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Afirman que Ratzinger habría hecho campaña para ser papa

Lo publicó el diario O Globo, basado en testimonios de un cardenal

Jueves 29 de diciembre de 2005

ROMA.- El cónclave que eligió el 19 de abril a Joseph Ratzinger sigue dando que hablar. Si en septiembre, pese a los juramentos de silencio, un cardenal dio anónimamente detalles de la votación -publicadas por la revista italiana Limes-, ahora fue un purpurado brasileño el que decidió hablar, también desde el anonimato.

El destinatario de las confidencias del desconocido cardenal brasileño -uno de los cuatro que participaron en el cónclave-, fue Gerson Camarotti, del diario O Globo. Camarotti concluyó que Ratzinger hizo una fuerte campaña para convertirse en Benedicto XVI, basada en la ayuda de un grupo influyente de cardenales conservadores, muchos de ellos de la Curia, y vinculados principalmente con el Opus Dei. "Ratzinger entró al cónclave, el 18 de abril, prácticamente electo", escribió el periodista de O Globo, que afirmó que el ex custodio de la ortodoxia católica montó para ello una "estrategia extremadamente sofisticada". Sobre la base de ésta, dio luz verde a algunos cardenales para que comenzaran a trabajar en una campaña en su favor, en encuentros con sus colegas en conventos o casas religiosas en los cuales "Ratzinger evitó aparecer personalmente". Los denominados cabos eleitorais fueron los cardenales Alfonso López Trujillo, colombiano, y Jorge Arturo Medina Estévez, chileno, ambos próximos al Opus Dei, así como el cardenal austríaco Christoph Schonborn.

"Cuando llegamos a Roma, había mucha duda e incertidumbre. Trujillo y Medina organizaban encuentros, y ahí decían claramente que habían consultado a Ratzinger y que garantizaban que el cardenal alemán aceptaría ser papa, y que había dado luz verde para su campaña. También enumeraban las cualidades de Ratzinger para ser el sucesor ideal de Juan Pablo II", dijo el purpurado brasileño. Según Camarotti, no fue fácil para Ratzinger llegar al cónclave como favorito. No sólo porque en los medios comenzaba a trascender su pertenencia a la Juventud Hitlerista sino, principalmente, porque algunas informaciones indicaban que este teólogo, anciano y cansado, no quería ser papa.

El trabajo de los cabos eleitorais no se limitó al período denominado precónclave, sino que siguió, a todo ritmo, durante el cónclave. "Ellos reafirmaban la plataforma de Ratzinger y resaltaban el hecho de que era considerado el mayor teólogo de la Iglesia moderna y un intelectual brillante. También destacaban su edad, ya que después de un pontificado largo como el de Juan Pablo II, muchos cardenales preferían un papa de transición. Y recordaban que había sido el purpurado más fiel de Juan Pablo II y el que había estado más tiempo en la Curia, lo que garantizaría un ?wojtylismo sin Wojtyla´".

Otro factor que pesó, según el cardenal brasileño, fue que había muchos cardenales nuevos y con poca experiencia, y Ratzinger, decano del colegio cardenalicio, era uno de los pocos que tenía contacto con todos ellos. Otro argumento utilizado en la campaña, era que el alemán iba a tener el coraje de reformar la Curia, descentralizando un poco más el poder de Roma. "Los cardenales aún esperan esa promesa de campaña", apuntó O Globo.

Cuatro cardenales brasileños participaron en el cónclave: el arzobispo de San Pablo, Claudio Hummes; el de San Salvador de Bahía, Geraldo Majella Agnelo; el de Río de Janeiro, Eusebio Oscar Scheid; y el emérito de Brasilia, José Freire Falcao. Sobre cómo fueron las votaciones del cónclave, el purpurado que habló confirmó la versión de Limes de septiembre último, que indicó que Ratzinger fue electo en el cuarto escrutinio con 84 votos, y que fue el cardenal argentino, Jorge Bergoglio -que en la tercera votación obtuvo 40 sufragios-, su único antagonista. La novedad que aporta es que en la primera votación Hummes habría obtenido "cerca de cinco votos". Si bien los medios informaron en su momento que hubo un fuerte lobby en favor de Ratzinger, lo nuevo del artículo de O Globo sería la presunta participación del propio cardenal en la campaña. "No hay evidencias de que Benedicto XVI haya participado activamente en eso. Lo que sí es seguro es que Ratzinger, que sabía que había un grupo que auspiciaba su candidatura, no hizo nada para detenerlo", dijo un analista a LA NACION. Una fuente vaticana afirmó: "Ratzinger tiene mucho sentido del deber, y seguramente no quiso bloquear el diseño de Dios".

Luigi Accattoli, vaticanista del Corriere della Sera, escribió que le parecía "sorprendente" la versión de O Globo, según la cual Benedicto XVI orquestó una campaña para ser electo.

Por Elisabetta PiquéDe la Redacción de LA NACION

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