Obligación para obras sociales y prepagas
A hiperobesos se les colocarán bandas gástricas gratuitas
Deberán reunir una serie de requisitos
Por Evangelina Himitian | LA NACION
La felicidad, según Ricardo Tondo, se parece mucho a probarse esa campera de cuero que hace ocho meses no le cerraba y que ahora le queda tan pero tan grande que parece un disfraz. Entre una y otra versión de Ricardo hay 60 kilos de diferencia.
El hombre demostró ante su obra social que los 130 kilos que pesaba representaban un riesgo para su salud. Y así, en enero último, consiguió que OSDE le financiara una operación para colocarse una banda gástrica, que cuesta unos 22.000 pesos y que no está incluida dentro del Plan Médico Obligatorio (PMO), que es la guía de prestaciones que, por ley, deben brindar a sus afiliados las empresas de medicina prepaga y las obras sociales.
La mayoría de las coberturas médicas no incluye operaciones de este tipo, que, en ciertos casos, son consideradas sólo estéticas. Otras sí las cubren, pero la decisión final está sujeta a la evaluación de los auditores de cada firma.
A fin de año, todas las personas que, como Ricardo, sean obesas y padezcan enfermedades relacionadas con el sobrepeso severo tendrán el derecho de exigir a su empresa de salud u obra social la cobertura total de intervenciones como la colocación de una banda o la realización de un bypass gástrico, como el que le practicaron a Diego Maradona.
Para esa fecha, la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) planifica incorporar al PMO una cláusula de excepción que ordene a las prepagas o a las obras sociales pagar esas operaciones en pacientes con obesidad mórbida.
Así lo aseguró a LA NACION Jorge Leguiza, subgerente de Gestión Estratégica de la SSS, a quien se le encomendó la tarea de establecer una serie de criterios que determinen quiénes pueden aspirar a tales intervenciones.
"Tiene que ser un paciente cuyo índice de masa corporal sea mayor a 40, por ejemplo, que mida 1,70 m, que pese más de 120 kilos y que haya intentado bajar de peso con dietas y con drogas sin haberlo conseguido. También deberá haberlo intentado con un tratamiento psicológico. Y otro requisito es que no tenga complicaciones cardíacas y que no padezca hipotiroidismo ni diabetes, entre otras cosas", explicó Leguiza.
Las estadísticas que maneja la SSS indican que en todo el país los pacientes que reúnen todas esas condiciones son menos de mil. Diversos estudios científicos, sin embargo, dicen que por año se realizan ya unas 500 intervenciones de ese tipo en la Argentina (ver aparte).
Las autoridades de OSDE confirmaron a LA NACION que desde hace algún tiempo esa empresa financia regularmente este tipo de operaciones, siempre y cuando exista una auditoría médica que certifique que ésa es la única opción para ese paciente, más allá de que la ley no lo exija. Lo mismo explicaron en Swiss Medical Group.
Otras empresas de medicina no cubren este tipo de operaciones. Es el caso de Cemic, según explicó Roberto Rodríguez, gerente de planes. Tampoco en Staff Médico, donde se indicó que hasta el momento no se les había presentado ningún caso.
"Antes de incorporarlo al PMO se debería evaluar qué efectos colaterales produce. No es cuestión de moda o solución mágica. Si el paciente obeso no modifica sus hábitos, la operación no sirve para nada", asegura Pablo Giordano, presidente de la Asociación de Entidades de Medicina Prepaga.
El nuevo Ricardo
"Mi planteo a la obra social fue que les iba a salir más barato pagarme esta operación que financiar los tratamientos como consecuencia de la mala vida que estaba llevando", asegura Tondo.
Para ilustrar cuenta que hace ocho meses tomaba siete remedios para la hipertensión, problemas cardíacos, gota, dolores de los huesos y las articulaciones y la disfunción sexual.
Ahora, tras perder 60 kilos, hace cinco horas diarias de actividad física, entre caminata y natación, y dejó de ser considerado un paciente de riesgo. "Ya no tomo todas esas pastillas", se alegra. Uno de sus mayores placeres es andar por el barrio y sentir que sus vecinos se preguntan por lo bajo si ese flaco en ropa deportiva es el gordito feliz al que lo dejó la mujer. .
