Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

A diez años del lanzamiento de la misión SOHO

El argentino encargado de vigilar el Sol

Ciencia/Salud

GREENBELT, Estados Unidos.- Guillermo Stenborg es un científico argentino con una misión muy particular: observa el Sol desde el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA.

Es el encargado de evaluar cada día la potencia de las tormentas solares, precisar si se dirigen hacia la Tierra y, si es así, lanzar un alerta mundial: quizá los astronautas, los satélites y hasta los vuelos comerciales en el mundo estén en riesgo.

"Si algo viene hacia la Tierra, mi tarea es analizar lo que ocurre con los datos recibidos de los instrumentos a bordo del Observatorio Solar y Heliosférico (SOHO, por su sigla en inglés) y dar el primer alerta a la comunidad", dice sin más.

¿Qué comunidad? "Personal científico de la NASA y la NOAA (por la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional), y de la fuerza aérea y de la marina de los Estados Unidos", explica, sin sobresaltarse.

Si la radiación emitida durante las tormentas solares supera ciertos límites, los astronautas o los pasajeros y tripulantes de los vuelos circumpolares podrían estar en peligro, así como también los satélites militares y civiles, que podrían desplomarse. Por eso, Stenborg se define, con picardía, como un "pronosticador del tiempo espacial, en tiempo casi real".

Eyecciones solares

"No sólo las tormentas solares, sino también las llamadas «eyecciones coronales de masa» solar pueden perturbar el campo magnético terrestre y ocasionar daños en sistemas tecnológicos o hasta oleoductos. Y en lo que va del año, detectamos más de 50 casos «críticos», de los que cerca del 60 por ciento se dirigió al menos en parte contra la Tierra", dice Stenborg, rodeado de imágenes increíbles del Sol durante un recorrido por el centro de control del SOHO, junto a LA NACION.

Licenciado en ciencias físicas por la Universidad de Buenos Aires (UBA), y doctorado por la alemana Universidad de Gotinga, Stenborg redacta cada día un informe que describe la actividad solar, mientras que en su tiempo libre investiga nuevas técnicas para procesar las imágenes solares.

Tanto las tormentas geomagnéticas como las de radiación se clasifican en una escala que va de 1 a 5. Si una tormenta llega al quinto nivel, puede causar fallas en los transformadores eléctricos y alterar las comunicaciones con los satélites, causar serios daños biológicos a los astronautas que estén fuera de sus vehículos espaciales -"una exposición a radiación equivalente a 100 radiografías juntas", estima-, ruido excesivo en las comunicaciones satelitales e incluso apagones.

Los estudios del SOHO son posibles gracias a una misión conjunta de la NASA y de la Agencia Aeroespacial Europea (ESA) que lanzó el observatorio al espacio en diciembre de 1995 y recibe información sobre la actividad solar las 24 horas del día en este pueblo cercano a Washington.

"Lo notable ha sido que los satélites suelen tener una vida media útil de tres años, cinco como máximo; pero éste lleva diez años con once de sus doce instrumentos originales activos, aunque estuvimos muy cerca de perderla en 1998 cuando «desapareció» y nos llevó tres meses recuperarla", destaca Kevin Schenk, ingeniero de operaciones de tres instrumentos del SOHO.

El costo total de la misión superó los 12.000 millones de dólares antes del lanzamiento del SOHO, cantidad que se incrementa cada día de operaciones.

Más de diez años

Pero algo salta a la vista en cuanto se ingresa al centro de control Goddard: todas las computadoras conectadas con la nave tienen más de 10 años. "Simple -razona Stenborg-. Eran las más avanzadas cuando se lanzó el observatorio SOHO. Pero si ahora quisiéramos renovarlas acá [por el Goddard] no serían compatibles con las que operan en la nave."

Aun así, el Observatorio Solar goza de un beneficio adicional con los avances informáticos, destaca Schenk: "Todas las imágenes y los datos que se reciben se procesan y se suben a Internet en tiempo casi real, lo que permite que los científicos de distintos lugares del mundo puedan estudiar el Sol a la par de la NASA, lo que a su vez genera una competencia muy fuerte y muy productiva".

Interés de aficionados

No sólo profesionales, sino también miles de astrónomos aficionados estudian los datos y las imágenes disponibles en el sitio sohowww.nascom.nasa.gov, y los resultados superaron todos los cálculos estimados.

"Un profesor de un colegio secundario de Bolonia, Italia, acaba de descubrir el cometa número 1000 gracias a las imágenes provistas por el coronógrafo espectrométrico de ángulo amplio (Lasco, por su sigla en inglés) del SOHO. Hasta el Lasco sólo se había hallado poco más de una docena de cometas con órbita en el sistema solar", celebra Schenk.

Stenborg, semicalvo y de anteojos, simpático y expansivo, llegó a la NASA desde el célebre instituto alemán Max Planck. En la NASA debe analizar los datos que transmite el Lasco, a 1.500.000 kilómetros de la Tierra.

"Cuando ocurre una explosión potente, el exceso de radiación X y ultravioleta llega a la Tierra en sólo 8 minutos, y las partículas de alta energía, entre 1 y 3 horas después, por lo que poco o nada podemos hacer para remediarlo. Pero el grueso de la masa eyectada o «plasma solar» puede golpear la atmósfera entre 2 y 4 días después -explica-. La meta del Lasco es evaluar ese plasma solar, antes de que afecte los satélites y las comunicaciones de alta frecuencia y de celulares, o cause apagones."

El Sol tiene un ciclo de actividad de once años. "A pesar de estar llegando a una época de supuesta tranquilidad, este año hubo períodos de muy intensa actividad, como entre el 14 y el 23 de enero, cuando las cosas estuvieron realmente muy movidas -recuerda Stenborg, que espera novedades-. El Sol no da para dormir." .

TEMAS DE HOYEl caso de Lázaro BáezCristina KirchnerInflación y preciosNarcotráfico