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Por la deuda de un padre divorciado

Priorizan la cuota alimentaria sobre un bien de familia

Información general

La Corte habilitó el remate de una vivienda

La Corte Suprema de Justicia dejó firme un fallo que permite la subasta de una vivienda, protegida como bien de familia, para que un padre divorciado pague las cuotas alimentarias atrasadas a sus hijos.

La resolución judicial rechazó el recurso de queja presentado ante el máximo tribunal por el padre divorciado, que ya había perdido el juicio en primera instancia y en la Cámara de Apelaciones en lo Civil.

Al entender que el recurso de queja que presentó el deudor era inadmisible, la Corte no entró en la cuestión de fondo, es decir, si corresponde, en este caso, rematar un bien de familia. El tribunal interpretó que no estaba en juego una cuestión constitucional y que la sentencia recurrida no era arbitraria.

La demanda fue iniciada por una mujer identificada con las iniciales A.M.S., que, en representación de sus hijos menores de edad, pretende cobrar una deuda por alimentos.

Para ello, logró que la Justicia, en primera y segunda instancia, habilitara la ejecución de la propiedad de su ex marido, F.A.C.W., quien argumentó que la vivienda era un bien de familia y no podía ser subastada.

La Sala E de la Cámara Civil había recordado en el fallo que la ley 14.394, del régimen de bien de familia, no contempla entre las excepciones que las deudas por alimentos sean ejecutadas sobre el inmueble en cuestión. Sostuvieron los camaristas que si bien es cierto que La Corte Suprema de Justicia dejó firme un fallo que permite la subasta de una vivienda, protegida como bien de familia, para que un padre divorciado pague las cuotas alimentarias atrasadas a sus hijos.

La resolución judicial rechazó el recurso de queja presentado ante el máximo tribunal por el padre divorciado, que ya había perdido el juicio en primera instancia y en la Cámara de Apelaciones en lo Civil.

Al entender que el recurso de queja que presentó el deudor era inadmisible, la Corte no entró en la cuestión de fondo, es decir, si corresponde, en este caso, rematar un bien de familia. El tribunal interpretó que no estaba en juego una cuestión constitucional y que la sentencia recurrida no era arbitraria.

La demanda fue iniciada por una mujer identificada con las iniciales A.M.S., que, en representación de sus hijos menores de edad, pretende cobrar una deuda por alimentos.

Para ello, logró que la Justicia, en primera y segunda instancia, habilitara la ejecución de la propiedad de su ex marido, F.A.C.W., quien argumentó que la vivienda era un bien de familia y no podía ser subastada.

La Sala E de la Cámara Civil había recordado en el fallo que la ley 14.394, del régimen de bien de familia, no contempla entre las excepciones que las deudas por alimentos sean ejecutadas sobre el inmueble en cuestión. Sostuvieron los camaristas que si bien es cierto que los efectos del bien de familia perduran en el tiempo mientras no se produjeran las causales de desafectación, entre las que no se encontraba el mero transcurso del tiempo, también lo era que su eficacia no podía mantenerse indefinidamente.

Sostuvieron que los fundamentos de la institución y su naturaleza determinan la necesidad de que el régimen de bien de familia cese cuando se producen situaciones que revelan la ausencia de alguno de los elementos constitutivos esenciales o que evidencian hechos incompatibles con la subsistencia del bien de familia.

Pero a la vez sostuvo que en casos de "notoria injusticia" el pleito se soluciona por vía de la desafectación como bien de familia "por causa grave".

La Cámara determinó en su análisis que existe un objetivo económico tendiente a la conservación de una parte del patrimonio dentro del núcleo familiar, así como un objetivo social, que es el de mantener a la familia bajo el mismo techo.

Pero en este caso, dijo el tribunal, en el que ya se había disuelto el núcleo familiar, consideró que no se debe aplicar el régimen de excepción de ejecución de la propiedad en disputa.

Entonces, "la protección que pretendía hacer valer F.A.C.W. resultaba abusiva, pues no era justo que quien invocaba ser el único beneficiario del régimen mencionado quisiera hacerlo valer frente a la deuda por alimentos devengados que habían sido pactados en favor de sus hijos menores", sostuvo el tribunal de alzada. El demandado intentó revertir la situación mediante un recurso extraordinario, que le fue denegado, y luego fue en queja a la Corte, que también lo rechazó.

Ecos

La decisión de la Corte fue bien recibida por los expertos en derecho civil consultados por LA NACION. El rector de la Facultad de Derecho de la UBA, Atilio Alterini, recordó que "la idea del bien de familia es la protección de ese inmueble que aloja a la familia frente a demandas de terceros, pero en este caso la solución es equitativa, porque de otro modo esa protección privaría a la esposa de percibir alimentos".

"Se privilegió el derecho de alimentos de la cónyuge y sus hijos y se estableció una causal de desafectación que no estaba explícitamente prevista en la ley", explicó. De lo contrario, la protección operaría en favor del deudor, dijo.

Su colega Eduardo Sirkin indicó que "se optó por proteger un bien jurídico superior". Explicó que "si la figura del bien de familia no protege la propiedad ante el incumplimiento del pago de expensas, con más razón en este caso, porque si no, se trataría de ampararse en el bien de familia para no cumplir con las obligaciones".

Inmuebles protegidos

Está establecido en la ley 14.394, que indica que toda persona puede constituir en "bien de familia" un inmueble urbano o rural de su propiedad cuyo valor no exceda las necesidades de sustento y vivienda de su familia.

El efecto que produce es que no podrá ser enajenado ni objeto de legados o mejoras testamentarias. Tampoco podrá ser gravado sin la conformidad del cónyuge; si éste se opusiera, faltara o fuese incapaz, sólo podrá autorizarse el gravamen cuando mediara causa grave o manifiesta utilidad para la familia.

Además el "bien de familia" no puede ser ejecutado o embargado, ni aun en el caso de concurso o quiebra, excepto que se trate del pago de impuestos y tasas.

La ley prevé que una propiedad puede ser desafectada como bien de familia, ya sea por decisión de los cónyuges o de oficio, a instancia de cualquier interesado, cuando ya no sea la vivienda familiar, en caso de expropiación o en caso de una venta judicial o cuando exista una "causa grave" que lo justifique.

Incluso es posible registrar como bien de familia un inmueble hipotecado. .

Por Hernán Cappiello De la Redacción de LA NACION
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