Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Arnold, un aliado que se distancia

Política

Enojado con el Presidente, medita votar en contra de la reforma de la Magistratura

Por   | LA NACION

En las costas de Puerto Madryn hay un hombre que está solo y ya no espera.

Eduardo Arnold, vicegobernador de Néstor Kirchner durante dos de sus tres períodos como gobernador de Santa Cruz, observa las enormes olas, el ancho cielo que se ofrece ante su mirada, y trata de encontrar algo de la paz perdida. "Acá uno busca tranquilidad y la encuentra, es una noche hermosa", dice a LA NACION, a bordo de su gomón semirrígido y con voz animada, el diputado del Frente para la Victoria, vicepresidente primero de la Cámara baja hasta hace poco más de un mes.

Pero es evidente que ni el hermoso paisaje chubutense, donde pasa sus vacaciones, consigue distraerlo: el longilíneo dirigente, a quien apodan "Chiquito" en los ámbitos políticos, no puede disimular su enojo con el Presidente, con quien lo une una relación tan extensa como explosiva.

En diciembre último, Arnold votó en contra del proyecto oficial de prórroga del impuesto a las ganancias, disconforme porque no elevó el mínimo no imponible para ese tributo.

El voto le valió el mote de "desleal" por parte del actual gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo, y ocurrió pocos días después de enterarse de que ya no sería autoridad de la Cámara baja, por orden del propio Presidente.

En estos días, y mientras disfruta de paseos por el mar y descansa junto a su familia, Arnold medita otra decisión que le provoca angustia: votar en contra del polémico proyecto oficial de reforma al Consejo de la Magistratura, que impulsa, defiende y cela Cristina Kirchner.

Esta decisión, que dos íntimos allegados al diputado dieron por segura, equivaldría a profundizar un exilio político que el santacruceño ya siente en la piel. Un alejamiento que estima injusto, después de años de fidelidad -a su manera, claro- hacia el proyecto del Presidente.

Nacido en 1947, Arnold combinó desde su juventud la pasión por el peronismo con sus estudios terciarios (es técnico mecánico). En 1991 se transformó en una pieza clave del mapa político provincial, cuando su sector, el Movimiento Renovador Peronista, ayudó a Néstor Kirchner a conseguir los votos necesarios para derrotar al radicalismo de Arturo Puricelli y llegar al poder.

Desde entonces, Kirchner le cedió espacios trascendentes: fue convencional constituyente en 1994; nuevamente compañero de fórmula de Kirchner en 1995; senador nacional entre 1999 y 2001, e interventor estatal en los yacimientos de Río Turbio, en 2002.

Con el triunfo de Néstor Kirchner en las elecciones presidenciales de 2003, Arnold encontró su lugar en el Gobierno. Fue a las órdenes de Aníbal Fernández, ministro del Interior, como secretario de Provincias.

No era un cargo para despreciar, pero llegó luego de una frustración: meses antes, Kirchner había preferido a Acevedo y lo había apartado de la lucha por la gobernación santacruceña, el puesto que ansiaba.

Hacia fines de 2003 Arnold encabezó la lista de diputados del peronismo santacruceño, y asumió poco después como vicepresidente primero de la Cámara. Todo iba bien, y Arnold apoyó todas y cada una de las leyes propuestas por el Poder Ejecutivo a lo largo de casi dos años.

Pero algunas críticas públicas a dirigentes del oficialismo -el piquetero Luis D´Elía y el propio Aníbal Fernández fueron sus blancos- lo alejaron del poder. "Es que si no hacés todo lo que te dicen, con Kirchner estás muerto", aseguran a su lado, y destacan el carácter "frontal" de Arnold.

Hace poco más de un mes, explicó su postura contra la prórroga de Ganancias. "El despacho va contra los intereses de los trabajadores", afirmó a la agencia digital santacruceña OPI, y esgrimió una resolución de la Legislatura santacruceña que llamaba a aumentar el mínimo no imponible.

También reiteró su respeto por el ex presidente Eduardo Duhalde, afirmó que fue elegido "por el PJ y no por el Frente para la Victoria", y que no fue desleal al Presidente. "Pregúntenle a él si soy desleal", desafió, y recordó su foja de servicios al lado de Kirchner.

Acompañado por sus hijos, Arnold sigue por televisión las presentaciones de River, su equipo favorito. Prefiere el silencio, intenta contener la bronca, y medita sus próximos pasos. A juzgar por lo que dicen sus allegados, está muy cerca de dar el portazo. .

TEMAS DE HOYArgentina en defaultThomas GriesaPresupuesto 2014Conflicto en Medio Oriente