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El 90% de los pacientes

Eligen terapias alternativas para atacar el cáncer

Ciencia/Salud

El autotratamiento y las curas religiosas son las más usadas

Por   | LA NACION

Cataplasmas, leche de burra negra, hormigas coloradas de Alemania, escarabajos de Japón, pezuñas de vaca hervidas, infusiones de pulpa de aloe vera, caléndula y lapacho, orina, fragmentos de panal de avispa o -más conocidas- acupuntura, reiki y yoga son algunos pocos ejemplos de un gran listado de medicinas no convencionales a las que, en el país, recurren pacientes con cáncer para mejorar su condición.

Así lo revela un estudio de seis años de duración realizado con enfermos de los servicios de oncología de cuatro hospitales por dos investigadoras del Centro Argentino de Etnología Americana (Caea), del Conicet.

"El cáncer es una enfermedad complicadísima que no se puede explicar por una causa única, por lo que algunas técnicas de otras medicinas alivian mucho el dolor que causa. Algo notorio es que, para los pacientes, la suma de terapias es muy eficaz. Entre los que tienen cierto nivel económico y mayor instrucción, la complementariedad es bien vista. En definitiva, suelen decir que la suma es buena", dijo a LA NACION la doctora Anatilde Idoyaga Molina, directora del CAEA y coautora del estudio junto con la licenciada Natalia Luxardo, becaria doctoral del Conicet.

Las investigadoras realizaron encuestas y entrevistas a 200 pacientes internados (80%) y bajo tratamiento ambulatorio (20%) en el Hospital Militar Central Doctor Cosme Argerich, el Sanatorio Municipal Julio Méndez, el Hospital Municipal Marie Curie y el Instituto de Oncología Angel Roffo. La mayoría de ellos confirmaron haber conocido la existencia de esas prácticas terapéuticas no convencionales a través de otros pacientes.

Los resultados, publicados en la última edición de la revista Medicina, también señalan que la mayoría de quienes recurren a esos tratamientos prefieren no hablarlo con el médico. "La estrategia del «no» es muy común en estos pacientes: a nadie le gusta que lo reten y la mejor manera de que el médico no les llame la atención es decir que no hacen nada y ya está", comentó la doctora Idoyaga Molina.

Entre las prácticas terapéuticas no convencionales utilizadas, las investigadoras consideraron cuatro categorías reconocidas por el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa de los Estados Unidos, la Organización Mundial de la Salud y la antropología médica.

Son: las medicinas alternativas/complementarias, como yoga, reiki, shiatsu o acupuntura; las medicinas tradicionales, que en la Argentina son el curanderismo y los chamanismos (medicina de las sociedades indígenas); las medicinas religiosas, definidas por las autoras como aquellas prácticas terapéuticas guiadas por quienes poseen el don de curar, como la imposición de manos, los grupos de oración o los estados de trance, y el autotratamiento o medicina casera, en el que es frecuente la automedicación.

"Toda medicina siempre genera su autotratamiento -afirmó la especialista-. En general, como en cualquier otra enfermedad, la primera opción es la autoatención, porque antes de que una enfermedad se manifieste se trata cualquier sensación de malestar."

Hombres y mujeres

Entre los encuestados que recurrieron a más de tres de estas terapias, el autotratamiento fue el más elegido por los hombres.

En tanto, detalla el estudio, las mujeres se inclinaron más por las medicinas complementarias (yoga, reiki, reflexología, dieta macrobiótica, fangoterapia, terapias lúdicas, hansi, iriología o medicina energética, entre otras) y las curas religiosas (imposición de manos, contacto con el sagrario, el rezo, los grupos de oración, los estados de trance o la participación en los rituales de cada religión).

En el caso de los pacientes derivados del interior del país o de países limítrofes, la preferencia por el curanderismo (uso de remedios como bálsamos, sangrías, ventosas, y de ritos, como sahumados, simbolismos, invocaciones a deidades o llamado al alma del enfermo) fue del 55% contra el 22% en la población de pacientes en general.

Por temor a la desaprobación que puede expresar el médico, sólo el 8% de los pacientes comentó el uso de estas terapias con sus médicos, y la opción más frecuente fue combinarlas con el tratamiento establecido por el oncólogo.

"Aunque hay muchos cánceres que se pueden curar, esto aún no está asimilado por el imaginario popular -destacó la directora del CAEA-. Es innegable lo negativa que es la representación del cáncer en nuestra sociedad. A veces hay casos que llegan al límite de esconderle al paciente la enfermedad o de negarle el derecho a saber la verdad."

Con más frecuencia

El estudio describe un perfil de los usuarios que más recurren a estas prácticas. Son los pacientes con más nivel de instrucción y mejor posición económica los que con mayor frecuencia consultan a especialistas en esas terapias no convencionales. "En promedio, esos pacientes combinan cuatro de esas medicinas", indicó la doctora Idoyaga Molina.

En cambio, si se tiene en cuenta la evolución de la enfermedad, la consulta de dos o más terapias fue mayor entre los pacientes con tumores en progresión o metástasis. Los pacientes con tumores primarios y localizados usaron una o no utilizaron ninguna terapia no convencional.

Es que, como confirma la investigación, desaparece el interés en consultar alternativas de curación apenas aparece una solución terapéutica de la enfermedad, como puede ser la extirpación del tumor o el proceso de remisión.

"Es una peculiaridad del cáncer tener sus propias medicinas no biomédicas -observó la especialista-. La relajación controlada por un especialista, por ejemplo, ha demostrado alargar la vida en los pacientes. Por lo tanto, no habría por qué negar su efectividad." .

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