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Mujeres que no quieren ser "de" nadie

Piden que el apellido de la esposa se una al del marido mediante una "y"; un debate que se renueva

Martes 17 de enero de 2006

Es sólo una preposición, pero, muchas veces, molesta. El "de" que precede el apellido de casada es un término que, a comienzos del siglo XXI, puede irritar y hasta provocar rechazo en mujeres que, a pesar de estar felizmente unidas en matrimonio, se resisten a ser propiedad "de" su marido.

Los tiempos han cambiado. Antes, utilizar el apellido del esposo era un trofeo que las casadas solían exhibir orgullosas, sobre todo si ese nuevo nombre implicaba un ascenso en la escala social. Pero hoy muchas mujeres privilegian la conservación de su identidad cuando deciden compartir su vida con otra persona.

Siguiendo esa postura, la diputada Marina Cassese (PJ-bonaerense) presentó en el Congreso un proyecto que propone reemplazar la preposición "de" por el más inclusivo conector "y". De esta manera, se intenta modificar la ley de nombres (18.248), que establece que toda mujer que decida añadir a su apellido el del esposo, debe hacerlo anteponiendo la preposición "de". "Para ser justos, quien primero pensó en esta posibilidad es un hombre, Gabriel Llano, un diputado mendocino que pertenece a un partido de centroderecha y que acaba de terminar su mandato", explicó Cassese a LA NACION, a quien acompaña en el proyecto.

Caricatura: Kovensky

Sin embargo, no es ésta la única iniciativa que surgió al respecto. Hace unos meses, en Córdoba, un grupo de mujeres decidió patentar en la Dirección Nacional de Derecho de Autor la sustitución de "de" por el "con" en la unión matrimonial.

La precursora fue Silvia del Rosario Spaccesi "con" Madrid. Enseguida se sumaron nuevas adeptas, como María del Carmen "con" Ruibal, Carolina Kedikian "con" Dragotto y Graciela Irazoqui "con" Ciklic. Al ser consultadas por el diario La Voz del Interior, las mujeres explicaron que no sólo se trataba de eliminar vestigios de machismo, sino de equilibrar los roles y quitar presión al hombre como proveedor del hogar.

Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), evaluó estas propuestas como "importantes", desde el punto de vista de recuperación de la identidad personal. "Son iniciativas que buscan conservar la identidad de la mujer, sobre todo después de una separación o divorcio. El problema de estos proyectos es que, aunque tengan difusión, también es necesario modificar ciertas pautas culturales."

Apoyos

El proyecto de Llano y Cassese ingresó en el Congreso el 22 de noviembre último y logró la adhesión de varios legisladores, como María del Carmen Rico (PJ-Buenos Aires), Alicia Comelli (Movimiento Popular Neuquino) y Federico Pinedo (Pro-Capital).

"Es un proyecto que adapta la legislación nacional a los pactos internacionales a los que adhirió la Constitución de 1994. Entre estos acuerdos está el de eliminar toda discriminación de género", comentó Cassese.

Aunque en 1987 hubo una modificación en la ley de nombres, en la que se establecía que era optativo para la mujer añadir el apellido de casada, la preposición "de" seguía siendo el término utilizado para marcar la relación entre los miembros de la pareja.

Este proyecto apunta precisamente a eliminar los vestigios vinculados con la autoridad marital. Sacar la preposición "de" y agregarle el conector "y" pone en un lugar igualitario la relación entre los cónyuges", opinó Cassese.

Según el abogado Eduardo Sirkin, profesor adjunto de Derecho Procesal Civil de la Universidad de Buenos Aires (UBA), "esta iniciativa crea más diferencias entre el hombre y la mujer, quieren eliminar la discriminación de género y, en realidad, la acentúan. Lo de la «y» parece que alude más a una sociedad comercial que conyugal".

Otro de los proyectos presentados por Cassese en el Congreso es el de inscribir a los hijos con el apellido paterno y materno. "Los hijos siempre llevaron el del padre. Mediante una modificación esperamos que lleven el de la madre o el del padre, o el de ambos sucesivamente en el orden que elija la pareja", contó la diputada.

En realidad, hoy nada impide que a los hijos se los inscriba con los dos apellidos. Es un trámite que se realiza al anotar a un recién nacido. Pero las parejas argentinas no suelen usar este derecho.

Según informaron en el Registro Civil porteño, de 1035 nacimientos registrados en diciembre último, sólo 164 llevaban doble apellido. Pero no está discriminado si se trata de apellidos paternos compuestos, de padres extranjeros que inscriben a sus vástagos con el doble apellido porque es algo que se estila en su país de origen, o de parejas argentinas que efectivamente decidieron inscribirlo con el apellido del padre y de la madre.

Al revés en los Estados Unidos

>Mientras en la Argentina se debate eliminar el "de" entre los apellidos de los esposos, para reemplazarlo por un "y", según el último proyecto presentado en el Congreso Nacional, en los Estados Unidos es cada vez mayor el número de mujeres que deciden adoptar el apellido del esposo. Un estudio reciente, realizado por la Universidad de Florida, determinó que sólo el 18 por ciento de ellas mantenía su apellido de soltera, mientras que el resto adoptaba el de casada, lo que llevó a concluir que se trata de una tendencia que busca recuperar viejas tradiciones despreciadas por las feministas.

Por Laura Reina De la Redacción de LA NACION

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