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Actos por la Revolución Libertadora

Hubo un homenaje en la Recoleta y un oficio religioso en la basílica del Pilar

Sábado 17 de septiembre de 2005

"Las jornadas de septiembre no constituyeron un golpe de Estado ni una asonada ni una revolución militar; fueron acciones populares y libertarias donde la ciudadanía, en sus más diversas expresiones, tuvo el papel decisivo... para restituir las libertades fundamentales que estaban groseramente conculcadas."

Así se expresó el abogado Gerardo Ancarola, ex codirector del diario La Prensa, en un homenaje a los caídos en la Revolución Libertadora realizado ayer por la mañana en el cementerio de la Recoleta.

Entre otros, asistieron al acto el presidente de la Comisión de Afirmación de la Revolución Libertadora, almirante retirado Jorge Palma; el ex senador nacional por Corrientes y ex canciller Juan Ramón Aguirre Lanari; el historiador Isidoro Ruiz Moreno; los abogados Horacio García Belsunce, Rafael Sarmiento y Alberto Rodríguez Varela; los embajadores Arturo Ossorio Arana y Guillermo de la Plaza, el periodista Horacio Rodríguez (Daniel Lupa) y la escritora Martha Salas; en total, unas 200 personas.

En su discurso, Ancarola atribuyó culpa en la decadencia del país al "régimen dictatorial" instaurado el 4 de junio de 1943. Expresó que el deber de desmontar la maquinaria del populismo y restablecer la Constitución histórica le otorgó un sentido ético al movimiento cívico-militar de 1955, que concentró "la adhesión de la ciudadanía esclarecida".

Señaló que "todos los partidos políticos democráticos, a través de la Junta Consultiva Nacional, respaldaron al gobierno de la Revolución Libertadora, aunque ahora el virus de la desmemoria, o de la ingratitud, haya infectado a vastos sectores de la dirigencia actual".

Invitó a permanecer serenos y no perder la esperanza "en estas horas de desorientación política, desorden social y vaciamiento institucional".

Previamente, a las 11, se ofició una misa en la basílica del Pilar. En la homilía, el sacerdote reflexionó sobre la libertad y de qué males debe librarse el pueblo argentino: la esclavitud de la droga, la coima, el soborno.

También hizo alusión a la conciencia, santuario sagrado al que llega la ley de Dios, y señaló que quienes actuaron con la conciencia de hacer lo que entendían un bien para la patria están al juicio de Dios, de la patria y de la historia.

En las intenciones de los fieles, varios asistentes pidieron por los generales Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu, por el almirante Isaac Francisco Rojas y todos aquellos civiles y militares que lucharon por resguardar la Constitución y la libertad, por todos los que cayeron -sin distinción de bandos- y se invocó a Dios para "que nos ayude a perdonar y pedir perdón" y a buscar "una convivencia entre argentinos basada en el mutuo respeto". Al final, se cantó el himno "Cristo Jesús, en ti la patria espera".

Aclaración

En tanto, ayer se consignó por error involuntario un compendio de la disertación "Homenaje a la Revolución Libertadora de 1955, en su cincuentenario", ofrecida por el doctor Horacio García Belsunce en el Centro Argentino de Ingenieros el 9 del actual, como un artículo escrito especialmente para LA NACION.

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