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La Argentina, en el puesto 67 en gasto educacional

Con la ley de financiamiento, ascendería más de 30 lugares

Domingo 09 de octubre de 2005

Es una proyección favorable: si el Congreso aprueba la ley de financiamiento de la Educación, que eleva en cinco años el gasto al 6% del producto bruto interno (PBI), la Argentina dejaría de ocupar el puesto número 67 y pasaría -en 2010- al lote de los 30 países que más invierten en el área en todo el mundo.

Esta inyección de recursos, estimada en 9000 millones de pesos, significará una mejora en la calidad de la enseñanza de los diez millones de alumnos que estudian en las 40.000 escuelas que tiene el país.

Y esa mejora, que surge a partir de más inversión en el área, podría verse reflejada en las evaluaciones internacionales de las Unesco. "Los alumnos de los países que más invierten en educación suelen adquirir mejores competencias en lectura y escritura", dice el informe de la Unesco titulado "Educación para todos, el imperativo de la calidad".

Mientras tanto, la Argentina ocupa hoy el puesto 67 en el ranking mundial, con una inversión del 4,3% del PBI. Este gasto está muy por debajo de los países nórdicos cuyos alumnos salen primeros en las evaluaciones internacionales de calidad educativa. Así, por ejemplo, Dinamarca invierte el 8,5% de su PBI; Suecia, el 7,7%; Noruega, el 7,6% y Finlandia, el 6,4 por ciento.

"Nuestra idea es ir aumentando paulatinamente el presupuesto. Para el próximo año tenemos pensado agregar $ 1718 millones, con lo que elevaríamos al 4,7% el gasto en educación durante 2006", dijo a LA NACION el ministro de Educación, Daniel Filmus.

Con esa nueva inversión, el país escalaría unos 15 puestos en el ranking internacional de naciones que más recursos destinan a la enseñanza. No obstante, seguiría lejos de Cuba, que, con el 9% de su PBI, es el país que más invierte en educación en toda América latina.

La Argentina -con el mismo índice de inversión de Brasil y Chile- está por debajo del gasto que realiza Bolivia, con el 6,3% de su PBI; de México, 5,3%; de Costa Rica, 5,1%; de Panamá, 5,5% y de Paraguay, con el 5,4%. Estados Unidos y Francia invierten el 5,5% y España, Alemania e Italia entre el 4,5% y el 4,9 por ciento.

Tres pequeñas naciones

Un dato llamativo es que los países que más invierten en educación en todo el mundo son tres jóvenes y pequeñas naciones casi desconocidas. Se trata de las islas Marshall, república cuya independencia en 1986 de los Estados Unidos la convirtió en una de las naciones más jóvenes de Oceanía y que hoy es el país que mayor recursos destina a la enseñanza en todo el mundo: el 11,2% de su PBI. Le sigue otro conjunto de islas del Océano Pacífico: la República de Vanuatu, archipiélago localizado a unos 1750 km al este de Australia, que destina el 11% de su PBI a la educación.

En tercer lugar está el Reino de San Vicente y las Granadinas, al norte de Venezuela, y la isla de Granada, en el Mar Caribe, que destina a la enseñanza el 10% de su PBI.

"Nuestra ley está pensada para el mediano plazo. La estamos trabajando en el Senado para tenerla lista antes de que termine el año. No hay mejor política económica que la capacitación de la gente. La riqueza o pobreza de las naciones se definen hoy por la capacidad de su gente y la posibilidad de agregar valor a partir de su trabajo", dijo el ministro Filmus.

Un estudio del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Desarrollo (Cippec) coincide con la visión del funcionario y señala que la educación es la mejor forma de invertir socialmente, dado que genera la capacidad de autodeterminación de los sujetos. No obstante, el estudio señala que la futura norma deberá superar algunos desafíos pendientes. "El proyecto de ley no señala explícitamente qué ocurrirá si en estos cinco años el país no crece tanto como está previsto o qué ocurrirá si caen los recursos en algún año", afirma.

Y añade: "El primer año de recesión económica o de caída en la recaudación obligaría a que las provincias con mayores presiones fiscales deban trasladar la obligación de llegar o mantener el 6% del PBI dedicado a educación, quitando recursos a otras área del gobierno. Ese escenario se vislumbra como una gran amenaza al cumplimiento del proyecto de ley".

En este sentido, un grupo de senadores de varios bloques objetó recientemente el proyecto, y señaló que la futura norma reduce la autonomía financiera de las provincias.

"Más allá de la ley, lo que hace falta es determinar un mínimo vital por alumno y por docente para una educación de calidad, y mucha gestión política en la Nación, acordando provincia por provincia qué es lo que debe priorizarse", dijo Mariano Narodowski, pedagogo y director del área de Educación de la Universidad Torcuato Di Tella.

"Sólo con dinero, la educación no mejora. En el 2000, el porcentaje del PBI para educación era del 5% y los problemas estructurales estaban sin resolverse", afirmó.

Por Jesús A. CornejoDe la Redacción de LA NACION

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