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Spiller, en una noche especial

Domingo 23 de octubre de 2005

Concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional , con la dirección de Andrés Spiller y la participación del violista Gustavo Massun en calidad de solista. Programa: "Sehnsucht", de Jorge Horst, en calidad de estreno absoluto; Concierto para viola y orquesta de Gyula Dávid, y "Las criaturas de Prometeo", Op. 43, de Beethoven. En el Auditorio de Belgrano. Nuestra opinión: Buena

Gratas sorpresas deparó este concierto de la Sinfónica, con la dirección de Andrés Spiller, por cuanto al estreno de obras de compositores locales se sumó la audición de obras rara vez escuchadas, como el Concierto para viola del húngaro Gyula Dávid y la versión completa de la música del ballet "Las criaturas de Prometeo", de Beethoven, del que a menudo se escucha sólo su obertura sinfónica. Sin duda, un concierto para melómanos, o para quienes están siempre dispuestos a ampliar sus horizontes sonoros y estéticos.

La audición ofreció inicialmente el estreno de "Sehnsucht", del compositor rosarino Jorge Horst, en un solo movimiento de unos trece minutos de duración. Su título, una voz alemana de no fácil traducción, alude al anhelo, al ansia impaciente o nostálgica, cuyo sentido verdadero quizás esté reservado tan sólo a la poesía o la música. Los grandes bloques sonoros que la componen, densos y compactos, como masas flotantes separadas entre sí por silencios, reflejan combinaciones de timbres que adquieren el carácter de configuraciones musicales. Sin perjuicio de que se reconozcan "motivos", es el sonido mismo lo que da sentido a la "lógica de la composición", según aclara el programa de mano. Más allá de estas consideraciones, y en virtud de la versión ofrecida, quizá deba situarse a Horst entre los precursores de un nuevo tiempo en el que la materia sonora misma (el "contenido") sea lo que imponga sus leyes a la "forma", algo que en la historia del arte (y en particular, de la poesía) ha surgido en los albores de las nuevas eras. En este caso, Horst estaría creando un nuevo "pan" sonoro, en lugar de dedicarse a elaborar la repostería fina en la que no poca música contemporánea parece hallarse empeñada, por lo cual la evolución de su obra merece la mayor atención. La Sinfónica abordó esta obra con la inteligente percepción de su índole, ajuste y equilibrio en el empaste sonoro de timbres e intensidades.

El Concierto para viola de Gyula Dávid tuvo como solista a Gustavo Massun, distinguido integrante de la Sinfónica. La evidente base folklórica de sus temas, la movilidad, la rítmica y los acentos que le confían innegable colorido se dieron la mano con las complicadas fórmulas técnicas que requiere su ejecución, algo que Massun dominó de manera exhaustiva, con ostensible caudal sonoro.

Los dieciséis números, además de la obertura y la introducción, del ballet "Las criaturas de Prometeo", Op. 43, de Beethoven, sólo excepcionalmente se ofrecen en su versión completa. La figura mítica de Prometeo difícilmente puede disociarse del ideal heroico de la libertad humana tan caro al compositor. La recreación que la Sinfónica realizó con la conducción de Spiller puede calificarse sencillamente de excepcional por su homogeneidad y equilibrio sonoro, y el profundo conocimiento de las posibilidades expresivas del discurso beethoveniano, su pujanza y vigor rítmico, además del lucimiento de solistas instrumentales de la orquesta.

Héctor Coda

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