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Fabiana García Lago

Una actriz en primer plano

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Tuvo un recordado papel en "Padre Coraje" y ahora se destaca en "Sos mi vida"

Por   | LA NACION

 
 

La ropa es la de Kimberly, los autógrafos se los piden a la "Muda" y la voz y la historia son las de Fabiana García Lago, la actriz que en los últimos tiempos redefinió eso que se conoce como papeles secundarios. Desde su aparición en "Padre Coraje", su paso por "Hombres de honor" y el presente en "Sos mi vida", la carrera de García Lago dejó atrás la "quimera de los bolos", como ella llama a la época de castings interminables y algunas pequeñas participaciones en TV, para ingresar en otra liga. Esa que forman los actores que con su aparición garantizan que algo bueno sucederá en la pantalla.

"La «Muda» no era un personaje que formara parte de la novela. Se trataba de un papel chiquito; apenas aparecía en algunos episodios. Lo cierto es que se dio una combinación entre las escenas y lo que se fue armando con los otros actores. Tal vez si mi personaje aparecía en otro decorado no pasaba lo mismo", recuerda la actriz. Lo que pasó en aquellas grabaciones de la tira "Padre Coraje" fue que la "Muda", una prostituta de pueblo hipoacúsica, se transformó de chica del montón en personaje central para la historia. De "Padre Coraje" a "Hombres de honor" García Lago -con nominación a actriz revelación para los Martín Fierro-, cambió la incertidumbre de un personaje que no era tal por un papel pensado especialmente para ella.

"En «Hombres de honor» me convocaron para un personaje específico y pude imaginarlo a partir de una vida que estaba marcada desde el guión. Era un personaje oscuro, mucho más denso que la «Muda». Ahora me siento más liviana con Kimberly", cuenta la actriz.

Claro que la liviandad de Kimberly, su personaje en "Sos mi vida", es más aparente que real. Es que detrás de esta mujer que es la mejor amiga de la protagonista, Natalia Oreiro, más allá de su vestuario algo estrafalario y el hablar de una inmigrante paraguaya, hay mucho más. Una historia que todavía el público no vio, pero que García Lago imagina lo más lejos posible del prejuicio.

"No critico ni me río de los personajes. Intento hacer la mejor paraguaya que me salga y vivir con eso, y que a esta chica le pasen cosas. Puede que a la gente algunas características de Kimberly le causen gracia, pero mi intención no es que sea graciosa. Es paraguaya, pero además de eso tiene una personalidad que tiene que ver con el lugar donde vive: con el conventillo y con su situación socioeconómica más que con ser paraguaya", explica la actriz que combina las grabaciones en los estudios de Pol-ka con la funciones de "Chicas católicas", la obra que protagoniza en el teatro Picadilly junto a Julia Calvo, Verónica Llinás y Vanesa Weinberg.

Las inmigrantes

Cuando tenía 19 años, García Lago decidió casi al mismo tiempo que quería ser actriz y que Buenos Aires no era el lugar para poner en práctica tamaña decisión. Así que viajó a España y dejó atrás a su familia de actores: su papá es Juan Carlos Galván y su tía, Virginia Lago.

"Yo quería ser actriz donde fuera. Nunca tuve prejuicios con la TV y eso que vengo de una familia de teatro. Creo que la carrera tiene que ver con donde te toque estar y que ahí tenés que dar lo mejor de vos. Eso es lo que le da valor a un programa o a un género. Disfruto de actuar y no del hecho de estar en el teatro Old Vic", se apasiona la actriz.

La conciencia de la vocación, combinada con los designios familiares, más imaginados que reales, pero determinantes de todos modos, hicieron que la distancia fuera inevitable.

"Me saqué aquella mochila de encima, pero me tuve que inventar el viaje para zafar. Tuve que irme para encontrar mi espacio. Acá sentía la mirada de mi familia; acá no me animaba a juntarme con otros cuatro y hacer una obra en un bar. No me conocía nadie, pero iba a estar mi familia mirando. Allá, en cambio, estudiaba y hacía lo que tienen que hacer los chicos cuando estudian teatro. Probar sin miedo a equivocarse", recuerda García Lago.

Así, por un tiempo, Fabiana fue como Kimberly, una inmigrante, lejos del país y con la sensación de estar lejos como carta de presentación.

"No fue fácil porque era muy jovencita y me fui pensando que era un personaje de «Flashdance», que iba a andar en bicicleta, a trabajar de camarera y a realizar mi vocación. La realidad no es así. Trabajás de moza y te tratan mal; andás en bicicleta y tenés que pedalear como un perro. Pero aquella experiencia no la cambio: estudié con Cristina Rota (actriz argentina y verdadera maestra de actores en España) y con ella aprendí a mirar", recuerda la actriz que después de tres años de autoexilio decidió volver al país cuando la nostalgia se hizo demasiado difícil de sobrellevar.

"Sentía que no tenía pasado; que daba lo mismo ser Fabiana que ser Kimberly; que yo empezaba a existir en ese momento y que mi vida anterior no le importaba a nadie. Y eso me dio una sensación muy rara que no me banqué. Necesitaba referentes, y de la misma manera que decidí irme, volví", explica García Lago.

Al regreso llegaría primero el teatro justamente con esa gente a la que unos años antes no podía imaginar mirándola sobre un escenario: su familia. "Hice «Violeta viene a nacer» con mi tía Virginia [Lago]; trabajé en el San Martín, en el Cervantes; hice mucho teatro", enumera la actriz, que todavía parece incómoda con eso de ser reconocida en la calle. Con la popularidad que le dio la TV después de años en las trincheras de los castings sin resultados. "Alguien te dice: «Lo que tenés que hacer es llevar material». Entonces vas por todos lados con carpetas gigantescas. La verdad es que al tiempo conseguí trabajos, pero porque algún director me había visto en algún lado, no por seguir esas instrucciones."

Al repasar los personajes más recordados de García Lago -una evangélica en "Vulnerables", una chica ciega en "La condena de Gabriel Doyle", la "Muda" en "Padre Coraje" y ahora la Kimberly de "Sos mi vida"-, un aire de familia parece atravesarlos. "Kimberly es medio pariente de la «Muda». No son caricaturas; son humanos. Eso te da permiso para que, si la historia lo pide, se te atraganten las lágrimas con ese mismo personaje."

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