Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Fontanarrosa fue homenajeado en Rosario con una fiesta en la calle

La organizó la Mesa de los Galanes; hubo mariachis y participó el intendente

Martes 07 de febrero de 2006

ROSARIO.- Todo empezó como típica broma de la Mesa de los Galanes, esa cofradía de viejos y buenos amigos que, por un buen chiste, de esos que quedan en el anecdotario de sus incansables tertulias en el bar El Cairo, son capaces de proezas. Y eso fue lo que hicieron ayer cuando sorprendieron a Roberto Fontanarrosa con una ruidosa manifestación frente al edificio donde vive para festejar el premio que recibió por su labor literaria en el Hay Festival, en Cartagena de Indias, Colombia.

"A estas alturas ya puedo esperar cualquier cosa, porque éste fue un festejo a lo Nicolino Locche, con camión de bomberos y todo. Fue una sorpresa, no sabía nada, nadie me dijo nada, pero viendo quiénes están detrás de esto, ahora entiendo...", comentó, visiblemente emocionado, el dibujante, humorista y escritor rosarino, cuando escuchó los estridentes acordes de la Marcha de Rosario Central, que entonó, como regalo, el grupo de mariachis convocado para animar el homenaje.

La idea de organizar un tributo con un ambiente futbolero surgió después de que Fontanarrosa, a poco de recibir la distinción, declaró: "Seguro que en Rosario, la ciudad donde vivo, la gente debe de estar festejando en las calles". Su ironía fue tomada como un desafío por sus amigos de la Mesa de los Galanes. De inmediato, pusieron manos a la obra para que la llegada de Fontanarrosa tuviera el color del los regresos de los campeones deportivos. Y lo mejor es que lo hicieron a sus espaldas.

Roberto Fontanarrosa y su esposa saludan desde el balcón de su casa
Roberto Fontanarrosa y su esposa saludan desde el balcón de su casa. Foto: Mario García

Idolo popular

La fiesta sorpresa tuvo la adhesión inmediata de los rosarinos, que reconocen en Fontanarrosa a uno de sus ídolos populares más queridos, pese a que en vez de jugar al fútbol escribe cuentos sobre fútbol. "Cuando escuchamos lo que dijo al agradecer el premio nos preguntamos: «¿Por qué no le devolvemos la palabra?», y le armamos un recibimiento a lo grande, como el gran campeón que es para todos nosotros. Un homenaje, claro, pero también una broma", contó Rubén "Pito" Fernández, amigo entrañable del humorista.

Bajo el abrasador calor del mediodía rosarino, la caravana comenzó ayer, en la plaza 25 de Mayo, frente al Palacio Municipal, con un micro sin techo de una empresa de turismo, en el que viajaban los amigos de Fontanarrosa vivando al escritor y agitando banderas azules y amarillas. Después de recorrer las calles céntricas, la caravana se detuvo frente a El Cairo, donde una comitiva encabezada por el artista plástico Dante Taparelli llevó el relicario y un frasco de tinta china que había permanecido en el bar para que los parroquianos le dieran una especie de bendición simbólica.

"Queríamos que los buenos deseos de la gente del bar acompañaran este frasco de tinta de repuesto que le regalamos al Negro para que siga deleitándonos con su pluma", dijo a LA NACION Mario D´Agostino, uno de los propietarios de El Cairo. "La relación que hay entre el bar y Fontanarrosa es muy intensa, tanto que creemos que ya una cosa no puede existir sin la otra -enfatizó-. Su presencia es permanente y cotidiana, y no se nos ocurrió un mejor regalo que darle algo para siguiera trabajando."

La manifestación culminó frente al edificio donde vive Fontanarrosa, en el que un nutrido grupo de fans esperaba para participar de la celebración. Primero fue una "Mañanita", que elogiaba el talento y la generosidad del humorista, y después fueron aplausos, bocinazos y tiros al aire con balas de fogueo. Al fin, en uno de los balcones del quinto piso, se asomó la figura de Fontanarrosa, quien, primero tímidamente y después con inocultable emoción, agradeció con una mano en alto la ovación de la gente.

"Me alegra poder tomar parte de este merecido reconocimiento que le hace la gente de la ciudad a un genio del humor, de la literatura, que además, debo decirlo, es uno de los artistas que más me gustan y quiero entrañablemente", comentó el intendente local, Miguel Lifchitz, quien hizo entrega a Fontanarrosa de una obra de Taparelli, un relicario que celebra las bondades del humor, a modo de tributo por el galardón que recibió de los escritores en el encuentro literario realizado en Colombia.

Al recibir el regalo, Fontanarrosa dejó escapar una lágrima. "Si uno no se emociona con un recibimiento como éste es porque no tiene corazón, y yo, aunque no soy muy demostrativo, no soy nórdico", bromeó, y concluyó: "Estoy muy contento porque recibí un premio de parte de mis colegas que no esperaba y un reconocimiento que tampoco esperaba y que afortunadamente no tuvo el acartonamiento de los que se hacen en la literatura".

Por Ricardo Luque Corresponsal en Rosario

Te puede interesar