Un verdadero "fuego cruzado" contra tumores difíciles de eliminar, eso es lo que genera un nuevo tratamiento para el linfoma no Hodgkin que llegará a la Argentina en abril de 2006. Se trata del ibritumomab tiuxetan: un anticuerpo monoclonal que recorre el organismo del paciente en busca de células tumorales, para destruirlas con un isótopo radiactivo que lleva a cuestas.
"El 40% de los pacientes con enfermedad avanzada que ya no tienen ninguna opción de tratamiento entra en remisión completa por al menos cinco años gracias a esta nueva medicación", dijo a LA NACION el doctor Roberto Cacchione, jefe de hematología de Cemic, que ya ha utilizado el medicamento en nueve pacientes, en el marco de una experiencia piloto realizada días atrás en esa institución.
El ibritumomab tiuxetan ha sido recientemente aprobado por la Anmat (Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica) para ser usado en pacientes con linfoma no Hodgkin indolente -más precisamente, en linfoma de células B folicular CD20+ refractario o recaído a rituximab- que ya no responden a los tratamientos convencionales.
"Los pacientes con estos linfomas no agresivos habitualmente tienen una sobrevida larga, de entre 10 y 14 años desde su diagnóstico -explicó el doctor Cacchione-. Durante ese tiempo pasan por muchos tratamientos (quimioterapia, radioterapia, trasplante de médula) en los que se obtiene la remisión de la enfermedad, que después vuelve."
En los países en los que el ibritumomab tiuxetan ya se encuentra disponible, cuando las opciones terapéuticas convencionales se han agotado, la radioinmunoterapia -esto es la combinación de anticuerpos monoclonales con radioisótopos- aparece hoy como una nueva opción, capaz de prolongar aún más la expectativa de vida del paciente.
Un dato importante es que sus efectos secundarios son mucho menos agresivos que los de la quimioterapia o de la radioterapia. "Su administración -que es endovenosa, se realiza una sola vez y dura 15 minutos- no trae ninguna reacción adversa, así como tampoco la caída del pelo o las molestias gástricas asociadas a la quimioterapia. Su único efecto colateral aparece entre las semanas 5 y 8 posteriores al tratamiento, cuando puede producirse la caída de los glóbulos blancos y las plaquetas. Esto hace necesario un control hematológico semanal", apuntó el experto en oncohematología y medicina nuclear.
Fuego cruzadoEl modus operandi de la radioinmunoterapia consiste en combinar la capacidad de los anticuerpos monoclonales -moléculas producidas por los linfocitos B- de pegarse sólo a una determinada proteína (en este caso, una presente en la superficie de las células tumorales), con el poder destructivo de la radiación.
Al ser inyectado, explicó el doctor Cacchione, "el anticuerpo va hacia los distintos tumores que pueda haber en el organismo del paciente, se pega a sus células superficiales y las ataca. Pero además de hacerlo como cualquier anticuerpo desnudo, al contar con un radioisótopo asociado libera entonces su radiación que permite destruir las células que están en el interior del tumor".
Actualmente, existen dos anticuerpos de radioinmunoterapia en uso en el mundo, contó el oncohematólogo. "La ventaja del ibritumomab tiuxetan es que emplea radiación beta, que es más potente, pero de menor alcance que la gamma, lo que evita que el paciente que recibe el tratamiento deba ser internado para evitar que esté en contacto con otras personas a las que pueda afectar la radiación."
Aun así, existen ciertas medidas de cuidado que el paciente debe observar en la semana posterior a la infusión del medicamento: como la radiación se elimina a través de los fluidos corporales, se aconseja que la persona duerma en una cama separada y no comparta ni el baño ni los utensilios de cocina, y que evite el contacto con embarazadas.
Como todo radioisótopo, el itrio 90 contenido en el medicamento cuenta con una reglamentación específica para su manipulación con fines médicos. "Este tratamiento no se puede aplicar en un hospital que no cuente con la autorización para usar itrio 90", contó Cacchione, que junto a sus colegas Juan Dupont y Fernando Besarez, llevó adelante un seminario organizado por el Cemic y la Asociación Argentina de Biología y Medicina Nuclear para capacitar a especialistas locales en el manejo de esta nueva droga que pronto llegará al país.
Por Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION