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Polémica por la educación sexual en las escuelas

Monseñor Aguer dijo que el Estado incita "a la lujuria"

Martes 01 de noviembre de 2005

LA PLATA.- Una fuerte polémica sobre educación sexual en las escuelas conmueve a padres, docentes, autoridades eclesiásticas y al gobierno de la provincia de Buenos Aires.

El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, calificó la instrucción sexual que se da en escuelas públicas como "una incitación a la fornicación, a la lujuria y a la promiscuidad"; denunció una "corrupción legal" por parte del Estado, e instó a los padres a presentar amparos ante la Justicia. En tanto, el director general de Cultura y Educación, Mario Oporto, contestó: "El Estado enseña a cuidar la vida y no promueve corrupción alguna. Esta afirmación equivale a decir que la Iglesia promueve corrupción sexual por algún caso aislado de abusos protagonizado por un eclesiástico".

La polémica comenzó el miércoles último, en la escuela EGB N° 40, situada en 20 y 84. Ese día, padres de alumnos de 6° y 7° grado denunciaron que sus hijos de 11 y 12 años regresaron a sus hogares con anticonceptivos orales y preservativos, que habrían sido distribuidos durante una instrucción de educación sexual impartida en el establecimiento. "Mi hijo, de 11 años, trajo a casa dos sobres con preservativos", dijo a LA NACION Ninfa Suárez, madre de un alumno del establecimiento. "Mi hija, de 12 años, llegó con píldoras anticonceptivas", agregó Sonia, otra mamá que pidió no ser identificada por el apellido.

La directora de la escuela, María Inés Giusto, dijo que en el establecimiento había habido una clase de educación sexual dada por el Centro Regional de Educación Sexual, a cargo de la Región Sanitaria XI, donde se exhibieron elementos anticonceptivos, pero negó que éstos se hubieran distribuido entre los alumnos.

La jefa de Inspección Distrital Elva Petragia dijo que la instrucción estuvo a cargo de un psicólogo y un médico ginecólogo y tuvo lugar como parte de los contenidos de Ciencias Naturales que se dictan en 6° y 7° año. En tanto, la Dirección General de Cultura y Educación precisó que la instrucción sexual en las escuelas del Estado comienza en el EGB y continúa en primer año de polimodal dentro del contenido de la materia Salud y Adolescencia. En esa asignatura se enseñan sexualidad responsable, medidas de prevención ante enfermedades de transmisión sexual y métodos para evitar el embarazo.

Oporto defendió ante LA NACION la política del Estado como parte de ley de salud reproductiva de esta provincia. "El Estado tiene la responsabilidad de enseñar una conducta sexual responsable para evitar enfermedades y para que estos chicos el día de mañana puedan planificar su familia."

Aguer condenó el modo en que se imparte educación sexual en las escuelas públicas desde su columna en el programa "Claves para un mundo mejor", que se emite por Canal 9.

Ayer Aguer dijo a LA NACION: "He criticado el enfoque que se da a lo que se llama educación sexual. Se presenta la sexualidad como un juego ante niños de 12 y 13 años. Se les dice que deben vacunarse contra las consecuencias. Y se les reparten preservativos para que jueguen con ellos, los estiren, los inflen y aprendan a usarlos. Se les dice que pueden ir a la sala de asistencia más cercana a su domicilio y ponerse un dispositivo intrauterino. Eso no me parece educación sexual. Lo que está en juego aquí es el sentido humano de la sexualidad. No se menciona para nada la sexualidad con el matrimonio, la familia. Yo digo que en lugar de educación sexual éstos son casos de corrupción legal, amparados por una ley que manda a enseñar estas cosas".

Oporto contestó: "Esta afirmación provoca gran daño a la enseñanza pública. La educación sexual está muy lejos de promover corrupción alguna. Es como si uno dijera que la Iglesia promueve la corrupción sexual por casos aislados de abusos de menores protagonizados por eclesiásticos".

Aguer sugirió que los padres de los alumnos que asisten a escuelas públicas donde se imparte esta instrucción sexual "tienen derecho de presentar amparos ante la Justicia". "Si yo fuera padre de familia no dejaría que a mi hijo lo deformaran de esa manera. La cuestión no es educación sexual sí o no. La cuestión es cómo se enfoca esta instrucción", dijo el arzobispo.

María José Lucesole

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