En el Olivos Golf Club ganó la lógica: el saco azul del Torneo de Maestros se lo calzó Angel Cabrera, la gran estrella argentina y que hoy ocupa el 11º puesto del ranking mundial. El Pato totalizó 278 golpes y aventajó por tres a Julio Zapata, en medio de un marco de 7000 personas, una buena medida del clima que se puede llegar a vivir el mes próximo, en el 100º Abierto de la República.
-Usted presenció la última vuelta del certamen y participó de la entrega de premios. ¿Fue una victoria previsible?
-Y sí: era de esperar, porque Cabrera está muy por encima en el nivel respecto del resto de los jugadores argentinos. Una síntesis es la manera en que resolvió el último hoyo, el par 5: pegó un formidable driver con viento a favor y utilizó un hierro 8 en el segundo tiro para dejar la pelota a tres metros de la bandera. El putt que sirvió para águila levantó a la gente y le otorgó el cetro que siempre pareció tener en sus manos.
-¿Qué le dijo a Cabrera en el final de la jornada?
-Lo saludé, lo felicité y le deseé buenas actuaciones para estas próximas semanas, que van a ser muy movidas. Porque ahora jugará en Asunción junto con Carlos Franco, luego estará en Portugal para la Copa del Mundo, junto con Ricardo González, y en diciembre tendrá otras dos citas importantes, una en Sudáfrica y la otra en California, para el certamen en que Tiger Woods será anfitrión. Al cordobés lo noté de muy buen ánimo durante el Torneo de Maestros; mostró un aplomo y una seguridad en el juego admirables.
-¿Cómo vio la cancha del Olivos?
-Muy bien, con greens un poco ligeros, pero perfectamente preparada. No hizo mucho calor en la última vuelta, lo que permitió jugar con soltura. Necesitamos que este torneo tenga continuidad, que no pierda el prestigio que tiene ganado. En todo el mundo, los certámenes que otorgan el título de campeón entre maestros son muy exitosos.
-Eduardo Romero y Luis Carbonetti dieron el paso a la final en la Escuela Clasificatoria en busca de la tarjeta para el Champions Tour. ¿La podrán conseguir?
-Acaban de superar la etapa más accesible, en la que avanzaron 15 de cada uno de los tres campos norteamericanos. Ya habíamos dicho que el Gato pasaría cómodo y no me sorprende nada lo de Carbonetti -al contrario-, porque él ya sabe lo que es jugar en el Champions Tour. De la final surgirán siete clasificados, un filtro muy exigente. Los dos están en condiciones de clasificarse para el circuito de veteranos, pero hasta que no lo veo, no lo creo.
-José Cóceres perdió la tarjeta del PGA Tour y se le complicará para recuperarla. ¿Qué será de su carrera?
-Ya estamos sintiendo el miedo de que el chaqueño no siga en ese círculo de privilegio. José merecería continuar en el PGA Tour, porque él sabe lo que significa ganar allí, luego de los dos triunfos en la temporada 2001. Ojalá que recupere su lugar en la segunda etapa de la Escuela Clasificatoria, en donde también tendrá una chance Roberto, su hermano.
-Desde mañana se jugará el primer torneo Roberto De Vicenzo Classic, en el club San Eliseo. ¿Qué se puede esperar de este certamen?
-Es un torneo para profesionales y aficionados; voy a tener el orgullo de recibir un homenaje en vida. Lógicamente yo estaré los cuatro días y jugaré algunos hoyos; estoy haciendo un esfuerzo para sentirme físicamente de la mejor manera. El jueves se hará un Pro-Am, entre el viernes y el sábado se realizará el torneo de profesionales y el domingo se jugará la final con los 35 mejores clasificados. Tendremos a Daniel Vancsik, Rafael Gómez, Andrés Romero y Rafael Echenique, entre otros. Queremos que sea una fiesta. .
