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La tecnología en el campo

Riego artificial, del problema a la oportunidad de negocios

Economía

Tierras con pocas lluvias resultan ser una buena inversión

Hoy es noticia la sequía en la pampa húmeda, que podría causar perdidas por 1000 millones de dólares. Sin embargo, en la Argentina existen otras amplias regiones que están acostumbradas a las precipitaciones escasas, y hay quienes saben encontrar una oportunidad en el problema.

En este caso, la solución tiene un nombre: el riego artificial.

Los operadores del mercado de compraventa de campos coinciden en que en las tierras marginales con agua dulce, de río o de napa que sean aptas para incorporar riego artificial, se encuentran hoy entre las mejores oportunidades de inversión.

Según los especialistas, actualmente hay una demanda segura por los campos muy buenos de la pampa húmeda; sin embargo, como hay muy pocas tierras en oferta para esa cantidad de interesados, se manejan precios "que no tienen límite".

En el transcurso del año pasado el precio de los campos en la región aumentó un 20 por ciento en dólares corrientes, y es un 65% más alto que el promedio que se registró en los últimos diez años.

Según los datos difundidos este mes por la publicación Márgenes Agropecuarios, el valor promedio actual de la tierra en la zona maicera (Pergamino, Rojas, ambas en la provincia de Buenos Aires) alcanza a 6500 dólares por hectárea, el más alto de los últimos treinta años.

Aunque la demanda de tierras es importante, los propietarios de campos de las mejores zonas no venden si no tienen necesidad, porque no hay alternativas para invertir después el dinero que obtienen por esas operaciones.

En consecuencia, los campos que tienen posibilidad de mejorar su productividad son aquellos marginales aptos para ser desarrollados con riego artificial.

Actualmente se puede comprar un campo en el valle medio del Río Negro a 1500 dólares la hectárea, equiparlo con pivotes de riego, extraer agua del río y después esperar rindes que son similares a los de la provincia de Buenos Aires.

Los expertos

Los especialistas también mencionan grandes áreas con napas de agua dulce con un potencial enorme para ser aprovechadas, como el centro de la provincia de Entre Ríos; la zona de Villa Dolores, en Córdoba; el valle del Conlara, en San Luis; la región de Orán, en Salta, y el norte de Catamarca.

Horacio Madero, vicepresidente de Madelan, empresa con más de 40 años de trayectoria, dice que "el clima está errático, nadie puede pronosticar un clima de lluvias estable, entonces un factor comparativo diferencial es la disponibilidad de agua".

"En el norte de Catamarca se encuentran buenas tierras que reciben muy poca lluvia, por lo que el valor se incorpora con el riego", comenta.

El empresario manifiesta que hoy en Catamarca uno puede comprar un campo de monte de 300 dólares la hectárea y transformarlo. Se desmonta, se equipa, se riega y se puede reconvertir en un campo de 2000 dólares.

"El valle de Catamarca lo he conocido hace 20 años con jarilla muy rala, suelo árido, un verdadero desierto"-manifiesta Madero-, pero por abajo pasaba un río con mucho caudal de agua: hay lugares en donde se lo ha aprovechado y hoy son zonas verdes, alambradas, con cultivos, líneas de alta tensión, galpones, casas, caminos. Todo gracias al riego."

El valor del agua

El agua dulce hoy es un recurso que atrae la atención mundial. Por su carencia, se prevé como un problema para el futuro del planeta. Y no hay muchos países que cuenten con recursos como el agua que baja de la cordillera de los Andes. Por eso, para el ingeniero agrónomo Mariano Maurette, responsable de Campos de la firma Alzaga Unzué y Cía. SA, el futuro está en la Patagonia: "Veo una gran oportunidad en el valle medio del río Negro para hacer un muy buen negocio en el mediano plazo", dice.

Hoy se conoce bien la parte turística -los lagos, ríos y la nieve-, pero no se ha explotado el valle medio e inferior del río Negro, que nace en la Cordillera y llega hasta el océano Atlántico. "Ante la sorpresa de los extranjeros, es un río no contaminado, con agua de deshielo pura, cristalina, con volúmenes enormes que se aprovechan sólo en el uno por ciento, el resto se pierde en el mar", dice Maurette.

Las tierras que rodean el río Negro forman un valle que ronda los 70 kilómetros de ancho, una franja verde apta para siembra, pero donde sólo caen 300 milímetros por año, por lo que necesitan agua y fertilizantes para lograr buenas producciones; hoy, con riego, se puede hacer maíz con rindes de hasta 120 quintales, los mismos que en la provincia de Buenos Aires. El operador cuenta el caso de un empresario enamorado de la Patagonia, que "compró 10.000 hectáreas, instaló once pivotes de riego y está obteniendo los mismos rindes que en la pampa húmeda".

Claudio Mejía, director de la Compañía Argentina de Tierras, dice que las tierras marginales con posibilidad de riego evidentemente tienen un valor diferencial, pero puntualiza que todavía eso no está expresado en su potencialidad porque hay que tener en cuenta que en muchos lugares con bolsones de agua todavía no está desarrollada la infraestructura y la logística -caminos, energía, entre otros- que corresponde al Estado.

Por otro lado, afirmó que "en la Argentina no hay una prospección actualizada de los bolsones acuíferos, no está dimensionada toda la potencialidad del país en este tema, que es muchísima".

Para Luis Clucellas, presidente de Bullrich Campos, surge esta oportunidad en las zonas marginales porque es la única oferta que presenta hoy el mercado. "Se puede aplicar tecnología y lograr buenas producciones", dice, pero teniendo en cuenta que es fácil entrar y es más difícil salir: "Debe ser una inversión a largo plazo y para quienes conocen el tema".

Hoy existe una tendencia a comprar capital barato y reconvertirlo. En la Argentina se encuentran zonas áridas con estructura de suelo pobre, pero con buen caudal de agua que, con el uso de tecnología (riego, fertilizantes, siembra directa) pueden multiplicar su valor en dólares. La variable clave es el agua.

Opiniones

Horacio Madero

  • "La estadística de los últimos 50 años muestra que, pese a los vaivenes políticos y económicos, la tierra siempre sube. Es un buen negocio inmobiliario, pero los niveles de rentabilidad dependen del Gobierno"

Mariano Maurette

  • "Luego de tres años de subas ininterrumpidas, el mercado se está tranquilizando. Puede llegar a darse un reacomodamiento, y eso sería razonable, porque la suba sostenida hizo que escaseara mucho la oferta"

Claudio Mejía

  • "Hoy se está dando un reacomodamiento en los negocios de compraventa, después de los últimos años con pocas operaciones. Los precios llegan un techo y la actividad vuelve a ser fluida"

Luis Clucellas

  • "Hay un amesetamiento en cuanto al precio: está alto, pero a pesar de la poca oferta no sube"
Carlos Grondona
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