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La caricatura del miedo

Miércoles 22 de febrero de 2006
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LA NACION
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"Desquiciados" , con libro y dirección de Claudio Gotbeter, que completa la trilogía del ciclo de comedias negras integrada por "La sufridera" y "La prudencia" y que se presentan en diferentes horarios. Interpretación: Mimí Baldani, Verónica Celery, Lina De Simone, Mariel Rueda, Paula Severi, Jorge Schwanek y Claudio Gotbeter. Escenografía y vestuario: René Morales y Tutti Santos. Iluminación: Julio Martínez. Asistente de dirección: Ann Schonenberg y Lucas Polic. En La Casona del Teatro, Corrientes 1975 (4953-5595). Horarios: "La sufridera", viernes, a las 22.30: "Desquiciados", sábados, a las 22.30; "La prudencia", sábados, a las 23.30. Entrada: 20 pesos cada una o un abono de 30 pesos por las tres. Nuestra opinión: muy bueno

Claudio Gotbeter tuvo una idea brillante al hacer un ciclo con sus tres mejores "comedias negras". A las reposiciones de "La sufridera" y "La prudencia" se suma "Desquiciados", una pieza que tiene lo mejor de la impronta del autor-director.

En sus obras, Gotbeter impone un particular estilo en el que, a través del humor, escarba en la naturaleza humana. Sus obras son despojadas: un par de trapos, sillas y alguna que otra mesita. No hace falta más. El acento está puesto en la interpretación y el histrionismo de los actores, que en este ciclo son muchos (Mimí Baldani, Verónica Celery, Lina De Simone, Mariel Rueda, Paula Severi, Jorge Schwanek y el mismo Gotbeter).

Es difícil imaginar sus obras dirigidas por otro. Gotbeter es de esos autores que parecen haber escrito sus piezas pensando no sólo en la puesta, sino también en qué actor interpretaría cada personaje. Porque los múltiples elementos con los que dota a sus creaciones están perfectamente sincronizados.

Al autor le gusta desnudar los aspectos más ocultos de las personas y se regodea en ellos. La paranoia, el pánico, el sadismo y, sobre todo, la estupidez son las características que encarnan estos seres envueltos en un halo tan patético como compasivo.

Trabaja la reiteración, juega con la obviedad y lo repentino, con conversaciones circulares y unos silencios que horadan la pieza y le van dando mayor profundidad. Porque en esa atmósfera que recuerda tanto los años del under porteño con epicentro en el Parakultural hay un absurdo reflexivo que se esconde debajo de esa cáscara caricaturesca. Asimismo, se burla y regodea con las frases hechas del acervo popular. Tiene una exquisita capacidad para decir cosas profundas y arrancar carcajadas.

El miedo

"Desquiciados" muestra a cuatro personas paralizadas por el miedo que intentan hacer algo para cambiar sus destinos. Les cuesta accionar y reaccionar, pero cuando lo hacen estallan, se enfrentan y crispan hasta volver a inmovilizarse.

En sus diálogos se refleja lo cotidiano. Pasan las virtudes y las miserias del ser humano: la comprensión, las contradicciones, la tolerancia, el soportar, las penas y el dolor, aunque todo bajo una mirada irónica y sardónica. Pero sobre todo el miedo, ese que inmoviliza y que es capaz de truncar el destino.

La estructura está confeccionada como en distintas unidades, a cargo de cada uno de los personajes, aunque todos siguen siendo partícipes. Eso se acomoda al juego de diálogos chispeantes y ágiles. Precisamente el monólogo del destino es brillante y está muy bien interpretado por Jorge Schwanek. Asimismo, Paula Severi realiza una chispeante interpretación: siempre precisa, atenta y bien plantada. El resto se desempeña con corrección.

Gotbeter logró un ritmo homogéneo acorde con su intención. En su puesta vuelve a demostrar su obsesión por las geometrías y las posturas. Crea una armonía difícil de lograr en estos textos hilarantes que parecen ser parte de un picado de fútbol.

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