Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Un CD con la clásica marca stone

Cómo es el álbum "A Bigger Bang"

Sábado 03 de septiembre de 2005
SEGUIR
LA NACION

Los dieciséis temas de "A Bigger Bang", el nuevo álbum de los Rolling Stones que saldrá a la venta pasado mañana, no sólo sirven para reparar en que no hacían un disco tan largo desde los años setenta, sino para comprobar que es uno de los mejores de los últimos tiempos, medidos en unidades stone.

No porque haya aquí grandes revelaciones, ni audacias, ni experimentación, sino porque logran lo que buscan: sonar como sí mismos, lo que les produce seguramente un placer similar al de sus fans, que comprarán el álbum y llenarán estadios.

Los Stones no necesitaban hacer un gran álbum. No lo hacían desde hacía mucho tiempo y, sin embargo, sus giras fueron las más millonarias del mercado musical. Pero algo seguramente tendrían que probarse a sí mismos, o recuperar el viejo gusto de estar allí.

El álbum es crudamente stone. No hay ni abundancia de coros ni vientos soplando con furor. Las dieciséis canciones están basadas casi exclusivamente en guitarras, bajo, batería, algún piano y la voz inconfundible de Jagger en catorce de ellas, porque, como siempre, dos han quedado para Keith.

Hay slide y armónicas ("The Back of My Hand"), los comienzos característicos de la batería de Watts ("Oh No, Not You Again"), están los entrecruzamientos de las guitarras de Richards y Wood ("el antiguo arte de tejer", lo llaman ellos), baladas de amores quebrados cruzadas de funk y riffs y melodías que remiten a otros tiempos, a otros guitarristas (Berry, sobre todo) a otras canciones ("Hot Stuff", "Brown Sugar", "Lady Jane", suyas ahora como en los primeros tiempos fueron las de sus amados músicos de blues o soul norteamericanos). Casi que no podrían haberlo hecho mejor.

Te puede interesar