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Dos sugerentes placas de un jazz moderno

Urquiza y Primo, con sus discos debut

Sábado 05 de noviembre de 2005

El lenguaje de la modernidad es quizá la característica más evidente que muestra la escena del jazz porteño. Si bien una buena parte de las propuestas tiene como núcleo las composiciones originales, es la forma de desarrollar el mensaje, es decir, la forma de articulación, el sello que tiene el género en la actualidad.

Por un lado, la serie S´Jazz, de EMI, lanzó su noveno disco, "De este lado", del trompetista Juan Cruz de Urquiza, en tanto que el sello Buri, editó "Primo", del trío Primo, con el baterista Sergio Verdinelli, el guitarrista Juan Pablo Arredondo y el contrabajista Mariano Otero.

Formas diferentes de aproximarse al género, ambas de clara prolijidad estilística y que revelan dos de las diferentes maneras de hacer jazz en la escena local.

En efecto, mientras que la placa de Urquiza evidencia la línea moderna del cool jazz, con un esquema rítmico de aromas claramente rioplatenses, el trío de Verdinelli suena exploratorio, su propuesta es más austera en cuanto a la sonoridad y, a la vez, más arriesgada en lo estilístico.

En "De este lado", la música de Urquiza transita por el lado moderno del jazz, aunque con un tipo de sonoridades que lo acercan a las atmósferas de cierta corriente del cool jazz. Es indudable que su fuerte presencia como intérprete y compositor del Quinteto Urbano se percibe en esta placa a través de climas y arreglos, aunque por cierto la mayor distancia con aquella historia está puesto en la construcción tímbrica.

Urquiza, con Miguel Tarzia en guitarra, Mariano Otero en contrabajo y Daniel Piazzolla en batería, logra desarrollar en muchos pasajes del trabajo la idea de dos dúos, liderados por la trompeta y la guitarra como en "Aparente". El cuarteto tiene en Tarzia a un armonizador inteligente que, además de sonar original, consigue un sonido aéreo y de una notoria fluidez y se revela como un líder natural con una forma de componer dentro de la tradición del jazz moderno.

Urquiza se encuentra aquí con un sideman de lujo, como lo es el guitarrista Tarzia. Sus contrapuntos a lo largo del trabajo hablan de un diálogo pleno de figuras contrastantes. De la sencillez a la complejidad, de las sonoridades más cálidas hacia climas más filosos, penetrantes, este dueto suena como una de las revelaciones actuales.

Con "Primo", el trío -con Verdinelli, Arredondo y Otero, y el aporte del saxofón de Rodrigo Domínguez en algunos temas- revela la línea que atraviesa una buena parte de la escena local. Abstracto, con climas sugeridos más que relatados y sin un claro núcleo rítmico, definen al trabajo de un trío que no tiene continuidad en los escenarios, desde su debut en diciembre de 2002, en Thelonious.

La música de Primo es de influencias múltiples, de las que surgen como más notorias las cercanas al rock, en particular por la forma en que Arredondo construye sus climas y dentro de los cuales Verdinelli desarrolla atmósferas sonoras más emparantedas con la percusión que con el espíritu baterístico.

Hay melodías que tienen una pronunciada sinuosidad, otras parecen carecer de movimiento y mientras que el trío edifica una suerte de sello sonoro, llevado por los tambores de Verdinelli, la música se percibe misteriosa, tan cercana al blues como en "Primo", donde Domínguez suena monkiano y la guitarra recobra su gusto por el mensaje redondo que define en una sencilla línea bluesy.

Tanto el de Urquiza como el de Primo son trabajos que reflejan una puesta al día de dos vertientes que muestran el intenso proceso de identidad que tiene el jazz en Buenos Aires.

César Pradines

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