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Eterno amor de la rica y el pobre

Espectáculos

Por   | LA NACION

"La tormenta" , telenovela producida por Telemundo. Con Natalia Streignard, Christian Meier, Marcelo Buquet, Natasha Klauss y elenco. Idea original: Humberto Kiko Olivieri. Dirección: Mauricio Cruz y Agustín Restrepo. Producción general: Hugo León Ferrer. De lunes a viernes, a las 14.30, por Telefé.
Nuestra opinión: buena

María Teresa Montilla (Natalia Streignard) descubre un buen día que el opulento estilo de vida al que estaba acostumbrada ha desaparecido. La empresa que manejaba junto a su padre ha quebrado gracias a éste último, reacio a seguir su consejo de despedir a los gerentes que la vaciaron hasta arruinarla.

Furiosa, jura no volver a dejarse convencer por ningún hombre, hasta que breves instantes después, su padre, en medio de un ataque al corazón, le susurra el nombre de "La tormenta" y le encomienda que la cuide con su vida.

Por supuesto que la señorita Montilla le hará caso y marchará a la fabulosa hacienda convencida de su capacidad de administrar cualquier emprendimiento económico. Pero allí se encontrará con la horma de su zapato, y probablemente el hombre que volverá a convencerla contra su voluntad: Santos Torrealba (Christian Meier), un recio capataz afecto a sostener conversaciones con su caballo al que las mujeres de la zona le caen encima tan frecuentemente como los fenómenos meteorológicos asedian al establecimiento al que dieron nombre. Desde allí, entonces, esta novela escrita por el venezolano Kiko Olivieri ("La venganza") mezcla el tradicional romance entre mujer rica y consentida con hombre pobre y trabajador -con algunos divertidos toques que recuerdan a "Amo y señor"-, con ciertos pasos de comedia que no por predecibles dejan de ser eficientes, en los que la flamante "patrona" pide una limusina y recibe un burro, intenta bañarse en un barril y descubre la existencia de la ropa de trabajo.

Por supuesto que la llegada de los nuevos-viejos dueños a "La tormenta" agita el avispero del pueblo, cuyos destinos -en los que interviene la brujería en un grado considerable- están atados, sentimental y económicamente al campo que les da de comer, cuyos múltiples atractivos pronto tienen a una familia rival complotando, incendiando y matando a todo lo que se impida quedarse con la hacienda y su puerto, que les permitirá dar rienda suelta a sus ambiciones de grandes contrabandistas.

Está claro que "La tormenta" -una novela muy bien producida y filmada- pertenece a esa estirpe de tiras en las que el atractivo radica no en su capacidad de sorprender a su público, sino todo lo contrario, en entregarle exactamente lo que desea: una trama bien construida con diálogos imposibles, malos muy malos que saben aprovecharse de buenos muy buenos, destinos manifiestos para todos salvo para sus protagonistas, pasiones que se encienden en forma instantánea y tardan décadas en apagarse, dejando a las nuevas generaciones pagar los platos rotos y, sobre todo, una pareja protagónica que sabe cómo elevarse por sobre las limitaciones de sus respectivos personajes a fuerza de química y, claro, la ilusión de sus espectadores. .

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