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Un cuento de amor y muerte

Jueves 17 de noviembre de 2005
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"Una historia violenta" ("A History of Violence", Estados Unidos/2005). Dirección: David Cronenberg. Con Viggo Mortensen, Maria Bello, Ed Harris, William Hurt, Ashton Holmes, Peter MacNeill, Stephen McHattie, Greg Bryk y Heidi Hayes. Guión: Josh Olson, basado en la historieta de John Wagner y Vince Locke. Fotografía: Peter Suschitzky. Música: Howard Shore. Edición: Ronald Sanders. Diseño de producción: Carol Spier. Producción de New Line Cinema hablada en inglés con subtítulos en castellano y presentada por Distribution Company. Duración: 96 minutos. Para mayores de 16 años. Nuestra opinión: muy buena

Si hay algo que distingue a los verdaderos autores (esos que ya no abundan) del cine contemporáneo es su capacidad para transformar historias que en primera instancia pueden parecer simples, convencionales o superficiales en obras de gran profundidad, inteligencia y múltiples niveles de lectura. Eso es lo que ocurre, precisamente, con este nuevo largometraje de David Cronenberg.

Primera película realizada por el notable director canadiense para un estudio de Hollywood y muy libremente basada en una historieta sobre mafiosos que guionó el ignoto Josh Olson, "Una historia violenta" se convierte, en manos del creador de "Pacto de amor" y "La mosca", en una fábula de insólitas dimensiones psicológicas y fortísimas implicancias políticas, sociales e intelectuales en el actual contexto norteamericano (y mundial).

Viggo Mortensen, protagonista de un film inquietante
Viggo Mortensen, protagonista de un film inquietante. Foto: Distribution Company

Entre el thriller y el melodrama contemporáneo, pero con una estructura clásica de western que remite al cine de John Ford y con puntos de contacto con otra meditación sobre la violencia y la redención como "Los imperdonables", de Clint Eastwood, la película se concentra durante su primera mitad en las vivencias de una típica y encantadora familia de clase media de un pequeño y apacible pueblo de Indiana. Pero la tranquila existencia del matrimonio Stall (impecables trabajos de Viggo Mortensen y Maria Bello) y sus dos hijos se ve conmocionada cuando Tom, modélico padre, vecino y empresario, desbarata un asalto a su bar y mata en defensa propia a un par de peligrosos asesinos buscados en varios estados. Convertido súbitamente en héroe nacional gracias a la cobertura mediática, el protagonista recibe al poco tiempo la incómoda visita de unos gangsters de Filadelfia liderados por Ed Harris que le reclaman oscuros asuntos pendientes. Cronenberg no tarda en plantear la duda: ¿se han confundido de persona o verdaderamente Tom esconde un pasado que se obstina en negar y olvidar?

A partir de ese prólogo, cuyo clima se va oscureciendo y complejizando progresivamente, el director de "Crash" y "Festín desnudo" apela a un tono bastante desconcertante y por momentos perturbador con elaboraciones serias y complejas sobre la construcción social de la identidad, de la celebridad, del heroísmo, del lugar de los medios, de la fragilidad de la seguridad y la confianza dentro de la familia, pero al mismo tiempo con un humor negro tan desopilante como incómodo que recuerda a los mejores trabajos de los hermanos Coen.

Western contemporáneo

Filmada con la estilización y la precisión quirúrgica que han marcado el estilo de Cronenberg, "Una historia violenta" encuentra en la fotografía de Peter Suschitzky, en la música de Howard Shore, en el diseño de Carol Spier y en el montaje de Ronald Sanders -todos viejos y habituales colaboradores del canadiense- las atmósferas, el tono, el look y el ritmo justos que exige este western contemporáneo.

Más allá del origen impersonal de la historia original, hay en el film mucho del universo cronenbergiano. Esta vez, no hay abusos de la ciencia ni experimentos genéticos, pero es la violencia, implacable, súbita, cruda, física, la que provoca las mutaciones personales, los virus sociales.

El realizador también se arriesga con dos fuertes y muy opuestas escenas de sexo (la primera, cándida y lúdica; la segunda, de enorme intensidad y con una inquietante carga de atracción y repulsión) que no son en absoluto gratuitas, ya que resultan indispensables para mostrar la evolución (o involución) íntima de la pareja protagónica.

Así, con esta parábola impredecible que nace en el idealismo pueblerino y termina en la pesadilla urbana, con esta fábula creíble y al mismo tiempo casi satírica, Cronenberg termina construyendo una alegórica y muy provocativa elaboración sobre los efectos devastadores de una violencia latente y reprimida que, una vez que surge, comienza a expandirse con un efecto contagioso y multiplicador de inevitables e incontrolables consecuencias. Cualquier correlato con la realidad no es simple coincidencia.

Diego Batlle

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