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Brasil: cayó la Bolsa por temor a una devaluación

Roque Fernández no cree en un efecto contagio, aun si cambiara el valor del real.

Miércoles 16 de julio de 1997

La bolsa brasileña se derrumbó ayer un 8,51% por rumores de una posible devaluación del real y contagió a los principales mercados de la región, entre ellos al de la Argentina que cayó un 3,37 por ciento.

Las versiones de devaluación fueron atribuidas a las crisis financieras que atraviesan países del sudeste asiático con economías comparables a la brasileña, pero los analistas coincidieron en observar que esa explicación fue en rigor una buena excusa para que los inversores tomaran ganancias y salieran de lo que muchos ven como una "burbuja especulativa".

El índice Bovespa de San Pablo creció más del 80% desde fines de 1996, dejando atrás a todas las bolsas de la región. Ayer, en tanto, exhibió su tercera caída consecutiva, sumando una baja del 15% y arrastró a Buenos Aires, Perú, México, Chile y Venezuela a una corriente vendedora.

Desde Nueva York, el ministro de Economía, Roque Fernández, intentó aplacar las versiones sobre riesgos cambiarios con el principal socio comercial argentino.

"No hay que temer una modificación abrupta de la política económica brasileña", dijo, en conferencia de prensa. "El ministro Malán me dijo que no se prevén cambios en la marcha del plan". Y agregó que si Brasil llega a devaluar, el efecto en la Argentina "no sería importante".

Fernández explicó que, según simulaciones econométricas realizadas por estudios privados, una caída en el valor de la moneda brasileña significaría una pérdida de "uno o dos puntos" en el crecimiento de la economía. "Pero igual estaríamos creciendo a un ritmo anual del 5 por ciento".

Analistas locales coincidieron en señalar que una devaluación en Brasil provocaría una baja aproximada del 1% del crecimiento del producto bruto interno del país.

La Bolsa cayó por la baja en Brasil

La fuerte baja que se produjo en las principales Bolsas de Brasil tuvo como origen el alto déficit de la balanza de pagos que se dio a conocer hace dos días. Ello, sumado a la importante ganancia acumulada a lo largo del año, provocó que los inversores decidieran hacer tomas de ganancia. La operatoria de ayer, solamente en Telebras, fue el récord histórico en Wall Street.

En las Bolsas argentina y mexicana se produjo una especie de "efecto dominó", que generó órdenes de venta de carácter preventivo por parte de los inversores. No obstante, los retrocesos en estos mercados fueron de proporciones inferiores a las que se registraron en San Pablo y en Río de Janeiro.

En Wall Street, este efecto no se sintió en el índice Dow Jones, aunque las ADR de las empresas de la región que operan en el principal mercado del mundo finalizaron, sin excepción, con una variación negativa.

Los títulos Brady de la región también sufrieron importantes retrocesos en términos porcentuales.

Lo positivo de la jornada fue que los inversores norteamericanos "focalizaron" el problema de modo tal que la mayor presión de ventas solamente tuvo lugar en los mercados del país en donde se originó el inconveniente.

En el caso concreto de la Bolsa local, el cierre mostró algunos signos de recuperación y no se descarta un próximo rebote técnico.

Caen las bolsas brasileñas por rumores de devaluación

La crisis cambiaria en Asia y el déficit externo alimentan una ola especulativa

SAN PABLO.- La crisis cambiaria en varios países de Asia y el aumento en el déficit externo fueron los detonantes de un estado de nervios y una guerra de rumores que por tercera jornada consecutiva inundaron el mercado financiero brasileño y causaron la mayor baja del año en la Bolsa de San Pablo: 8,51%. Sumados las tres últimas jornadas, el indice Bovespa acumula una desvalorización de 15,2,%, la caida más fuerte de los últimos años. La Bolsa de Río cerró con el 7,9% de baja.

Preocupados por el temor de una devaluación, inversionistas negociaron papeles con cautela ante una situación que según el Gobierno no tiene fundamento real, pero que el mercado teme que pueda adquirir una peligrosa dinámica propia.

Durante todo el día miembros del equipo económico brasileño se empeñaron en devolver la calma al mercado y señalar que la salida de dinero es obra de especuladores o de operadores que están realizando ganancias después de varios meses en que la Bolsa se mantuvo con tendencia al alta.

Aún así, los rumores hacían carrera. Algunos insinuaban que el Gobierno estaría preparando medidas para contener el flujo de capitales, para lo cual se estaría considerando la convocatoria a una reunión extraordinaria del Consejo de Política Monetaria de la cual saldrían decisiones como una alta en las tasas de interés.

Una fuente que pidió mantener su anonimato relató a esta corresponsal que uno de los rumores más fuertes que circulaba no sólo en la bolsa paulista sino inclusive en otros mercados fuera de Brasil, sostenía que el inversionista George Soros se encontraba preparándose para lanzar un ataque especulativo para obligar al Gobierno brasileño a devaluar el real.

En rueda de prensa convocada al inicio de la noche, el presidente del Banco Central, Gustavo Loyola, descartó una vez más que se contemple una devaluación.

El ministro de Planeamiento, Antonio Kandir, descartó que haya en Brasil espacio para una crisis más profunda debido a las perspectivas de inversión directa y de privatizaciones, éstas últimas del orden de US$74 mil millones entre 1997 y 1999. Kandir recordó que el país tiene reservas de US$60 mil millones para protegerse de la crisis en el mercado internacional.

La aparente unanimidad y tranquilidad con que el Gobierno ha manejado públicamente la crisis, fue rota de manera sorpresiva por el ministro de Comunicaciones, Sergio Motta, quien interrogado por los efectos de la crisis asiática criticó ácidamente al director del Departamento Internacional del Banco Central, Gustavo Franco, uno de los responsables por la política cambiaria.

"La crisis cambiaria de Asia demuestra que Franco está equivocado", sostuvo Motta sin mayores explicaciones. Las críticas de Motta a uno de los "papás" del equipo económico dejaron flotando la sensación de que hay serias divergencias en el seno del Gobierno.

No obstante la agitación, varios analistas , miran la situación con tranquilidad, a la espera de que se trate apenas de movimientos coyunturales. "La reacción del mercado mezcla un poco de realización de ganancias con algo de miedo, que siempre es un elemento irracional", dijo Mauro Schnider del Banco ING Barings.

No obstante, Schinder dijo que "a pesar de las buenas noticias sobre inversiones directas y privatizaciones, todo el mundo reconoce la fragilidad de las cuentas externas y hay temor de que el Gobierno aproveche el factor externo para modificar la política cambiaria".

Para el ex ministro Mailson da Nobrega no hay un riesgo inmediato, pero el ejemplo de Tailandia debe servir de alerta: "No se puede sustentar la política cambiaria si no tenemos reformas y aumento de competitividad de la economía".

Por Adriana La Rotta

Prudencia en el mercado porteño

Cautela: los operadores locales señalaron que la baja brasileña indujo una toma de ganancias, pero creen que es pasajera.

Una actitud sumamente cautelosa mostraron los operadores locales, ante los hechos que estaban sucediendo en las bolsas brasileñas.

Patricio Persivale, de Provincia Bursátil dijo que la caída en el impacto local fue una respuesta directa a lo que sucedió en los mercados bursátiles de Brasil.

"No obstante ello, se operó con mucha mesura, el mercado estuvo sumamente repartido. No hubo un gran vendedor definido, pero tampoco estuvo el gran demandante".

"En general, el vendedor fue el inversor que había acumulado una diferencia positiva a lo largo de las últimas semanas y la baja brasileña no hizo más que animarlo para vender y realizar la ganancia. Por el lado de la demanda, se observó a inversores de una envergadura algo mayor que, básicamente estiman que esta corrección es pasajera y que próximamente se retomará el camino alcista", indicó Persivale.

Rubén Pasquali, de José Brea Soc. de Bolsa indicó que era de esperar algún "coletazo" de Brasil debido a que entre viernes y lunes el índice Bovespa había retrocedido cerca del 7%.

"Muchos inversores, al observar la magnitud de la baja en los principales mercados de la región, siguió de cerca la actitud de los inversores que responden a fondos del exterior. Si bien en algunos casos hubo ventas, en otros, se registraron compras, hecho que trajo algo de tranquilidad a varios operadores locales".

Máximo Zerman, de Del Plata Bursátil hizo hincapié en la selectividad de la presión de venta. El Merval sólo marca un promedio, pero varias de las ADR que cotizan en Wall Street registraron retrocesos muy moderados, como los bancos y la propia YPF.

"Hubo algunas ventas que respondieron, más a una toma de ganancias, que a un temor de una profundización de la caída. Asimismo, hay inversores que, en casos puntuales, comienzan a ver los precios de pizarra algo tentadores y como oportunidad de compra. Hoy, nadie piensa en una corrección de gran magnitud".

Rolando A. Holz

Economistas, también con moderación

Analistas financieros locales reaccionaron con más escepticismo que preocupación a los rumores sobre una posible devaluación en el principal socio comercial argentino del Mercosur.

"Creo que es más una excusa para tomar ganancias en Brasil que otra cosa", opinó Pedro Rabasa, director del departamento económico del Banco Quilmes. "Con el grado de reservas que tienen y el nivel de sus desequilibrios no hay peligro alguno en el corto plazo ", dijo el analista, en alusión a los 60.000 millones de dólares que Brasil mantiene en reservas monetarias. "Es una cifra muy importante".

Raúl Buonuome, del Deutsche Morgan Grenfell apuntó al enorme costo político que tendría para el Gobierno brasileño una devaluación del Real, en momentos en que Fernando Henrique Cardoso se encuentra buscando una reelección.

La opinión del analista es coincidente con del economista norteamericano Rudiger Dornbusch que en su reciente paso por Buenos Aires descartó una crisis monetaria en Brasil hasta tanto el presidente alcance sus objetivos políticos.

A su vez, Buonuome señaló que una devaluación, en caso de ocurrir, no tendría ni remotamente los devastadores efectos del Tequila de 1995, observando que la solidez actual de los bancos argentinos y el nivel de reservas del Banco Central habían aumentado de manera sustancial.

El derrape bursátil brasileño está siendo interpretado como una reverberación de las devaluaciones recientes en Tailandia, luego de que analistas trazaran paralelismos entre la situación económica de ese país y la del Brasil.

Desde las páginas editoriales de los principales medios de prensa brasileño se ha intentado minimizar esas similitudes. Pero como explica el economista Daniel Novak, Brasil y los tigres asiáticos "son modelos calcados en lo macro y muy apoyados en el flujo de fondos financieros. Cualquier movimiento de expectativas puede transformar a esto en profecías autocumplidas", advirtió. "Podría decirse que Brasil no está al borde de una devaluación, pero el problema es que si los inversores externos creen que sí, pueden provocarla".

El economista Miguel Bein, consideró que la baja es un reacomodamiento natural luego de una suba desproporcionada de los valores bursátles brasileños. "Lo que pasa en Brasil es que se pinchó la burbuja de Telebrás", dijo Bein en referencia a la acción que representa más del 50% del índice Bovespa. "Desde fines del 96 hasta el viernes último, la Bolsa de San Pablo se había apreciado más de un 90%. Era demasiado".

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