
La tragedia de Cromagnon: histórica decisión de la Legislatura de la Capital
Habrá juicio político a Ibarra, que será reemplazado por Telerman
Por Angeles Castro | LA NACION
El jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra, quedó suspendido en sus funciones al aprobar la Sala Acusadora de la Legislatura, con una mayoría especial de 30 votos, el comienzo del juicio político en su contra por mal desempeño por la tragedia de la discoteca Cromagnon, en la que murieron 193 personas. El vicejefe de gobierno, Jorge Telerman, quedará a cargo del Poder Ejecutivo de la Capital hasta que el cuerpo decida si condena o absuelve a Ibarra. La sustanciación del juicio político puede durar como máximo cuatro meses.
La decisión, sin precedente en la ciudad de Buenos Aires, fue celebrada por los familiares de las víctimas, que no ingresaron en la Legislatura sino que estuvieron en la calle, después de los violentos incidentes que en la madrugada del viernes pasado llevaron a suspender la sesión. En las tribunas del recinto ayer colocaron las fotos de casi todas las víctimas de cara a los 43 diputados presentes.
Según los legisladores, una serie de deficiencias en las políticas instrumentadas por Ibarra permitió que la disco de Once, que funcionaba irregularmen- te, estuviera abierta la noche del 30 de diciembre pasado y fuera escenario del incendio provocado por un disparo de bengalas, entre un público que excedía dos veces la capacidad del local. El jefe de gobierno porteño no está por ahora imputado en la causa judicial que investiga la tragedia.
Como se esperaba, la presencia en el recinto del diputado kirchnerista Juan “Chango” Farías Gómez, que no había podido participar de la sesión de la semana pasada por un pico de estrés, fue fundamental para inclinar la votación en favor del juicio. Al conocer la noticia, Ibarra –durante la suspensión no cobrará su sueldo– dijo que aceptaba la decisión y que no renunciará (ver aparte).
“En esta ciudad tenemos democracia. El juicio no es una condena, es la posibilidad de que la luz se proyecte sobre la verdad. Si detrás de este proceso hay un golpe institucional, seré el primero en denunciarlo. Voto sí al juicio político", expresó Farías Gómez en un discurso cargado de emoción (ver aparte).
Pero la suerte del jefe de gobierno estaba echada desde antes de que ese diputado hiciera pública su posición. El juicio político tenía luz verde desde que se sentaron en sus bancas los 29 diputados que el jueves último estaban dispuestos a votar en favor del juicio a Ibarra.
En ese momento, habían concluido todas las versiones escuchadas durante el fin de semana sobre cómo el ibarrismo y su aliado el kirchnerismo intentaban detener el proceso. Ya no había margen para retirar a nadie del recinto de sesiones ni para que alguien cambiara el sentido de su voto.
Los mismos protagonistas se encargaron de silenciar las versiones y fijar posición. "Salí un momento y la televisión está diciendo que abandoné el debate? No tengo duda de la decisión que voy a tomar y quisiera que dejemos de jugar entre nosotros", espetó Fernando Melillo (ARI), cansado de las operaciones políticas que hablaban de él como un "eslabón débil" que, pese a haber suscripto un dictamen acusatorio, podía estar ausente por sus vinculaciones con el jefe de gobierno.
"No sólo mi mujer es funcionaria de la Ciudad. También tengo otros amigos de años. De ninguna manera puedo estar contento hoy. A nueve años de la sanción de la Constitución porteña, estamos utilizando el elemento extremo para remover al jefe de gobierno. Pero éste es un solo paso. Va a llevar mucho tiempo que dilucidemos la totalidad de las responsabilidades de todos los actores políticos y sociales involucrados", aclaró el jefe de bloque de ARI.
Expectativa
Más allá del vallado colocado alrededor del Palacio Legislativo para impedir el ingreso de toda persona no autorizada, los familiares de las víctimas -que, como se dijo, no enviaron sus diez representantes al recinto porque era "todos o ninguno"- percibían que el resultado iba a ser el que esperaban.
Se instalaron en un bar de Avenida de Mayo 578, que los cautivó con una promoción de café más una medialuna a 2,20 pesos y siguieron con tranquilidad la transmisión televisiva de la sesión desde las mesas, el piso, las escaleras.
En el recinto, donde esta vez no hubo policías con pechera naranja, sino el personal de seguridad habitual de la Legislatura, coincidía con el diputado Melillo la jefa del bloque macrista Compromiso para el Cambio, Gabriela Michetti.
"Es más bien un día para estar sereno y convencido de que lo uno va a votar es lo correcto. Yo creo que hemos usado de la mejor manera posible una herramienta constitucional, y con la seriedad que merece. Junto con los miembros del bloque que presido, hemos buscado la verdad. Si no, hubiéramos sido cómplices de algo muy grave", expresó en pocas palabras.
Frustrado el objetivo de mantener a Ibarra en el gobierno, un hecho que tendrá derivaciones en el gobierno nacional (ver aparte), los legisladores kirchneristas aprovecharon para decir lo que el abucheo y los insultos de los familiares les habían impedido declarar el jueves último.
Mónica Bianchi desmintió haber sido presionada por su partido y sentenció un sorprendente: "El juicio político a Ibarra me importa un pito".
Y luego conmocionó al revelar las amenazas que recibió la semana pasada, cuando corría la versión de que ella quería apoyar el enjuiciamiento y no la dejaban.
"«Vas a ir a buscar a tus hijos a la morgue igual que yo», me dijeron. Díganme si alguno de ustedes puede venir a este recinto con esa amenaza", acusó la diputada, que luego se abstuvo en la votación.
El presidente del bloque kirchnerista, Diego Kravetz, también habló con vehemencia: "Estamos acá y vamos a dar la cara. La mayoría nos vamos a abstener, porque no seremos parte de la manipulación política orquestada por la derecha de esta ciudad ni de un juicio viciado. Pero tampoco vamos a ser cómplices de la impunidad. Si la Justicia decide que son culpables, que vayan presos", dijo.
El proceso que condujo al juicio político comenzó cuando la Legislatura conformó en febrero una comisión ad hoc para investigar las responsabilidades políticas tras la tragedia de Cromagnon y continuó hasta ayer, cuando el peso de la decisión final recayó sobre el pleno de la Sala Acusadora.
La hora de votar
Los discursos continuaron ayer hasta las 19.15, cuando llegó la hora de votar. En la calle, los familiares habían decidido alejarse un poco, temerosos de que "se armaran" incidentes y la sesión cayera.
En el recinto, 30 diputados votaron en favor de acusar a Ibarra, siete votaron en contra y seis se abstuvieron. Aníbal Ibarra, que preparaba una conferencia de prensa en la sede del gobierno porteño (ver aparte), había quedado suspendido. Los padres comenzaron a abrazarse y a soltar las lágrimas contenidas durante casi 11 meses. La emoción embargaba casi todas las voces, que apenas repetían "justicia".
El voto decisivo de Farías Gómez
- “En el marco de las políticas del Presidente, por el cual me siento representado, si los políticos votamos a conciencia, estamos abriendo la posibilidad de una sociedad nueva. El dolor del pueblo me conmueve. Lo único que llevo en mis manos es la lucha por la justicia. Porque me considero parte del pueblo y sólo en mi pueblo tengo la esperanza. Como un modo de transparentar las instituciones democráticas que tanto nos costó recuperar, voto sí”, fueron las palabras elegidas por el kirchnerista Juan Farías Gómez, el voto número 30, para diferenciarse de su bloque y apoyar el enjuiciamiento de Ibarra.
