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Estrenos orquestales

Domingo 28 de agosto de 2005
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Concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional , con la dirección de Berhard Wulff, y la participación del marimbista Fabián Pérez Tedesco. Programa: Concierto para marimba (primera audición) y "El anillo del Nibelungo (una aventura orquestal)", de Richard Wagner-De Vlieger (primera audición en América latina). En el Auditorio de Belgrano. Nuetra opinión: Exelente

Un concierto atípico, aunque por ello no menos original, acaba de ofrecer la Sinfónica Nacional, organismo que aun en medio de dificultades sigue cumpliendo sus cometidos originarios. Si bien esas dificultades habrían sido planteadas a las autoridades de la Secretaría de Cultura, la falta de resolución del decreto correspondiente originó el actual reclamo de la orquesta, que fue anunciado por uno de sus miembros antes del concierto.

En esta ocasión, nuevamente, el alto rendimiento de la Sinfónica en cuanto al estreno de obras se pudo verificar como prueba fehaciente del nivel que ha alcanzado la orquesta nacional en los últimos tiempos. Curiosamente coincidieron en este concierto dos percusionistas, el director alemán Berhard Wulff y el solista de la noche Fabián Pérez Tedesco; y también hubo otra coincidencia: fue una noche de estrenos, lo cual puso en evidencia el interés y la fidelidad de un público que la Sinfónica ha convertido en cautivo.

Berhard Wulff, el director alemán que condujo a la Sinfónica
Berhard Wulff, el director alemán que condujo a la Sinfónica. Foto: Gustavo Seiguer

Fabián Pérez Tedesco, percusionista y compositor argentino, fue timbalista y percusionista en varias orquesta oficiales y tuvo en Europa una destacada trayectoria. Realizó hasta el presente más de cincuenta estrenos de partituras dedicadas al instrumento. Su catálogo incluye, además, obras para saxofón, clarinete, bandoneón y fagot, además de las dedicadas a la marimba.

El Concierto para marimba se destaca, como varias de sus obras -según sus declaraciones-, por el ritmo y por una percusión diversificada, como resultó obvio en este caso. La obra, que se creó por encargo de la Radio de Ljubljana, Eslovenia, impresiona por su concepción original, tiene unos dieciséis minutos de duración y consta de tres movimientos. El primero de ellos (Senza misura), de carácter aleatorio, con cortinas sonoras, trémolos y glissandi de llamativos efectos tímbricos y solos de notorio virtuosismo por sus rápidos saltos y desplazamientos sobre las placas del instrumento, también son interesantes los diálogos con diferentes grupos instrumentales. El Moderadamente lento que siguió, con lenguaje tonal, aunque atemático, con acordes y amplios arpegios, encierra ritmos y acentos que remiten a Ginastera y a Piazzolla. El último movimiento (molto vivace), con vibrantes temas rítmicos, evidenció en Pérez Tedesco a un ejecutante de primera línea, que sin duda enriquece el repertorio moderno del instrumento.

A continuación, y refrendando la protesta, los músicos de la Sinfónica, dirigidos por su subdirector, Andrés Spiller, ofrecieron una pujante versión del "Malambo", de Ginastera, que arrancó prolongados aplausos en el público y voces de aprobación.

Quedó reservado para la segunda parte del concierto el estreno latinoamericano de "El anillo del Nibelungo", una aventura orquestal, como la ha subtitulado el holandés Henk de Vlieger, el arreglador que acometió la ingente tarea de condensar las quince horas de la totalidad de la saga wagneriana original en cincuenta minutos. La versión tuvo a Berhard Wulff como héroe de la noche por llevar con mano maestra a buen puerto a una Orquesta Sinfónica que se destacó por su competencia y la excelente calidad de muchos de sus solistas, entre ellos, principalmente, el cornista Gastón Frosio. La selección realizada implica la supresión de la voz humana y con ello un ingrediente importante de la obra total (Gesamtkunswerk), portadora del relato mitopoético, se ha suprimido sustituyéndose algunas melodías vocales del original con instrumentos de soplo. La síntesis se ha hecho sobre los fragmentos orquestales más importantes (sin alteración alguna) del Prólogo y los tres dramas líricos de la Tetralogía. Son catorce en total, contando la Introducción, y puentes de conexión entre ellos que mantienen el sentido de la obra original.

La Introducción ("El oro del Rhin") tuvo ejemplar desempeño de las trompas, trompetas y tuba que se mantuvo durante toda la obra. Igualmente impresionante fue la famosa "Cabalgata de las Walkyrias", cuyo vibrante ritmo adquirió ribetes heroicos. La "Magia del fuego" que rodea a Brunhilda alcanzó toda su fascinación sonora y "Los susurros del bosque" de la segunda jornada (Sigfrido) poseyó magistrales solos de flauta y oboe. "El despertar de Brunhilda" y "Sigfrido y Brunhilda", dieron una dimensión inusitada a la pasión de los amantes, y tanto "La muerte de Sigfrido" cuanto la "Música fúnebre" adquirieron una tocante intensidad trágica subrayada por los redobles de timbal, y la escena final ("El sacrificio de Brunhilda") fue vertida con magnificencia orquestal.

Héctor Coda

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