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Teatro en movimiento

Cada vez más espectáculos salen a la ruta para hacer funciones en las capitales y en pequeños pueblos de las provincias

Martes 30 de agosto de 2005

Un rápido paneo por las carteleras de espectáculos de los diarios de las provincias trae aparejada una fuerte sorpresa. En los últimos dos años ha aumentado, considerablemente, el número de espectáculos teatrales en gira, y no solamente para hacer funciones en ciudades capitales, sino que, poco a poco, hay un mercado que va ampliándose con presentaciones en ciudades pequeñas o pueblos de poca densidad de población. Este fenómeno no se da solamente para el teatro comercial. El teatro alternativo también comienza a fortalecer unos circuitos que le posibilitan presentarse ante nuevos públicos.

Javier Faroni, un reconocido productor cordobés que trabaja en Buenos Aires y que prepara proyectos, casi exclusivamente, para salir en giras, hace un comentario muy práctico y a la vez muy definitorio. "Para un productor que tiene muchos espectáculos es impensable trabajar con los 10 millones de espectadores que tiene en Buenos Aires, porque está perdiendo 30 millones de espectadores en el interior." A la vez pone un ejemplo muy determinante: "A una fábrica de desodorantes no se le ocurre vender su producto sólo en la Capital Federal. Los espacios culturales están en todo el país, sólo hay que transitarlos".

El trabaja con sus espectáculos en 250 y hasta 300 plazas teatrales, haciendo funciones de miércoles a domingos. En este momento lleva en gira "Fifty&fifty", "Hombres", "Porteñas", "Locas de atar" (aún no estrenó en Buenos Aires) y al humorista Cacho Garay.

El elenco de "Fityfity" en un alto de la gira que están haciendo por la Patagonia
El elenco de "Fityfity" en un alto de la gira que están haciendo por la Patagonia.

"Las giras en la Argentina siempre existieron -aclara Faroni-, si vamos a la historia veremos que durante décadas hubo compañías recorriendo el país por meses. Gracias a Dios tenemos un país con una cantidad de salas de teatro impresionante, en cada pueblito hay una. Además, es cierto que hace un par de años que el interior se reactivó, pero también los elencos reactivaron sus ganas de salir. Muchos actores de trayectoria, a los que antes les costaba viajar, ahora se entusiasman con hacerlo. Eso hace que la plaza se mueva y estamos en un punto interesante: hoy una obra fuerte trabaja, y un espectáculo no tan fuerte, también”. En este último fin de semana, por ejemplo, “Fifty&fifty” se presentó en Neuquén; “Locas de atar”, en San Luis, y “Porteñas”, en la provincia de Buenos Aires.

Faroni cuenta que los actores viajan en colectivos de doble piso, en donde también se carga la escenografía y el vestuario y que tienen todas las comodidades: baño, cocina, camas de una plaza y media y hasta DVD. “Es que viajar resulta duro – aclara el productor– porque muchas veces, según las distancias, después de la función suben al ómnibus y se trasladan a una nueva localidad. Hemos logrado ampliar el trabajo y los actores están contentos porque sus espectáculos encuentran nuevos espectadores y además mantienen un ingreso de dinero.” La idea es ir conectando distintas localidades y por eso no importa tanto el día en que se realiza la función ya que, como dice Faroni, en muchos lugares esa función se transforma en el evento de la semana para el pueblo o la ciudad.

Los nexos en las distintas regiones y quienes concretan que las funciones puedan realizarse son de lo más disímiles: hay pequeños empresarios de espectáculos, comisiones que manejan teatros o a veces grupos de personas. En San Juan, por ejemplo, existe una fundación conformada por un grupo de mujeres que llevan teatro a su ciudad.

El panorama a este nivel también tiene cuestiones importantes de observar. Los espacios teatrales pocas veces son privados; mayoritariamente son estatales –municipales o provinciales– como el Coliseo Podestá, en La Plata; el Teatro Municipal, de Azul; el Teatro Mendoza y el Independencia, en Mendoza; y el Real, en Córdoba, por sólo citar algunos. En esta última ciudad se ha producido una situación particular, el teatro Comedia, una sala comercial que presentaba espectáculos en gira, cerró sus puertas a comienzos de este mes (las últimas funciones que se hicieron fueron con “La señorita de Tacna”, de Mario Vargas Llosa, protagonizada por Norma Aleandro) y desde entonces es el Real el único que puede absorber este tipo de propuestas.

Pero también, en este repaso por la actividad teatral en las provincias, asoma un dato interesante. En Rosario, el teatro Broadway fue recuperado y Ulises Herrera es el presidente de una asociación civil, sin fines de lucro, que se armó para salvar el teatro, cuyo destino era una cochera para autos. El mismo dice que, en realidad, “con su aporte, la ciudad se comprometió a salvar un espacio cultural, ése es parte de nuestro éxito”. Hoy tienen entre cuatro y cinco funciones semanales y no sólo con espectáculo de Buenos Aires en gira, sino con programación local.

Refiriéndose a la reactivación de espectáculos, Herrera señala que esto sucede porque “la gente busca tener otra opción. Ya no se queda en la casa viendo televisión”. Y en lo concreto agrega que “si uno acomoda los precios, la familia puede ir al teatro”. En Rosario concretamente hay entradas de entre 10 y 15 pesos para espectáculos locales y entre 25 y 35 pesos para propuestas que llegan en gira. Este valor se mantiene también en otras plazas del país.

El promotor del Broadway rosarino también aclara que la Asociación de Empresario Teatrales de la Argentina está trabajando para eliminar un impuesto que, en distintos municipios de provincias, grava las entradas de teatro.

Del barrio a las rutas

Dos proyectos de base similar están funcionando desde el año pasado en el país y su objetivo es lograr la amplia difusión del teatro alternativo, no sólo en la Argentina, sino también en países vecinos. El primero, denominado “Corredores nacionales” ya se puso en marcha y fue creado por la Agencia Córdoba Cultura, organismo dependiente del gobierno de esa provincia. Raúl Sansica, coordinador del área teatro de la Agencia, señala que la propuesta nació con la intención de hacer circular la producción teatral cordobesa a nivel nacional y también en América latina. “Los teatristas –dice– tienen la necesidad de que sus trabajos sean conocidos más allá de su propia comunidad y hay un público potencial que debe conocer esos trabajos. El teatro es transformador, intenta modificar algo de la vida cotidiana y con este proyecto, seguramente, mucho de eso se puede lograr.”

Hasta ahora grupos cordobeses, seleccionados por un jurado, han realizado funciones en diferentes corredores, como por ejemplo el denominado Cuyo (hicieron una función en Río Cuarto y luego pasaron por distintas ciudades de San Luis). Otros hicieron Córdoba, Catamarca y La Rioja y un tercero Salta, Jujuy y Tucumán. Está previsto un cuarto circuito que toca Córdoba, Chaco, Formosa y sale a Paraguay; y otro que hace Córdoba, La Pampa, Río Negro y Neuquén.

La idea es que antes de salir de su provincia hagan una función en alguna ciudad cordobesa. El gobierno provincial paga los pasajes y se encarga de la logística del proyecto. Según aclara Sansica, “no queremos transformarnos en un estado dependiente, no somos un producto independiente, sólo actuamos como motor de esta propuesta”. El otro paso del proyecto será recibir en Córdoba a grupos provenientes de las diferentes ciudades ya visitadas.

El segundo proyecto pertenece a la Red Cultural del Mercosur, un agrupación de gestores culturales muy amplia ya que lo conforman creadores o productores independientes y también otros ligados a determinados estamentos estatales de los diferentes países que conforman el Mercosur.

Gustavo Bendersky es miembro del grupo El Bardo, de Entre Ríos, y forma parte de la organización del Festival de Otoño, que anualmente se realiza en Paraná. La temporada pasada se hizo una primera experiencia y el festival se transformó en itinerante, ya que cuatro compañías de Brasil, una de Paraguay y una de Bolivia circularon por seis ciudades de la provincia. En junio de este año, el proyecto se trasladó a Brasil y cinco compañías argentinas hicieron funciones en el Estado de Paraná. En la próxima edición del Festival de Otoño, que se realizará el próximo mes, ya está previsto que los espectáculos se presenten en ciudades de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba.

“De lo que se trata es de construir circuitos alternativos para productos de nivel artístico, pero que no tienen circuitos comerciales u oficiales –destaca el creador– . Sin duda necesitan alguna forma de agrupación que les posibilite circular y encontrar nuevos públicos.”

Lo que resulta interesante también es aquello que van provocando estas giras en cada lugar. “En cada ciudad, en cada pueblo – dice Bendersky–, generas una pequeña conmoción en la comunidad. Se despierta la posibilidad de reactivar algunos mecanismos sociales que por ahí estaban adormecidos. Aparece la asociación amigos de una biblioteca popular que pone una sala y las sillas que tienen, o una asociación vecinal que te ayuda en la difusión. Se reactiva un tejido social. Se dio el caso también, por ejemplo, de un pueblo de 3 mil habitantes que en una semana vio espectáculos de Brasil, Chile y Paraguay. Algo impensable para ellos.”

“Venimos de un período muy marcado, a nivel social, por el individualismo, por la pérdida de sentido sobre por qué la gente se agrupa en ciudades o pueblos para vivir. Si ese espacio colectivo no se comparte, qué sentido tiene”, finaliza el teatrista enterriano y, a su manera, aclara un poco la significación de toda esta movilidad que provoca actualmente el teatro en la Argentina.

Por Carlos Pacheco Para LA NACION

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