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Ricardo Jaime: el señor de los subsidios

El secretario de Transporte, no sólo acumula denuncias de la Oficina Anticorrupción sino también sospechas por sus vínculos con Southern Winds y por su manejo de los subsidios a las empresas del sector, incluida la polémica TBA

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LA NACION
Domingo 13 de noviembre de 2005

El presidente Néstor Kirchner aún no había terminado de acomodarse en el sillón presidencial cuando Ricardo Jaime asumía como secretario de Transporte, un cargo por entonces más emparentado con el trabajo técnico que con la vida política del Gobierno.

Pocos imaginaban que el decreto 65 del 29 de mayo de 2003 que lo designó sería el germen de un funcionario que, a dos años y medio de gestión, se ha convertido en una de las piezas clave de la actual administración. Pese a estar cuestionado por sus escasos antecedentes en la materia que conduce y sospechado por la estela que dejó el vuelo de las valijas llenas de drogas rumbo a España en las bodegas de los aviones de Southern Winds, Jaime ha logrado aferrarse a su cargo gracias a una absoluta confianza con el Presidente, al punto de ser el hombre que maneja la friolera suma de 2000 millones de pesos por año destinados a inyectar subsidios en el transporte.

Ricardo Raúl Jaime, cordobés de nacimiento pero criado políticamente bajo el ala protectora del Kirchner en sus épocas de gobernador en Santa Cruz, es por lejos el secretario de Transporte más polémico de los últimos años. Hombre de rostro filoso y pocas palabras, ha dejado de ser un desconocido en el mundo del transporte; ahora todos lo conocen como "el señor de los subsidios".

Pese a que la Secretaría pertenece al Ministerio de Planificación Federal que conduce Julio De Vido, Jaime se maneja por fuera del organigrama. "Directamente reporta al Presidente y la mayoría de las cosas ni las consulta con De Vido. Con el ministro no tiene una buena relación. Su relación es personal y directa con Kirchner", contó un abogado dedicado al sector público que conoce los caminos administrativos del Ministerio. Según la fuente, en cualquier negociación, Jaime se encarga de dejar muy claro ante sus interlocutores que es un preferido del Presidente. Hay quienes sostienen que, además de tener un hombre de su entorno en una repartición que maneja un holgado presupuesto, Kirchner utiliza a Jaime como un contrapeso del ministro De Vido, otro hombre del gabinete que tiene a cargo nada menos que el presupuesto de obras públicas. "Su forma de gestión se puede resumir en tres conceptos: no hace reuniones con sus subsecretarios; es más, con alguno de ellos ni siquiera se habla. No planifica nada y sólo se ocupa de resolver las cosas día a día", relató un profesional que lo conoce de cerca.

Su prestancia para las artes marciales -varias fuentes difieren en cuanto a si es cinturón negro o marrón de karate-, el uso de negro riguroso en el atuendo sport y una atención minuciosa a su aspecto personal -que incluye un cuidadoso bronceado- son algunas de las costumbres que Jaime mantuvo desde sus primeras épocas de funcionario en el gobierno santacruceño. Otra es usar joyas de oro. Además de alguna cadena, el cordobés corona cada uno de sus manos con importantes anillos de ese metal precioso.

Quienes lo conocen cuentan que realiza dos jornadas de gimnasia diarias, además de salir a correr cada vez que sus tiempos se lo permiten. Como la mayoría de los funcionarios de actual gobierno, Jaime es un hombre que permanece muchas horas en su despacho. "Todos los funcionarios están mucho en su oficina. Los que son responsables y trabajadores porque tienen muchas tareas que hacer. Los otros, porque dentro de esas cuatro paredes ejercen su cuota de poder: secretarias, mozos y reuniones de alto nivel", confió por lo bajo un conocedor de los pasillos de la Secretaría de Transporte que se cuidó de decir en cuál de los dos grupos lo ubica.

Ricardo Jaime nació en Córdoba hace 50 años, está casado y tiene una hija de 19 años, según la declaración jurada que consta en la Oficina Anticorrupción (OA) firmada por el propio Jaime. Eso sí, siempre anteponiendo a su nombre las siglas de ingeniero, para resaltar su formación: ingeniero agrimensor. Justamente la OA se presentó como querellante en una causa penal en su contra. Si bien no está imputado en ninguno de los procesos, Jaime ha acumulado varios expedientes en la Justicia especialmente vinculados con el escándalo de SW, con la distribución de fondos destinados a obras en los ferrocarriles y con los subsidios al transporte.

De Córdoba a la Patagonia

Hay pocos antecedentes de su vida en Córdoba. LA NACION intentó chequear sus datos con el propio funcionario pero la respuesta fue la misma que caracterizó toda su gestión: el silencio absoluto y la nula respuesta ante cualquier requerimiento de la prensa. Entre los dirigentes peronistas cordobeses de la década del 70 no hay ningún recuerdo de Jaime como militante, aunque, claro está, no quiere decir que no haya actuado en política. De sus ideas poco se sabe.

A mediados de los años 80, Jaime dejó Córdoba y enfiló hacia el Sur. Así llegó a Caleta Olivia, una localidad petrolera ubicada en el norte de Santa Cruz, que por esos días vivía tiempos dorados gracias alpetróleo. Según contó a LA NACION un poblador de la zona que lo trató cuando era un joven de alrededor de 30 años, el que es hoy hombre clave en el Gobierno llegó a la zona envuelto en cierto misterio. "Hablaba en español pero acentuándolo como si fuese inglés. Si mal no recuerdo creo que decía que era un inversor argentino que había estado viviendo en los Estados Unidos", rememoró la fuente.

En Caleta Olivia y junto al histórico caudillo del peronismo Dante Dovena, Jaime hizo sus primeros palotes en la política santacruceña, que lo depositaron en una banca de concejal entre 1987 y 1991. En 1989, cuando Kirchner, desde la intendencia de Río Gallegos, empieza a trabajar para llegar a la gobernación, él será uno de los fieles militantes que recorrerán el norte santacruceño en busca de votos para el ignoto candidato que intentaba arrebatarle el poder del PJ al ya debilitado caudillo provincial Arturo Puricelli.

En diciembre de 1991 fue uno de los hombres que Kirchner eligió para el gabinete de su primera gobernación. Desde el cargo de Ministro Secretario de la Gobernación administró los gastos de la administración kirchnerista. Fue él quien comenzó la gestión para adquirir el Cessna Citation, el moderno avión de la gobernación provincial. Desde ese Ministerio también se manejaba la relación con los medios de comunicación que a principios de los años 90 se reducían a un diario, dos canales de tevé y un puñado de radios de FM.

Recién en la segunda gobernación de Kirchner llegará el momento de mayor protagonismo del hombre de barba candado que hasta entonces hacía gala de un bajo perfil. Entre 1996 y 1999 presidió el Consejo Provincial de Educación. Durante su gestión se llevó adelante el traspaso de las escuelas nacionales a la órbita provincial, la implementación del Tercer Ciclo de EGB, y también se dejaron sentadas las bases para poner en funcionamiento el Polimodal en el 2000.

A fines de 1999 Jaime volvió a su provincia natal, entonces gobernada por José Manuel De la Sota. En diciembre de ese año, se integró como segundo en el Ministerio de Educación, conducido por esos días por el actual juez de la Corte Suprema Juan Carlos Maqueda.

Si bien Maqueda hizo sus valijas para recalar en el Senado en 2001, su ladero continuó en el cargo hasta mayo de 2003. Durante esos años, cultivó un perfil bajo y estableció una fluida relación con dirigentes gremiales.

Ya en la Capital Federal y ataviado con el traje de administrador de una de las cajas públicas más grandes que tiene el Gobierno, Jaime subió su perfil, aunque no por decisión propia sino arrojado a los titulares de los diarios por algunos hechos que marcaron su gestión.

En el sector aerocomercial, fue el mentor de la alianza de la estatal Líneas Aéreas Federales (Lafsa) con Southern Winds. La primera es una aerolínea que nunca alcanzó a despegar. La segunda, una empresa que tiene cerca de 900 empleados y que recibía por esa asociación alrededor de 8 millones de pesos por mes para su funcionamiento. La cooperación se interrumpió luego de que trascendiera el escándalo de drogas en febrero pasado y, si bien la empresa vuela con un solo avión y está en concurso preventivo, tiene los sueldos de sus centenares de empleados al día. Nadie explicó jamás con claridad de dónde salían los fondos para afrontar casi un millón de dólares por mes para pagar los salarios, y aunque son muchos los que miran de reojo la oficina de Jaime, el Gobierno negó siempre que fuera la Secretaría de Transporte la benefactora de la aerolínea en desgracia. Por estos días, Jaime estaría negociando la venta de SW a uno de sus empresarios del transporte preferidos: Claudio Cirigliano, dueño del la empresas de colectivos Plaza y de Trenes de Buenos Aires, concesionaria de las líneas ferroviarias Mitre y Sarmiento.

Pasajero de lujo

Según consta en el expediente penal del caso SW, a mediados de 2004, Juan Maggio, presidente de SW, le ordenó al empleado Walter Beltrame -aún detenido por el caso de las valijas voladoras- la atención exclusiva de Jaime, y de su señora, para que todos los vuelos en que ellos viajaran hacia Córdoba siempre salieran a horario. De esa manera se evitaría el malhumor del funcionario y poner en riesgo los subsidios del Estado que recibía la aerolínea privada.

Pero no sólo en el aire hace valer su poder, también tiene la llave del transporte terrestre. Mensualmente, Jaime reparte subsidios a cada uno de los colectivos que recorren el país -a razón de 80 centavos de pesos por cada litro de gasoil que consumen-, maneja el dinero que se destina a las concesionarias de Transporte ferroviario para mantener la tarifa en uno de los niveles más bajos del mundo y decide qué obras se van a realizar en los trenes y en las vías. Mucho se habla de su forma de gestión en el sector, aunque nadie, claro está, lo hace en voz alta. Tanto es el temor de los empresarios del sector a las represalias, vía disminución de los subsidios, que nadie se anima ni siquiera a mencionar al funcionario.

Actualmente ha vuelto a quedar bajo la lupa ciudadana por la efectividad de los subsidios a los trenes. Pocos son los usuarios que piensan que parte de ellos están destinados a mantener la tarifa en los mismos valores que exhibieron durante los últimos cinco años pese al aumento de los costos de la explotación. Las principales críticas se centran en la falta de control a los concesionarios.

En medio de pedidos de renuncia disparados desde diferentes sectores sociales, "el señor de los subsidios" se mantiene firme al frente la Secretaría de Transporte. Hay quienes dicen que alguna vez escucharon de boca del propio funcionario la siguiente frase: "El Presidente puede pedirme cualquier cosa, menos que renuncie". ¿Será verdad?

El perfil

Orígenes cordobeses

Ricardo Raúl Jaime, casado y con una hija, nació hace 50 años en Córdoba. Los históricos dirigentes cordobeses no lo recuerdan como un militante activo en la década del 70. A mediados de los años ochenta dejó Córdoba y partió hacia la Patagonia.

Desembarco patagónico

Fue un estrecho colaborador del entonces gobernador de Santa Cruz Néstor Kirchner. Administró los gastos provinciales desde la Secretaría de la Gobernación. En 1999 volvió a Córdoba, donde fue viceministro de Educación.

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