
Cadena con varios intermediarios
Cartoneros, un negocio que mueve por año 450 millones de pesos
Por Pablo Tomino | LA NACION
El negocio del reciclaje del papel moviliza una estructura económica sorprendente: según estimaciones oficiales, por año se venden más de 400.000 toneladas de cartón y plástico recogidas en las calles de la ciudad de Buenos Aires, lo que representa un ingreso de alrededor de 70 millones de pesos para los cartoneros. Pero cuando la totalidad de ese material que se recicla llega al comercio, en una cadena en la que hay varios intermediarios, alcanza un valor de venta mucho mayor, por lo cual el negocio total asciende a unos 450 millones de pesos anuales.
Desde la crisis de 2001, la ciudad ha sido virtualmente invadida por miles de cartoneros que cada día recorren las calles en busca del preciado tesoro: papel y plástico que se desechan. Hoy hay casi 20.000 personas en esta actividad (el gobierno reconoce sólo a 10.500, que están inscriptas como recuperadores urbanos), contra las 40.000 de los primeros tiempos. Muchos de ellas son menores de edad.
Los cartoneros sólo obtienen por su labor un promedio de 250 pesos por mes (el valor regular del cartón es de 0,20 pesos el kilo) después de concretar la parte más dura de la cadena.
Varias esquinas de la ciudad son usadas como centro de acopio de papel y de plásticos, cuestión que no está permitida por el gobierno porteño y que suele resultar tediosa para algunos vecinos, pues las calles mutan en una suerte de basural.
La cuestión es que las autoridades del gobierno porteño pusieron en funciones, a modo de prueba, a la Unidad de Recuperación del Espacio Público (Recep), que depende de la Secretaría de Producción, Turismo y Desarrollo Sustentable, a cargo de Eduardo Epszteyn. Este grupo de trabajo realizó en julio y agosto último 1365 acciones tendientes a la recuperación de espacios públicos apropiados por algunos cartoneros que ocupan las esquinas para seleccionar el material.
En distintos operativos, el Recep relevó 168 objetivos, en donde se observó que algunos recuperadores no sólo trabajaban allí, sino también pernoctaban, por lo que invadían el espacio público. Además, en otros 501 sectores, se encontró a distintas personas realizando la actividad de manera temporaria, mientras que en 285 sitios los recuperadores estaban asentados de manera permanente.
En dichas acciones, que en poco tiempo formarán parte de un programa de una nueva dirección que estrenará el gobierno de la ciudad, el Recep trabajó en conjunto con las empresas prestadoras de servicios públicos y las comisarías de la zona. De acuerdo con los relevamientos, los barrios más afectados por esta actividad son Balvanera, La Boca, Constitución, Monserrat, Puerto Madero, Recoleta, Retiro, San Nicolás, San Telmo y parte de Almagro, Barracas y Palermo, mientras que Villa Pueyrredón, Villa Urquiza y Villa Crespo son los que menos sufren la problemática.
El programa social
Además de esta política, el gobierno lleva adelante el Programa de Recuperadores Urbanos (PRU), que tiene un fin social: casi 10.500 cartoneros inscriptos reciben allí una capacitación para realizar la actividad con un ordenamiento determinado. "Hay una renovación del 50 por ciento de los cartoneros cada año, y la mayoría desiste de la actividad antes de los ocho meses. Nosotros los capacitamos y les damos guantes y pecheras, pero es cierto que no todos cumplen con esas reglamentaciones [la ley 992 regula la actividad]", dijo a LA NACION Sandra Carlino, coordinadora del programa. De acuerdo con un estudio que realizó el PRU, existen 74 galpones dedicados a acopiar cartón en la ciudad. También es común ver cómo los camiones se detienen a cargar el material recolectado en varios sitios determinados, como las esquinas de Peña y Barrientos, Perón y Uruguay, Alsina y Ceballos, 25 de Mayo y Lavalle, Bartolomé Mitre y Reconquista, Sarmiento y pasaje Carabelas, entre otros puntos. LA NACION constató que algunos cartoneros limpian la zona después de seleccionar su material.
"Los galpones que relevamos dentro de los límites de la ciudad reciben un tercio de lo que recogen los cartoneros en la ciudad; el resto son llevados al Gran Buenos Aires por lo que se conoce como "tren blanco" o en otros trenes especiales. El gobierno todavía no habilitó un espacio verde para realizar la selección de cartón, y la ley no autoriza que los camiones los compren y los carguen en la calle", dijo Carlino.
Una vez que los cartoneros recogen el papel y el cartón que se desecha (muchos también juntan plásticos, vidrios y desperdicios de comidas), algunos utilizan los trenes para volver a sus casas; otros son recogidos por un camión que suelen alquilar pagando entre 1 y 2 pesos.
Una vez por semana, cada cartonero concurre a un centro de acopio con todo lo que recolectó y recibe su paga. Los centros de acopio clasifican el material (recargan un 20 por ciento de su valor de compra) y luego son vendidos a las recorteras, que reciclan el cartón y lo transforman en materia prima para que sean utilizados por las papeleras. Aquí, el valor del papel aumenta un 100%, cifra que luego se multiplica, por lo menos, por seis veces cuando el preciado material llega como producto a los comercios. .
