Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

La entrevista

Agustín Rossi: "El oficialismo no puede ser crítico"

Enfoques

Este rosarino que había logrado una honrosa derrota frente al socialista Hermes Binner en Santa Fe fue premiado por Néstor Kirchner con la presidencia del bloque oficialista en Diputados. Férreo defensor de la disciplina partidaria, hoy dirige la pulseada mayor para imponer la reforma al Consejo de la Magistratura que quiere el Gobierno

Si hay una cara nueva en la política nacional, es la de Agustín Rossi. El destino apresuró su ingreso en la primera división de la política nacional. Sucedió cuando el estratégico distrito Santa Fe, esquivo para el kirchnerismo, cayó por defección en manos de Rossi, quien remontó las marcas de carreteo de comienzos de campaña y no obtuvo una victoria pero sí una derrota honorable detrás del socialista Hermes Binner.

Tras las elecciones, Kirchner convirtió a Rossi en el primer líder de la mayoría en Diputados que accede a ese puesto sin tener experiencia parlamentaria. También lo distinguió al sumarlo a la comitiva oficial en los recientes viajes presidenciales a Brasil y Bolivia.

Rossi no tiene ahora una misión política importante sino dos: además de encolumnar a las desgajadas huestes del peronismo y sus aledaños para mejorar la condición de primera minoría (el Frente para la Victoria cuenta con 118 bancas y el quórum son 129), este santafecino locuaz, a quien apodan "Chivo", es un exegeta autorizado -y un defensor público- del pensamiento presidencial, tarea que parece demandarle una combinación de vehemencia y cautela.

-¿Usted quiere ser gobernador de Santa Fe?

-No estamos pensando en eso. Estamos construyendo una fuerza política con una referencia directa con el presidente, abriendo un espacio donde puedan participar hombres del justicialismo y provenientes de otra matriz partidaria.

-En una de sus primeras intervenciones en la cámara usted habló sobre la inactividad del Congreso en 2005. El anterior presidente, Eduardo Camaño, se ofendió y usted le pidió disculpas. A la distancia, ¿cómo ve ese episodio?

-En ese discurso yo quise manifestar una voluntad del bloque oficialista en el sentido de que la Cámara de Diputados funcione. Eso fue lo que intenté. Que se reúnan las comisiones, que traten los proyectos de los diputados y del gobierno, que vayan al plenario, que se hagan las sesiones.

-Usted sabe que según las estadísticas el año 2005 fue muy malo para la Cámara. Medida la productividad en términos de proyectos aprobados, por ejemplo, bajó un 64 por ciento.

-Yo no estaba, pero eso fue lo que vi.

-En realidad, lo que más se le reprocha a este congreso es ser levantamanos, es decir, ejecutor semiautomático de los temas que el Ejecutivo necesita y que no quiere o no puede sacar por Decreto de Necesidad y Urgencia.

-Me parece que en la calificación de levantamanos hay una implícita descalificación al rol del bloque oficialista. En cualquier lugar del mundo el bloque oficialista en la cámara legislativa tiene el rol fundamental de ser el brazo legislativo del gobierno. Defiende las políticas del gobierno, trata de obtener las mayorías legislativas necesarias en cada oportunidad para que ello se sancione y va al debate. Hemos demostrado en estas sesiones de diciembre que estamos dispuestos a debatir. No podemos pretender un oficialismo crítico. No concibo ser presidente de un bloque oficialista que tenga dudas o criticas sobre los proyectos del gobierno.

-Usted habla de "brazo legislativo". Eso quizás empujaría al Congreso a convertirse en un apéndice del Poder Ejecutivo.

-¿Un apéndice del Poder Ejecutivo? El compromiso con el electorado es trabajar en concordancia con este presidente. ¿Por estar en otro poder acaso uno tiene que dejar de pensar las mismas cosas con las cuales uno selló su contrato electoral?

-Lo plantea así en términos de todo o nada. Hablamos de matices, diferencias, divergencias.

-¿Tiene un bloque oficialista alguna función más importante ante la sociedad que defender al gobierno por el cual se presentó en la campaña electoral? La sociedad nos dice: "Yo a usted lo elijo para que profundice el rumbo que lleva adelante el presidente de la Nación".

-La cuestión, permítame insistir, tal vez pasa por el grado de disciplina partidaria y la tolerancia con las divergencias.

-No es un disvalor tener disciplina.

-Pero hay quienes creen que este Congreso tiene demasiada. O que muchos levantan la mano cuando el presidente lo ordena.

-Nosotros tenemos un sistema de tres poderes. Dos son elegidos por la voluntad popular: el Ejecutivo y el Legislativo. Y hay un tercero al que antes de existir el Consejo para la Magistratura lo elegían quienes fueron elegidos por la voluntad popular y, una vez creado el Consejo, lo eligen también jueces, abogados, académicos. Cada uno tiene sus reglas y su funcionamiento. La Constitución le da a cada uno atribuciones. Y la Constitución también sostiene esta democracia por un sistema de partidos que presupone niveles de acuerdos y pertenencias previas. Lo ilógico es que un diputado elegido por el oficialismo vote distinto de las iniciativas del gobierno.

-Es lo que sucedió, por ejemplo, con el diputado Miguel Bonasso y otros transversales.

-Por eso no está en nuestro bloque.

-¿Cómo estima que va a salir la votación, en febrero, de la ley de reforma del Consejo para la Magistratura? Necesita 129, ¿no? ¿Cuántos tiene hasta ahora?

-Siempre dije que estamos trabajando sobre un universo de 130 a 140. Estamos charlando. Hemos tenido una charla muy buena con la gente del Partido Nuevo de Córdoba. Digo buena porque se terminó la demonización del proyecto y se empezó a hablar de las cuestiones técnicas.

-¿Rafael Bielsa, por ejemplo, cómo va a votar?

-Con el bloque.

-Rossi, ¿cuál es la razón profunda por la cual el gobierno está tan interesado en sacar esta reforma así? No se recuerda un esfuerzo similar para una ley de este tipo. Que por otra parte es la primera, en más de dos años y medio de gobierno, que logra unir a la oposición.

-La oposición demonizó el proyecto. Cuando fueron a la conferencia de prensa, una gran parte de los diputados que estaban ahí no habían leído el proyecto.

-En todo caso, ¿cuáles son las bondades ocultas de la reforma?

-El proyecto habla de trece miembros. Lo primero que se viene a corregir es que aquellos consejeros que tienen legitimidad de origen por el voto popular tienen una mínima mayoría respecto del resto, que tiene legitimidad de origen de menor peso que la del voto popular. Lo único que elige la sociedad son los diputados o los senadores, y obviamente el Presidente de la Nación. A mí me parece bien que en una herramienta de este tipo haya una leve diferencia en favor de quienes tienen una legitimidad de origen mayor. Entonces, de trece hay siete de ese origen, uno por el Poder Ejecutivo y seis legisladores: tres senadores y tres diputados, dos para la mayoría y uno para la minoría. Va a haber siete personas sentadas; como máximo, el gobierno puede tener cinco. Otras cinco responden claramente a la corporación judicial, un académico y dos representantes de la oposición. Se mantiene la mayoría agravada para dos casos: dos tercios para la destitución de jueces y dos tercios para la conformación de la terna. El oficialismo no puede destituir ni constituir una terna sin un acuerdo con estos sectores, porque dos tercios son nueve. No sólo tiene que haber acuerdo con la oposición sino con alguien de la corporación judicial: con los abogados o con los magistrados. ¿Puede el poder político conformar la terna o destituir a algún juez? No, porque suman siete. Necesitan el acuerdo de los jueces, o bien de los representantes de abogados. Entonces, ¿dónde está el miedo? ¿Cuál es la idea hegemónica que tendría el gobierno en esta conformación? Lo que nadie discute seriamente es que el anterior Consejo de la Magistratura le quitaba a la voluntad popular una representación de este tipo y privilegiaba a la corporación.

-Tal vez genera una parte de las sospechas el esfuerzo denodado del gobierno por imponer este proyecto. Por otra parte el oficialismo aumenta su poder relativo.

-No, no aumenta el poder relativo del oficialismo. Lo que sí aumenta y nosotros defendemos es un Consejo en donde quienes representan a la voluntad popular cuya voluntad de origen sea el sufragio tengan una representación mayor, en una mínima diferencia, que quienes son representantes de los claustros.

-En caso de que usted no consiga los 129 votos necesarios para aprobar el proyecto que viene del Senado, ¿el oficialismo aceptará una modificación?

-Estamos charlando. Cuando uno se sienta a charlar en una mesa también escucha iniciativas del resto de los bloques. Obviamente estamos convencidos del proyecto que defendemos, pero no se trata sólo de tener los votos sino de que surja una propuesta que signifique un mejoramiento. De hecho, cuando este proyecto se empezó a tratar en el Senado tuvo incorporaciones de los distintos actores. Por ejemplo, el pedido de que todas las audiencias fueran públicas fue un pedido del CELS.

-Ya que menciona al CELS, fijese que esa ONG, que apoyó muchas medidas oficiales y en varios temas trabajó cerca del Gobierno, está en contra de los términos de esta reforma. ¿Usted diría que es porque no leyeron el proyecto?

-No, seguramente que lo han leído? Participaron en la reunión de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado. Algunas cosas se han incorporado y otras no. No buscamos la uniformidad.

-El gobierno parece empecinado, como si dijera "saquemos este proyecto que es de la Primera Dama".

-Ningún funcionario del gobierno ha dicho lo que usted acaba de decir. Estamos poniendo en esto la misma energía que en cada proyecto del gobierno. A éste lo presentó la senadora Fernández de Kirchner porque es la presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, no lo va a presentar el presidente de la Comisión de Salud.

-No cualquier senador tiene oportunidad de citar a diputados en la Casa Rosada para convencerlos de que voten su proyecto, como ocurrió cuando Cristina Kirchner se reunió con el bloque que responde a Luis Juez.

-No citó a diputados en la Casa Rosada, hizo una reunión pública. ¿Qué tiene de malo?

-En caso de que finalmente acepten hacerle modificaciones en Diputados al proyecto aprobado por el Senado, el oficialismo se va a comprometer a no aferrarse en el Senado al proyecto original?

-Si nosotros hacemos alguna modificación la hacemos en serio, no como engaña pichanga diciendo "hagamos modificaciones acá total después en el Senado ratificamos el proyecto original".

-¿Qué ve como más probable, que consiga los votos para aprobar el proyecto tal cual está o que se someta a discusión y se revise?

-Yo estoy dispuesto a revisar los aspectos que sean necesarios, pero estoy convencido de que éste es un excelente proyecto.

El perfil

Ingeniero Civil

Agustín Rossi nació hace 47 años en la localidad santafecina de Vera. Cursó la primaria en la escuela Agustín Rossi, llamada así en homenaje al fundador, su padre, maestro emprendedor. Es ingeniero civil.

Trayectoria política

Durante los setenta fue militante de la Juventud Universitaria Peronista y en los ochenta fue elegido concejal. Una década después se replegó a la actividad privada, aunque luego retomó su carrera política: fue concejal de Rosario y presidente del Concejo Deliberante desde 2001. .

Por Pablo Mendelevich
TEMAS DE HOYTensión racial en Estados UnidosCristina KirchnerSuperclásicoCárceles en la Argentina