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Cómo ve a Kirchner un experto en retratar los gestos del poder

"Es una sorpresa continua", dice Bugge

Domingo 29 de enero de 2006

La mañana del 24 de marzo de 2004, Víctor Hugo Bugge vio cómo Néstor Kirchner ordenaba descolgar un cuadro con la imagen de Jorge Rafael Videla. Ese presidente de facto que perdía su lugar en la galería de cuadros de honor del Colegio Militar era el mismo que posó para él en su primer día de trabajo en la Casa Rosada.

Bugge es el fotógrafo de la Presidencia y lleva 26 años retratando con su cámara Nikon los gestos del poder. Desde Videla y Galtieri hasta Alfonsín, Menem y Duhalde posaron "para la foto oficial, no oficialista", como le gusta decir cuando le preguntan por su trabajo en la Casa Rosada. Pero Kirchner rompió con el estilo de reflejar un microclima en sus imágenes: "Es una sorpresa continua".

El Presidente suele descuidar las formas protocolares y se deja llevar por sus impulsos. "Hay que estar atento. Por ejemplo, termina de dar un discurso y no puedo perderlo de vista porque de pronto me sorprende", cuenta Bugge desde el estudio de Balcarce 50, donde edita las fotos del día acompañado por "Chaca", una cotorra que le regalaron en Santa Fe en un viaje presidencial.

Víctor Bugge apunta y dispara; una escena habitual durante los anuncios oficiales en la Casa Rosada
Víctor Bugge apunta y dispara; una escena habitual durante los anuncios oficiales en la Casa Rosada. Foto: Presidencia de La Nación

Tiene 49 años y una larga trayectoria en el oficio que heredó de su padre, Miguel Bugge, que fue fotógrafo de LA NACION durante 24 años. Confiesa que es la primera vez que su mirada tiene que estar tan atenta.

La primera sorpresa fue el golpe de una cámara contra la frente de Kirchner, el día de su asunción. Bugge dice que unos días después el Presidente se reunió con el fotógrafo que lo había golpeado y le dijo: "El primer atentado mediático".

Bugge es reticente a las palabras y sabe cuidar el secreto de tantas reuniones presidenciales. Sin embargo, al repasar su trabajo, le gusta contar la anécdota detrás de la imagen. "Después de cuatro actos pude lograr esta foto", recuerda sobre una imagen elocuente y reiterada en los actos oficiales de Kirchner: besos y abrazos para quienes intentan acercarse al Presidente. "Se zambullía tan rápido encima de la gente, que no me daba tiempo de hacer las fotos", señala.

Entonces cuenta cómo consiguió retratarlo: "Estábamos en la plaza de Paraná y había 10 mil personas. Ese día, en cuanto dijo la última palabra, me puse a sus espaldas y disparé".

Los malabares con el bastón presidencial el día de la asunción y el ingreso de Hebe de Bonafini a la Casa Rosada para hacer las paces con el Gobierno son sólo algunos de los retratos que muestran el "microclima" logrado por el jefe de fotografía de la Presidencia en casi tres años de la gestión de Kirchner.

Bugge califica de histórica la foto del último encuentro entre los presidentes de Brasil, Venezuela y la Argentina. "La imagen destila amistad y buena onda, más allá de la coyuntura política", indica. Y agrega: "De todas las veces que me tocó verlos juntos, este encuentro es el que mejor expresa la frase «Tres amigos siempre fuimos»". En otra época, Enrique Cadicamo continuó la frase en el tango "Tres amigos". La letra dice: "Tres amigos siempre fuimos en aquella juventud/era el trío más mentado que pudo haber caminado por esas calles del Sur".

Y por el sur del continente, Bugge expone desde hace unos años sus fotografías en galerías y bibliotecas. En marzo, la gira se inicia en el kilómetro cero y viajará por toda la Argentina.

Parece una paradoja: las muestras no comienzan con una fotografía. Tal vez porque la frase del músico León Gieco dispara lo que no fue dicho por Bugge: "La memoria pincha hasta sangrar a los pueblos que la amarran y no la dejan andar libre como el viento".

Ana Da Costa

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