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Producción: cuidado y aprovechamiento del ambiente

La utilidad de los recursos naturales en la ganadería

Campo

El Tercer Congreso Nacional sobre Manejo de Pastizales Naturales convocó a unos 380 expertos argentinos, uruguayos, canadienses y estadounidenses

PARANA.- Centenares de profesionales e investigadores de todo el país reunidos en esta capital durante dos jornadas cambiaron información y opiniones sobre la producción ganadera, la sustentabilidad y el mejor aprovechamiento de los montes y pastizales de la Argentina.

En un clima de gran motivación, se habló de la tensa relación entre el agro, la ganadería y el monte; se estudiaron pastos, arbustos, árboles nativos, terneros, ovejas, cabras, prácticas mixtas y riesgos de la degradación del suelo y la naturaleza por trabajos inadecuados o por la transferencia de manejos similares entre regiones muy distintas.

El Tercer Congreso Nacional sobre Manejo de Pastizales Naturales organizado por la Asociación del rubro (con sede en Santa Fe), y la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Entre Ríos, convocó a 380 interesados argentinos, uruguayos, estadounidenses y canadienses.

Resúmenes de las últimas investigaciones de diversas universidades del país, otros organismos y el INTA en torno de la relación óptima entre el pastoreo y los forrajes fueron publicados en una obra de 200 páginas, al alcance de los especialistas.

José Casermeiro, decano de la facultad organizadora, abogó por la sustentabilidad del sistema en su discurso de inauguración. "Nos preocupa demostrar que los pastizales y los bosques son un recurso indispensable para la economía del país y que las investigaciones y las técnicas conocidas se difundan, que lleguen a los productores chicos y grandes para mejorar el recurso y la rentabilidad de la empresa", dijo a LA NACION. "Hacemos hincapié en las posibilidades que ofrece un campo natural, en el uso múltiple; porque los pastizales y bosques producen carne, madera, carbón, miel y carnes sin contaminantes, lo que genera todo un amplio mercado", enumeró Casermeiro.

Alicia Barchuk, de la Universidad Nacional de Córdoba, abordó el eje de la disputa entre el modelo productivista que privilegia el éxito económico y por la educación agroecológica para el desarrollo sustentable. Dijo que la realidad es compleja y que la metodología de abordaje debe ser sistémica a diferencia del paradigma dominante (reduccionista). Luego llamó a "diseñar agroecosistemas que imiten la estructura y función de los ecosistemas naturales locales; esto es, sistemas con una alta diversidad y un suelo biológicamente activo; que promuevan el control natural de plagas, el reciclaje de nutrientes y una alta cobertura del suelo como forma de prevención de las pérdidas de recursos bióticos".

En este contexto, se desarrollaron las conferencias y los trabajos científicos reunidos en cuatro temáticas vinculadas a la ecología de pastizales y bosques nativos, la conservación y el manejo de la biodiversidad, los sistemas de producción, la extensión técnica y educativa, y el desarrollo rural.

Hubo ponencias sobre la mayoría de los climas y suelos del país; desde el control químico del caraguatá, la productividad aérea y económica del espinillo y la tala de montes en Entre Ríos, hasta los problemas ocasionados por la rosa mosqueta o el pastoreo ovino en la Patagonia.

Hubo aportes referidos al pasto miel bajo forestaciones en Buenos Aires, los sistemas silvopastoriles en el Delta y la región pampeana, los efectos del raleo de un bosque de ñire en Chubut para aprovechar mejor el potencial de pastos naturales, o la relación del ñandubay, el caldén o las mirtáceas nativas con la producción ganadera.

Y así se abordaron, entre otros temas, la productividad del algarrobo amarillo en el espinal santafecino, los efectos del fuego sobre la reproducción de un pastizal de San Luis, el destete precoz en campos naturales de Paysandú (Uruguay) con ganancia de peso en los terneros y el comportamiento de distintas especies en Catamarca, Córdoba y La Rioja.

Guillermo Chiossone, presidente de la Asociación Argentina para el Manejo de Pastizales Naturales, dijo que con un manejo adecuado de los campos naturales la Argentina puede pasar de los 13 a los 15 millones de terneros en stock, y todo con prácticas sencillas como conocer las comunidades vegetales que componen el campo y sus especies claves, medir su productividad (la cantidad de materia seca por año), ajustar la carga animal, tener preparadas medidas contingentes para años complicados (aumentar la subdivisión con alambrado eléctrico y la disponibilidad de agua).

Propuso un sistema de pastoreo rotativo de entre 12-15 días por potrero, con un seguimiento según el caso; recurrir a las quemas controladas; complementar estas herramientas con otras, como estrategias de destete o estacionamiento de servicios, conociendo las curvas de producción de los pastizales.

Incorporación caprina

La incorporación de caprinos para la limpieza del monte en el Litoral fue defendida por Mario Pazo, del INTA Nogoyá. Dijo que la cabra tiene hábitos de consumo diferentes de los de bovinos y ovinos; prefiere el ramoneo y los pastos duros e incluso muerde las ramas bajas de casi todos los árboles, aun con espinas. La cabra limpia el monte sin competir con otras especies y evita el uso de técnicas artificiales.

Desde el INTA El Colorado y el Ministerio de la Producción de Formosa, Dante Pueyo y Carlos Gómez explicaron la diferencia entre la ganadería del este formoseño, con una cabeza de ganado cada 2 o 5 hectáreas, y el extremo oeste, donde se registra un ejemplar cada 28 o 30 hectáreas. Dijeron que la superficie implantada con pasturas cultivadas es sólo del 1,87 %, que la base de la alimentación son pajonales, montes y pastizales inundables, y las aguadas son generalmente naturales. Afirmaron que se ha instrumentado un sistema de producción más eficiente con servicio estacionado, primer entore a los 2 años, uso de pasturas cultivadas para las vaquillonas de reposición, y otras mejoras.

En un diagnóstico de la ganadería vacuna en Entre Ríos, Juan Manuel Pueyo puso de relieve que se trata de la principal actividad de la provincia en cuanto al uso del suelo y número de empresas agropecuarias. Los emprendimientos ganaderos puros y mixtos suman el 83% de las explotaciones. Entre 2002 y 2005, la superficie agraria se incrementó un 6% anual aquí.

La ganadera disminuyó, pero el stock ganadero aumentó, de modo que la carga global pasó de 0,46 a 0,55 cabezas de vacunos por hectárea. Estimó que en el norte de la provincia, donde el principal recurso forrajero es el pastizal natural, de las 156.150 ha incorporadas a la agricultura en el último decenio, 95.620 correspondieron al campo natural.

Engorde con especies autóctonas

Especialistas de diversas universidades y de estaciones experimentales del INTA expusieron sus estudios locales

PARANA.- Cuatro especialistas de la Universidad Nacional de Rosario presentaron un estudio realizado en Zavalla, Santa Fe, sobre productividad en campos bajos con mayor o menor drenaje bajo pastoreo con vacas de cría. Otros expertos de esa casa estudiaron los atributos del canutillo y el camalote como especies forrajeras nativas del delta del Paraná.

Desde el INTA Santiago del Estero se expuso un estudio sobre la distribución de la luz solar y la fotosíntesis en cinco comunidades vegetales, con distintos grados de cobertura arbórea. Investigadores de Salta aportaron un informe sobre producción forrajera de atamisqui, un arbusto frecuente en el Chaco semiárido salteño junto al garabato y el tala negro. Un estudio conjunto de las universidades nacionales de San Luis y del Centro de la Provincia de Buenos Aires logró determinar una inquietante disminución de especies en el embalse San Felipe, que se ubica en el centro de la provincia puntana. Allí precisaron el estado de la vegetación y otros datos, y compararon el resultado con información tomada en los años 1958, 70 y 74, tras lo cual comprobaron que en los últimos 30 años casi todas las especies bajaron las variedades a la mitad.

Cambios estructurales

Desde la Experimental La Rioja del INTA se determinó que en los llanos riojanos los incendios accidentales durante el invierno en pastizales con alta cobertura de gramíneas podrían generar cambios estructurales en el estrato herbáceo, que no se revertirían en cinco o seis años. Especialistas de la Universidad Nacional de La Plata estudiaron en Vieytes (Buenos Aires), cómo intensificar la reproducción de aberdeen angus con vaquillas alimentadas sólo con raigrás anual (Lolium multiflorum).

Para realizar el entore a los 15 meses de edad, buscaron un aumento diario de peso de las terneras con pastoreo rotativo a través de alambrado eléctrico, y encontraron una mejor respuesta entregando una nueva franja a las 15, en comparación con el cambio de parcela a las 7 de la mañana.

La Experimental Bariloche del INTA presentó un relevamiento de los pastos de una estancia de El Pantanoso, en el sudoeste de Río Negro. Allí se destacó el fuerte deterioro del pastizal y del suelo que ha ocasionado en la Patagonia el desarrollo de la actividad ganadera empleando conceptos de manejo importados de otros ambientes.

La experimental Chubut propuso, por otro lado, la plantación de arbustos que permitan recomponer la oferta forrajera para ovinos, recuperar potreros degradados, detener procesos erosivos y favorecer la restauración natural. Esto se desarrolla en la península Valdés y Camarones, con el uso de plantines de zampa o yerba del diablo (Atriplex lampa) un arbusto nativo de gran difusión en zonas semiáridas, y otras variedades autóctonas y exóticas de Atriplex. .

Por Daniel Tirso Fiorotto Para LA NACION
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