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Lunes 13 de febrero de 2006 | Publicado en edición impresa

Olimpismo | Los Juegos de Invierno de Turín

Descenso a la gloria

El francés Antoine Dénériaz se burló de los pronósticos y se quedó con la prueba clásica del esquí alpino, por encima de todos los favoritos

 
 
 

TURIN.- El deporte se trata de eso, al fin y al cabo. De rebelarse. De ir en contra de las limitaciones que la actividad impone, es cierto, pero también de oponerse al mandato de los pronósticos, de los favoritos que tienen la gloria ganada de antemano. De ser más veloz, más fuerte, pero también capaz en lo anímico de soportar no estar incluido en la nómina de los candidatos.

Así se construyen los grandes héroes del deporte. En cualquier disciplina. Y así construyó su camino a la gloria el francés Antoine Dénériaz, el hombre que venció en la prueba más importante del esquí alpino, el descenso; acaso la más espectacular de los Juegos; como si se tratase de los 100 metros de atletismo.

El francés, que el mes próximo cumplirá 30 años, quebró toda lógica. Se mencionaba al norteamericano Bode Miller, al austríaco Hermann Maier, al noruego Kjetil Andre Aamodt. Sus pergaminos los respaldaban, pero con ellos no basta para ganar.

Dénériaz consiguió su victoria, la más importante de su carrera, como se escriben las grandes historias: en los últimos instantes. Porque era el último esquiador en lanzarse a la pista dentro del grupo principal de 30 competidores. El austríaco Michael Walchhofer, líder de la Copa del Mundo, se relamía ya con su triunfo; sólo le faltaba esperar el intento del francés...

Pero Dénériaz se rebeló. Bajó esa colina con la fortaleza que brinda el hambre de gloria y llegó a la meta en 1m48s80/100, un tiempo 72 centésimas más rápido que el de Walchhofer. Y se convirtió en el hombre del día.

"Todo el tiempo sentí que estaba yendo rápido, pero cuando vi mi tiempo pensé: «Grandioso». Esta mañana ya me sentía bien. Cuando me levanté, no pensaba en otra cosa", explicó Dénériaz, ya con su medalla dorada colgada del cuello. La diferencia con la que se impuso es la máxima desde los Juegos de Innsbruck 64.

"Es el mejor día de mi vida, es como un sueño. Nadie creyó que sería capaz de hacer esto."

Lo cierto es que él tampoco nunca había dado indicios de que podía dar un golpe así. Jamás se había subido a un podio en un Juego Olímpico o en un Mundial. Sólo había ganado tres etapas de la Copa del Mundo y su mejor posición fue sexto en la general de 2003. Y en enero de 2005 sufrió una lesión ligamentaria en una rodilla de la que volvió hace pocos meses.

La de descenso es una típica prueba de velocidad. El recorrido varía de los 800 a los 1100 metros y los competidores alcanzan velocidades de hasta 120 km/h. Los esquiadores tienen que ir pasando entre los pares de banderas (puertas), que se utilizan para evitar zonas peligrosas y controlar la velocidad.

Ninguno de los principales candidatos pudo subir al podio: Aamodt (el esquiador alpino con más títulos, con siete), Miller y Herminator Maier fueron 4º, 5º y 6º, respectivamente. De ellos, Miller no puso ninguna excusa: "En un par de saltos perdí el ritmo para las tres últimas curvas. Aun así creía que el tiempo era lo suficientemente bueno. Los errores que cometí son los que marcan la diferencia entre los ganadores y los perdedores", se cuestionó. "Dénériaz es un esquiador fenomenal. Uno ve lo que hizo hoy... Es un esquiador fenomenal. Creo que hoy [por ayer] todos competíamos por la medalla plateada."

Las loas de Miller, actual campeón mundial de la especialidad, ratifican la calidad del francés, pero también la sorpresa general. La victoria de Dénériaz, sin embargo, no se explica sólo por su talento, sino por esa rebeldía imprescindible para escribir una historia de triunfo, más allá de los pronósticos.

torino2006.org , AP, DPA y AFP

Al final, Cristian Simari no corrió

TURIN.- En la misma prueba en la que se consagró el francés Antoine Dénériaz, estaba inscripto el argentino Cristian Simari Birkner. Sin embargo, decidió no presentarse y darle prioridad a su otra competencia, la combinada. "Esto era algo que estaba en nuestras previsiones", le explicó a LA NACION Mario, padre de Cristian y entrenador. "La velocidad es algo difícil de entrenar. Por eso le apuntamos a la combinada." Esa especialidad reúne un descenso y dos series de slalom, una prueba más técnica. Hoy competirá Michelle Despain, en la primera jornada del luge femenino (una carrera sobre una pista de hielo, en la que van sobre una tabla, boca arriba). .

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