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Las derivaciones del caso Passarella

La importación de yates navega por aguas turbias

Economía

El escándalo que involucra al director técnico de la selección nacional de fútbol, Daniel Passarella, desnudó las irregularidades que se cometen en el negocio de la importación de embarcaciones.

Entre 1994 y julio de 1997 más de 600 barcos fueron importados mediante mecanismos de subfacturación, dijeron a La Nación representantes de astilleros nacionales que, en 1996, presentaron una denuncia penal por defraudación impositiva en el ingreso de embarcaciones extranjeras.

Entre los casos más paradigmáticos -señalaron voceros de ese sector- figura la importación en 1995 de un barco italiano marca Antago 21, que cuesta en origen 1,3 millón de dólares y que fue declarado en la Aduana por un valor de 408.000 dólares.

"Es como comprar un automóvil Volvo y declarar un Fiat 600", comentó un fabricante naviero que pidió no ser identificado.

Controversia

Sin embargo, el presidente de la Cámara de Empresas y Constructores de Embarcaciones Livianas (Cacel), que agrupa a armadores e importadores, Jorge Farré, consideró que esos valores de supuestos casos de subfacturación son elevados. Pero sostuvo que "algunas embarcaciones ingresaron por debajo de los precios de referencias".

El empresario dijo a La Nación que de 70.000 embarcaciones que cuenta el parque nacional, sólo 1000 fueron importadas y el resto son nacionales. "La matriculación anual es de 10% para barcos importados y el 90% para nacionales", agregó.

En contraposición, fuentes de la Cámara de Industriales Náuticos Argentinos, dijeron que en el río "hoy se ven más barcos importados que nacionales".

Un caso testigo

Passarella fue acusado por la Administración Federal de Ingresos Públicos de haber declarado ante la Aduana la compra de un yate Bayliner modelo 3587 a un precio de 70.000 dólares, cuando en realidad habría abonado 161.000 dólares.

Por esa denuncia, el entrenador podría ir preso, dijo a La Nación un vocero del organismo fiscal, porque se lo acusa de fraude aduanero y falsificación de documentación pública.

El de Passarella aparece como el caso típico de importación con subfacturación, señalaron fuentes de la organización que agrupa a los industriales náuticos.

    El operativo fue descripto así:
  • Se encarga una embarcación a un intermediario o broker, que gestiona la compra en un astillero del extranjero a nombre del cliente.
  • Se confecciona una factura a nombre del comprador por un valor menor al real, o se presenta una factura adulterada.
  • Pasa por el canal verde de la Aduana, lo cual implica que no se somete a control alguno.
  • Se deja vacío el ítem "Declaración comprometida" del despacho de Aduana, donde se debería describir el tipo de barco, modelo y sus características técnicas y electrónicas.
  • Se pagan impuestos sólo por el valor declarado.

Denuncia

"El de Passarella no nos pareció un caso que horrorice porque los hay peores", sostuvo un integrante de la Cámara de Industriales Náuticos Argentinos. El informante dijo que entre las importaciones que fueron denunciadas ante la Justicia figuraban:un barco italiano marca Cranchi, con un valor original de 450.000 dólares que fue declarado en 119.000; un Hatteras de U$S 900.000, fue declarado en 180.000.

Quienes importan embarcaciones de cualquier tipo deben pagar un 20% de derechos aduaneros si provienen de países que no pertenecen al Mercosur.

Según los empresarios de la cámara náutica, los astilleros argentinos "deben pelear duramente en un mercado afectado por la mala importación. Mientras los astilleros luchan para dar trabajo a unos 1000 obreros, con la subfacturación se da empleo a obreros italianos, ingleses y americanos". .

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