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Elige sus nuevas autoridades la Conferencia Episcopal

El cardenal Jorge Bergoglio se perfila como presidente

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LA NACION
Lunes 07 de noviembre de 2005

Mientras aguarda nombramientos del Papa que pondrán en marcha un proceso de renovación de sus filas, la Conferencia Episcopal Argentina elegirá esta semana a sus nuevas autoridades y todo indica que el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge M. Bergoglio, será elegido presidente.

Varios obispos reconocieron que suponían que algunos de los nombramientos que se juzgan inminentes iban a producirse antes del comienzo del plenario episcopal que se iniciará hoy y estrenará como sede la recién remozada casa El Cenáculo, en Pilar. Tal el caso del arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Mirás, actual presidente de la Conferencia, cuya dimisión por razones de edad está a consideración de Benedicto XVI.

Vicepresidente del Episcopado cuando el ahora arzobispo emérito de Paraná, monseñor Estanislao Karlic, era el titular, el arzobispo de Rosario recibió los votos de sus pares en la asamblea de finales de 2002 que también votó para la vicepresidencia primera al cardenal Bergoglio y al arzobispo de Corrientes, Domingo Castagna, para la segunda.

La comisión ejecutiva que debe renovarse se completa con el secretario general, cargo que tres años atrás fue confiado al obispo auxiliar de Rosario, Sergio Fenoy, cuya continuidad parece asegurada a juzgar por el reconocimiento que recoge de la mayoría de los obispos. Fenoy podría ser uno de los nombramientos que resuelva el Pontífice para asignarle el gobierno de alguna diócesis cercana a Buenos Aires, sede de la Conferencia Episcopal, y facilitarle así la función de secretario general.

La aceptación de la renuncia de monseñor Mirás y el nombramiento de su sucesor es una de las decisiones que, de haberse producido antes del plenario, quizás hubieran facilitado la designación de alguno de los nuevos vicepresidentes. Los nombres de los obispos de Lomas de Zamora, Agustín Radrizzani, y de San Isidro, Jorge Casaretto, enriquecieron en las últimas semanas las conjeturas sobre el futuro ocupante de esa arquidiócesis. No faltó, aunque con menor fuerza, la mención del arzobispo argentino, Leonardo Sandri, que desde hace décadas se desempeña al servicio de la Santa Sede y es el actual sustituto del secretario de Estado, Angelo Sodano, en cuya función fue uno de los prelados más cercanos a Juan Pablo II en el tramo final de su pontificado.

Las conjeturas se concentraron en las vicepresidencias, por cuanto se da por descontado que la titularidad de la Conferencia recaerá en Bergoglio. Más allá del bajo perfil que cultiva, el purpurado, que goza de amplio respeto, llega a esta instancia luego de su protagónica participación en el cónclave que eligió a Benedicto XVI y de haber sido ampliamente apoyado por obispos de todo el mundo para desempeñarse en el órgano que se constituye después de cada sínodo.

Hace poco, la prensa italiana se hizo eco de versiones que muchos supusieron más alentadas desde aquí que desde la curia romana y que auguraban que Bergoglio podría ser convocado a Roma por el Papa, que pronto producirá cambios en la curia. A su regreso de Roma, el cardenal ha sido renuente a cualquier comentario sobre las conversaciones que pudo mantener con el Papa, pero sus colaboradores y algunos de quienes mejor lo conocen saben que desea continuar su servicio episcopal en la arquidiócesis.

Los nombres de Radrizzani y Casaretto también circularon con relación a las vicepresidencias. El arquidiocesano de Mendoza, José María Arancibia, recordado por su gestión al frente de la secretaría general durante la presidencia del cardenal Primatesta, es otro de los citados. Las votaciones se iniciarán mañana, luego de que los obispos hayan dedicado las primeras sesiones al análisis de la realidad social, política, cultural en la cual se desenvuelve la Iglesia incluido el capítulo relativo al diálogo con la sociedad y con el Gobierno.

Cada diócesis con su obispo depende directamente del Papa y tiene suficiente autonomía a la hora de optar por acentuaciones pastorales en su diócesis, se ha recordado en estos días al precisar que una asamblea electiva de los obispos tiene características que la diferencian de lo que se entiende por un acto eleccionario en el ámbito de la política. "Las elecciones en una conferencia episcopal no son una lucha de poder para ser el «jefe» de la Iglesia de un país, sino una forma de elegir a quienes asumen el servicio de construir consensos y organizar las tareas que los obispos se proponen realizar en común", precisa un texto distribuido entre los periodistas.

Así se comprenderá el sentido de la discusión inicial de los obispos, que habrá de abarcar episodios que exhibieron que el estilo decidido por la Conferencia para el manejo de ciertas cuestiones de moral social, por ejemplo, no es compartido por algunos. Uno de esos episodios lo dio el tono de confrontación escogido por el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer (al que ayer se sumó monseñor Giaquinta), para criticar la campaña de educación sexual seguida por el Gobierno.

Indicio de que son las conversaciones por desarrollarse hoy las que influirán en el sentido de las votaciones, es que en el temario entregado al periodismo, luego de ese intercambio inicial, se ubique el proyecto de reestructuración de la Conferencia Episcopal. Desde la recuperación de la democracia, el accionar de la Conferencia Episcopal se ha distanciado de un estilo corporativo y ha optado por el diálogo y por el respeto de la autonomía y la cooperación con los poderes.

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