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Por la aparición de consumidores más exigentes y precios accesibles, crecen las ventas de champagne

Economía

La producción anual llega hoy a los 300 millones de botellas; las empresas luchan contra la estacionalidad del consumo

 
 

En 1743, Claude Moët fundó en Epernay, Francia, la Maison Moët, bodega que en 1832 se transformó en Moët & Chandon. A partir de entonces, los secretos del arte en la elaboración de vinos y champagnes fueron pasando de generación en generación.

En 1955, la famosa casa de champagne Moët & Chandon estaba presidida por el conde Robert Jean de Vogüé, que percibió que en América del Sur había un gran potencial para producir un vin mousseux (vino espumoso) de calidad, dentro del estilo de Moët & Chandon.

Tras diversos ensayos, se decidió que era en la Argentina, más exactamente en Agrelo, al sur de Mendoza, donde debían instalarse, cosa que ocurrió en 1959. Así nació la primera filial de Moët & Chandon fuera de Francia.

Hoy, Bodegas Chandon posee en la Argentina la principal marca de espumantes, en términos de venta, con una participación del 73,8 % en el segmento premium.

Hasta 1991, las inversiones brutas alcanzaron un valor de US$ 15,6 millones. Una década después, en 2001, las inversiones aumentaron casi cinco veces esa cifra: 75,8 millones de dólares. Las exportaciones de la bodega, que tiene la línea de vinos bivarietales Dos Voces, representaron el año último el 12 por ciento del total de la producción de Bodegas Chandon en la Argentina, llegando con el producto a cerca de 30 países.

François Chirumberro es un enólogo francés de 27 años, representante de la imagen del champagne Veuve Clicquot, del grupo LVMH (Moët Hennessy-Louis Vuitton), accionistas de Moët & Chandon.

Cuando tenía 22 años se radicó por tres años en Estados Unidos, paso decisivo que le permitió iniciar una carrera internacional.

"Fueron muy importante los años en Nueva York, porque es como una foto global de las tendencias en el mundo", asegura.

De paso por Buenos Aires dialogó con LA NACIÓN acerca de la marcha del negocio de champagne que, es un nombre específico para los espumantes elaborados sólo en la región de Champagne, al norte este de Francia, a 150 kilómetros de París.

Fuera de esa zona, en el resto del mundo ningún otro vino espumoso puede ser llamado champagne. Esta es la causa de que se llame a ese producto Cava, en España; Frizante, en Italia; Sekt, en Alemania, Sparkling Wine en Estados Unidos; Vin Mousseux, en otras zonas de Francia y, sin estar confirmado como definitivo, champaña en la Argentina.

Sobre el tema, Chirumberro comenta que "es muy sensible en Francia, a tal punto que se han iniciado varias demandas judiciales tratando de impedir su denominación en otras partes del mundo, porque hoy por hoy la palabra champagne es como una palabra mágica, es una marca en sí misma por su tradición y su historia de varios siglos".

En su opinión, "el negocio del champagne es muy poderoso y actualmente se encuentra pasando un momento saludable, pero debo aclarar que en el negocio de bebidas del grupo Moët Hennessy-Louis Vuitton primero se encuentra el coñac Hennessy y después el champagne, aunque en términos de creador de valor es el champagne el que figura en primer lugar".

Calidad y cantidad

Actualmente, la producción anual de la región de Champagne rondan los 300 millones de botellas, de las cuales 170 millones se consumen sólo en Francia.

Fuera de Francia el mercado más importante de champagne es Inglaterra, con un consumo de 34,9 millones de botellas por año; Estados Unidos, 20 millones; Alemania, 11,5 millones; Bélgica, 9 millones; Italia, 8,2 millones; Japón, 6 millones; Suiza, 5,2 millones; España, 2,3 millones y Canadá, 1,2 millones.

Frente a la demanda en permanente crecimiento y a un área de producción limitada, como es la región de Champagne que no supera las 32.000 hectáreas sin posibilidad de expansión, Chirumberro explica que "como no podemos en volumen el trabajo fuerte lo ponemos en la calidad del producto. Nuestra estrategia comercial apunta a crear valor en torno a la marca y seguir trabajando en la imagen; no como otras zonas de Francia que para acompañar a la demanda ampliaron su superficie de producción saliendo de sus zonas específicas pero perdieron calidad y prestigio".

Desde 1997 a la fecha el mercado creció alrededor de 19 por ciento, a razón de 2,4% por año, con excepción de fines de 1999; con motivo del Milenio el consumo de champagne en el mundo pasó de los 300 millones de botellas a 327 millones, aumento que se pudo abastecer porque los productores acumularon más botellas previéndolo.

Pero al año siguiente las ventas bajaron a 253 millones de botellas porque el mercado también tenía stock, y la situación se normalizó luego de dos años.

Si se analiza el crecimiento de los mercados más importantes, con base 100 en 1997, el de mayor desarrollo fue Japón, que creció 136 por ciento. Le siguieron España, 84%; Inglaterra, 57%; Estados Unidos, 31%; Italia, 23%; Bélgica, 17% y Francia, 8 por ciento.

Sobre el perfil de los consumidores también hay mucho que decir, ya que el mayor acceso a la información les da mejores oportunidades de elección.

El ejecutivo de LVMH, grupo que se desenvuelve también en el negocio de la belleza, sostiene que el negocio se está tornando más global.

"La gente viaja mucho, tiene un estilo de vida muy urbano, hay un interesante segmento de gente joven que gusta de nuestro champagne y dispone de elevado poder adquisitivo, con lo cual está dispuesto a invertir dinero para disfrutar la vida".

"También hay que decir que estamos tratando de romper aquella vieja idea de tomar champagne sólo en ocasiones especiales, como Navidad, Año Nuevo u otros acontecimientos de este tipo. Queremos salir de la estacionalidad y que el público pueda tomar champagne más frecuentemente, aunque sea menor cantidad pero de mayor calidad".

"Para eso -añade- queremos reposicionar nuestro producto como un vino especial, que la gente entienda que es un vino que puede compartir en su mesa y formar parte del escenario gastronómico".

Secretos de elaboración

Claro que en todo esto mucho tiene que ver el precio. En tal sentido, Chirumberro sostiene que "el precio puede ser alto, es verdad, pero es cuestión de madurez del mercado. Es muy común, por ejemplo en Estados Unidos o Inglaterra, beber champagne por copa, sin necesidad de invertir en una botella, cosa que permite incentivar el consumo de mejor calidad, pagando menos aunque también se consuma menos".

"Lo importante en la cadena es la comunicación del sommelier -dice- que tiene que estar dispuesto a comunicar el champagne de esta manera; y en eso estamos trabajando actualmente".

¿Cuáles son los secretos de un buen champagne?

"En el caso del champagne Veuve Clicquot, que tiene una historia de 233 años y es una de las marcas insignes del grupo uno de los secretos es que tuvieron sólo cuatro jefes de cavas en un siglo, continuidad que es fundamental para la calidad de un buen producto".

Llegar a Mendoza

En 1743, Claude Moët fundó en Epernay, Francia, la Maison Moët, bodega que en 1832 se transformó en Moët & Chandon. A partir de entonces, los secretos del arte en la elaboración de vinos y champagnes fueron pasando de generación en generación.

En 1955, la famosa casa de champagne Moët & Chandon estaba presidida por el conde Robert Jean de Vogüé, que percibió que en América del Sur había un gran potencial para producir un vin mousseux (vino espumoso) de calidad, dentro del estilo de Moët & Chandon.

Tras diversos ensayos, se decidió que era en la Argentina, más exactamente en Agrelo, al sur de Mendoza, donde debían instalarse, cosa que ocurrió en 1959. Así nació la primera filial de Moët & Chandon fuera de Francia.

Hoy, Bodegas Chandon posee en la Argentina la principal marca de espumantes, en términos de venta, con una participación del 73,8 % en el segmento premium.

Hasta 1991, las inversiones brutas alcanzaron un valor de US$ 15,6 millones. Una década después, en 2001, las inversiones aumentaron casi cinco veces esa cifra: 75,8 millones de dólares. Las exportaciones de la bodega, que tiene la línea de vinos bivarietales Dos Voces, representaron el año último el 12 por ciento del total de la producción de Bodegas Chandon en la Argentina, llegando con el producto a cerca de 30 países. .

Por Norberto Malatesta Para LA NACION
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