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Polémico reparto de preservativos

Descalificó un obispo al ministro de Salud por la educación sexual

Cultura

Aguer, arzobispo de La Plata, acusó a Ginés González García de intolerante

En un nuevo episodio de la accidentada relación entre sectores de la Iglesia y el gobierno nacional, el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, advirtió ayer sobre la "intolerancia" y el "fundamentalismo" del ministro de Salud, Ginés González García.

El prelado respondió así al ministro, que el martes lo había tildado de "fanático" y "gorila" por denunciar que el Estado promovía la "corrupción sexual", al comprobarse la distribución de anticonceptivos y preservativos entre alumnos de 11 y 12 años de la Escuela N°40, de La Plata.

El choque de Aguer y González García se produce cuando faltan pocos días para la asamblea de obispos que elegirá a las nuevas autoridades del episcopado argentino.

"He leído que el ministro de Salud de la Nación me trató de fanático y gorila. Me permito devolverle gentilmente la cortesía. Su intolerancia y su fundamentalismo son cosa de admiración. Es éste un defecto bastante frecuente entre quienes se creen «progresistas»", dijo monseñor Aguer en una declaración difundida ayer por la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA).

La reacción del obispo platense, sin embargo, no representaría el ánimo de la mayoría de los obispos que participarán desde el lunes de la 90a. Asamblea Plenaria, en la que se renovarán las máximas autoridades del Episcopado.

Así lo afirmaron a LA NACION fuentes de la Conferencia Episcopal, que también reconocieron la existencia de sectores minoritarios que verían con buenos ojos el acceso de Aguer a puestos relevantes en la conducción del Episcopado.

Las afirmaciones del prelado tampoco habrían sido bien recibidas por las autoridades del gobierno nacional, que mantiene abierta la herida provocada por el conflicto entre el obispo castrense, monseñor Antonio Baseotto, y el mismo ministro de Salud, González García.

Cabe recordar que una carta de Baseotto, enviada en febrero pasado al ministro de Salud, irritó al presidente Néstor Kirchner a tal punto que éste intentó destituir al obispo castrense. En aquella misiva Baseotto decía a González García: "Cuando usted repartió públicamente profilácticos a los jóvenes, recordaba el texto del Evangelio donde nuestro Señor afirma que los que escandalizan a los pequeños merecen que les cuelguen una piedra de molino al cuello y los tiren al mar".

El incidente llegó al Vaticano y originó una serie de conversaciones entre funcionarios de la Iglesia y del Gobierno, que aún no han concluido.

Cruce de declaraciones

La nueva polémica entre Aguer y el Gobierno comenzó a fines de la semana pasada. El viernes González García había formulado severas críticas al sector educativo porque, según su criterio, no cumplía con las tareas de prevención del sida establecidas en la ley de salud reproductiva.

Al día siguiente, en su columna en un programa de Canal 9, monseñor Aguer calificó la instrucción sexual que se da en las escuelas públicas y privadas, "y aun en las del sistema educativo católico", como una "incitación a la fornicación, a la lujuria y a la promiscuidad". Denunció también una "corrupción legal" por parte del Estado, a partir del caso de un colegio en el que se distribuyeron preservativos a alumnos de 11 y 12 años.

El martes, varios funcionarios nacionales y de los gobiernos bonaerense y porteño rechazaron los dichos del prelado. El más duro fue González García. En declaraciones radiales dijo que "ningún fanatismo es bueno" y menos aún aquellos que se "escudan en la religión". Respecto de los dichos de Aguer, agregó: "Me parece que es la opinión de un fanático. Yo sé que finalmente Dios perdona, pero el sida no perdona". Ayer LA NACION intentó comunicarse con el ministro, pero su vocera dijo que el funcionario no haría declaraciones sobre ese tema

Por su parte, el arzobispo de La Plata le respondió a González García: "Dios perdona cualquier cosa si nos arrepentimos y nos proponemos enmienda, no si perseveramos cerrilmente en nuestro error. Si el sida no perdona, el ministro debería advertir, por lo menos, que los condones que reparte no preservan absolutamente del contagio. En cambio, invita a los jóvenes a jugar a la ruleta rusa. Probablemente, una orientación estrecha de la disciplina sanitarista le impide comprender en su complejidad el fenómeno de la sexualidad humana e insertarlo en una visión integral de la persona. Es una pena".

Preocupación por una ley

En tanto, se conoció ayer la preocupación de organizaciones católicas y evangélicas por la presunta intención de algunos legisladores nacionales de tratar la próxima semana proyectos de ley de educación sexual "que vulneran los derechos y obligaciones de la familia, la patria potestad y la libertad de enseñanza".

Los responsables del Secretariado Permanente para la Familia, un órgano de la Conferencia Episcopal integrado por matrimonios que se mueven con cierta autonomía en relación con los obispos, difundieron ayer una declaración en la que instan a los legisladores que abandonarán las bancas el próximo 10 de diciembre a abstenerse de "aprobar proyectos que en su oportunidad fueron rechazados por los argentinos, en un último intento de última hora".

Polémica por la educación sexual

GONZALES GARCIA
El ministro

  • "Ningún fanatismo es bueno y, escudándose en la religión, los fanatismos son peores."
  • "Yo sé que finalmente Dios perdona cualquier cosa, pero el sida no perdona."
  • "El Ministerio de Salud cumple con la ley de reproducción sexual. El área de Educación, no."

MONSEÑOR AGUER
El obispo

  • "El ministro de Salud me trató de fanático y gorila. Su intolerancia y su fundamentalismo son cosa de admiración."
  • "Los condones que reparte no preservan absolutamente del contagio. Invita a los jóvenes a jugar a la ruleta rusa."
  • "Las instrucciones son una incitación a la fornicación."
Por Silvina Premat De la Redacción de LA NACION
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