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Terapia on line , el paso del diván al ciberespacio

Pacientes y analistas usan el chat para solucionar conflictos

Sábado 31 de diciembre de 2005

Mercedes P. tiene 31 años, es arquitecta y desde hace casi un año vive en Barcelona. Su analista reside en Buenos Aires –a más de 12.000 kilómetros– y, a pesar de la distancia, nunca abandonó el tratamiento.

En un mundo virtualmente conectado todo es posible al alcance de un clic... Con una frecuencia de dos “encuentros” semanales, que duran alrededor de 45 minutos, Mercedes y su psicóloga utilizan el chat como herramienta de comunicación, “aunque el correo electrónico también es un gran aliado de las terapias on line”, aseguró la licenciada Sonia Cesio, coordinadora de uno de los tantos sitios argentinos de asistencia psicológica que se pueden encontrar en Internet.

Claro que el número de pacientes que accede a esta nueva forma de terapia, que en nuestro país se usa desde hace cinco años aproximadamente, aún es bastante reducido. Y a diferencia de la terapia presencial, la versión on line tiene como protagonista a la escritura. "Mediante el relato escrito se construye la relación terapeuta-paciente -explicó Cesio-. Pero a diferencia del chat, la respuesta de los correos electrónicos no es inmediata, ya que requiere una mayor elaboración por parte del profesional."

Caricatura: Huadi

La licenciada Patricia González, que trabaja con este método desde 2000 y dirige el sitio www.la-angustia.com.ar , aseguró que el chat es irreemplazable. "En una terapia, la comunicación debe establecerse en tiempo real, por eso las sesiones con mis pacientes, como en el consultorio, se extienden durante 60 minutos, y las marcaciones también se hacen en el momento -dijo-. En cambio, en los servicios de ayuda psicológica gratuitos, la utilización del correo electrónico es más frecuente."

Para el psicólogo Ricardo Navas, que responde consultas desde 2001 desde la página www.proyectopsi.com , "cuando invitamos al paciente a recostarse en el diván porque favorece la regresión temática y facilita la aparición de recuerdos, estamos negándole nuestra cara y también negando la suya. En una comunicación por correo electrónico, teléfono o chat, sin cámara web, sucede exactamente lo mismo. En definitiva, trabajamos con la palabra, pero aquí la ortografía, la gramática y la sintaxis serán los lugares donde iremos a buscar ese plus que recibimos del paciente cuando habla en nuestro consultorio".

Opiniones encontradas

El licenciado Hugo Pisanelli, presidente de la entidad Psicólogos y Psiquiatras de Buenos Aires (PPBA) está en total desacuerdo. "En primer lugar, hay que distinguir entre psicoterapia y psicoanálisis. Los dispositivos de los que se vale el psicoanálisis para curar al paciente se generan con la presencia del analista y su discurso. Por eso es que Internet no está entre las herramientas del psicoanálisis -dijo categórico-. También es cierto que todo lo que ayuda a aliviar el sufrimiento es útil, pero esto no significa una cura."

En este sentido, González aseguró que los resultados obtenidos no difieren de los de un tratamiento presencial: "He dado de alta a pacientes que han superado adicciones, ataques de pánico e, incluso, situaciones de acoso y maltrato", dijo.

Desde España, la licenciada Mariana Fiksler hizo su aporte. "Si bien mi formación es psicoanalítica, el encuadre de trabajo en Internet se aproxima más a una psicoterapia. Una de las diferencias fundamentales se centra en los tiempos de las terapias on line, ya que en la mayoría de los casos están reguladas por una suerte de urgencia y menor profundidad."

Sin embargo, mencionó que " por el estallido inmigratorio, muchas personas tuvieron la necesidad de continuar con tratamientos iniciados en sus respectivos países, aunque también trabajo con pacientes latinoamericanos que no viven en España, como el caso de una psicopedagoga venezolana, en tratamiento desde hace un año y medio".

También es cierto que conectarse a la red es cómodo, rápido y accesible. Es que mucha gente busca en Internet lo que no puede conseguir donde reside. "He recibido consultas de personas que viven en pueblos donde no hay profesionales -agregó Navas-. Las barreras idiomáticas y culturales o las limitaciones físicas también influyen a la hora de recurrir a la red."

A pesar de las discrepancias, todos los profesionales consultados por LA NACION coincidieron en que una de las ventajas más valoradas es el anonimato. "Vergüenza, inhibiciones y prejuicios desaparecen cuando no hay contacto visual", resumió González, que reconoció que una de las principales desventajas son las fallas técnicas. "Si el servidor se cae, la sesión se interrumpe, pero una manifestación en la calle o una urgencia de último momento también pueden impedir que el paciente llegue a tiempo al consultorio", consideró.

¿Forma de pago virtual?

A diferencia de los servicios de ayuda psicológica gratuitos, donde la consulta se realiza por correo electrónico e incluye el envío de dos correos como máximo, la terapia on line es arancelada. "Las sesiones se realizan por chat privado, tienen una hora de duración y la frecuencia promedio es de hasta dos veces por semana", detalló la psicóloga Patricia González. El pago se realiza mediante un giro bancario y los costos se abonan en pesos, dólares o euros, según el lugar de residencia del paciente. Un intercambio de correo electrónico puede costar de 30 a 40 dólares, y un contrato de 5 sesiones, entre 70 y 80 euros.

Por Soledad Vallejos De la Redacción de LA NACION

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