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Las compañías ante la comunidad

Las organizaciones toman conciencia de que deben ser responsables del entorno social y ambiental, no como filantropía, sino desde el mismo negocio

Domingo 08 de enero de 2006

El crecimiento de la brecha social entre ricos y pobres; la presencia de consumidores más demandantes; la necesidad de minimizar riesgos laborales, ambientales y sociales, y la exigencia de certificaciones para acceder a mercados externos impulsan a cada vez más compañías a realizar actividades de responsabilidad social. Así lo explica Alicia Rolando de Serra, directora de Investigación y Desarrollo del Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria, que dice: "En el último año las empresas crearon áreas de responsabilidad social empresaria (RSE) y capacitaron a sus cuadros gerenciales para desarrollar el tema en forma integral".

Aún, en general, en la Argentina la RSE se relaciona con la filantropía y son pocas las empresas que la asocian con el proceso de negocio. "Ser socialmente responsable no se trata de proyectos de asistencia a la comunidad, sino de extender las buenas prácticas al desarrollo del entorno y al interior de la compañía, y de medir los valores transmitidos en la publicidad", explica Marcelo Paladino, director del Area de Empresa, Sociedad y Economía del IAE, Escuela de Dirección y Negocios de la Universidad Austral.

Entre los errores que se suelen cometer, Adolfo Vázquez, director de la maestría de Dirección de Comunicaciones Institucionales de la UCES, hace referencia a considerar la RSE como receta para mejorar la imagen, y a desconocer la importancia de crear una alianza firme entre empresa, Estado y sociedad civil.

Para María Marta Llosa, directora de relaciones externas de Coca Cola y líder del programa Futuro Cercano, que tiene 70.897 beneficiarios, asociarse con ONG es clave: "Trabajar con especialistas es la mejor forma de sacar provecho de nuestros recursos". Junto con las fundaciones Cimientos, Escolares, Conin y Compromiso beca a chicos con dificultades socioeconómicas, mejora la infraestructura de escuelas rurales, previene la desnutrición infantil, capacita a docentes, y con la Asociación Conciencia y Village Cinemas, incentiva a jóvenes de pocos recursos para que desarrollen sus capacidades personales y profesionales.

En Manpower Argentina, las acciones de RSE se vinculan con el core business.

"Nuestra mayor riqueza es conocer el mercado laboral. Buscamos poner en el centro de la agenda a los que están habitualmente en el margen", explica María Amelia Videla, gerente de responsabilidad corporativa. Para eso, concientiza a sus clientes para que den oportunidades a personas con discapacidades, y en dos años logró incorporar a noventa trabajadores al mercado laboral. Además, con la Dirección de la Juventud del Ministerio de Desarrollo Social, la Fundación CES, la UADE y varias empresas realiza talleres de formación laboral que llegaron 884 jóvenes de todo el país.

Pero no se necesita una gran estructura para ser socialmente responsable. En la edición 2005 del premio Ciudadanía Empresaria de AmCHam, el 16% de los participantes fueron pymes. "La RSE es un concepto instalado en las grandes empresas que se está estableciendo en las pymes", dice Florencia Salvi, líder de responsabilidad social empresaria de AmCHam.

En 2002, Marcelo Cervetto, vicepresidente de Los Conce, compañía dedicada a la reparación de transformadores, descubrió que varios trabajadores no sabían leer ni escribir y contrató a una docente para que pudieran estudiar en horario laboral. "Se recibieron cuatro empleados y queremos que todos completen la primaria. Se trata de tomar la decisión y de empujar a la gente a que se anime", explica Cervetto.

Guillermo Uhrig se animó y a los 58 años terminó la primaria. "Llegué a tercer grado y no pude seguir estudiando. La empresa me dio la oportunidad, mis hijas me ayudaron con las tareas y ahora tengo mi diploma en casa", explicó.

Comercio justo

Cinco años atrás, Andrea Prado, socióloga, y Amadeo Bozzi, administrador de empresas, fundaron Pasión Argentina, una firma de diseño urbano basada en el comercio justo. "Pagamos lo correcto a toda la cadena de producción, comenzando por las señoras wichis y diaguitas que nos proveen tejidos. Ellas venden al precio que el comprador dice, pero no cuentan las horas de trabajo, el riesgo de manipular plantas complejas, las complicaciones que tienen en su salud, y el costo de la materia prima", explica Prado. Análisis de costos mediante, la empresa pactó un precio cinco veces más elevado de lo que las proveedoras pedían. "Hoy saben que su trabajo vale. Creamos conciencia y demostramos que una firma socialmente responsable puede ser rentable", dice Bozzi.

Para que el caso se replique, la diputada María Nélida Doga impulsa un proyecto de resolución que busca un trato igualitario de comercio

justo: "Pedimos al Poder Ejecutivo a través del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes) y el Ministerio de Economía que incluya políticas de capacitación, provisión de herramientas y asesoramiento para que pequeños productores y artesanos puedan vender sus productos a precios razonables".

La firma de cosméticos Laboratorios Victoria formalizó su compromiso al convertirse en la primera compañía argentina en certificar la Norma de Responsabilidad Social SA8000. Basada en la Declaración Universal de Derechos Humanos, las Convenciones de la OIT, la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y la eliminación de la discriminación contra la mujer, y certificada por el Social Accountability International (SAI), la norma garantiza que la compañía no utiliza trabajo infantil ni forzado; asegura las condiciones de salud y seguridad, la libertad de asociación y el derecho a convenios colectivos, la ausencia de discriminación, acoso, castigos corporales y abusos verbales, la apropiada cantidad de horas de trabajo y retribución justa, y la implementación de un sistema de Gestión de la Responsabilidad Social.

Con la idea de apoyar la tendencia, la senadora María Laura Leguizamón presentó un proyecto de ley que, entre otras cosas, establece que las empresas con más de 300 trabajadores deben elaborar un balance que evidencie su compromiso social y ambiental en sus operaciones y relaciones con empleados, accionistas, proveedores, clientes y comunidad para que en el momento de hacer negocios la responsabilidad social empresaria sea la regla y no la excepción.

María Inés Viturro

Premio a las buenas prácticas

Hace siete años que la Cámara de Comercio de los Estados Unidos de América en la República Argentina (AmCHam) convoca a empresas y fundaciones para participar del Premio Ciudadanía Empresaria, con el objetivo de distinguir las buenas prácticas en responsabilidad social empresaria.

En 2005 la inscripción aumentó un 33%: se registraron 71 programas pertenecientes a 59 compañías con presencia en todo el país.

Después de evaluar la innovación, calidad, continuidad y posibilidad de replicar cada proyecto, el jurado distinguió en la categoría Educación y Cultura a Coca Cola por su programa Futuro Cercano.

En Salud y Medio Ambiente ganó el programa Recuperación de la Ribera, de la Fundación Empresaria Vicente Lucci. 

TenarisSiderca se llevó el premio de la categoría Promoción Social por su programa Autoempleo.

Dow Química se destacó con el Programa de Ayuda al Empleado y se llevó la estatuilla en la categoría Programas Sociales para el Personal.

Además se entregaron menciones honoríficas a Nuevo Banco Suquía, Masisa, Central Térmica Güemes, Glaciar Pesquera y Los Conce.

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