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Crisis en Santa Cruz

Renunció el gobernador de la provincia de Kirchner

Política

Acevedo estaba alejado del Presidente; lo sucede Sancho

Por   | LA NACION

RIO GALLEGOS.- "Hasta acá llegamos; yo renuncio." Así comunicó ayer el gobernador Sergio Acevedo a sus más cercanos colaboradores la decisión de alejarse del cargo al que llegó en octubre de 2003 con el 70 por ciento de los votos. El verdadero motivo que lo llevó a renunciar es un secreto muy bien guardado y tal vez nunca trascienda, pero sí se sabe que mantenía muchas diferencias con el presidente de la Nación, especialmente a partir de los hechos sangrientos de Las Heras (ver en esta página).

Ayer, Acevedo, que fue intendente de Pico Truncado en dos oportunidades, diputado nacional en dos mandatos, vicegobernador de Néstor Kirchner y presidente de la Comisión de Juicio Político en la Cámara Baja en 2002, se fue sin portazo y sin palabras. Lo sucede el vicegobernador Carlos Sancho, un dirigente leal a Kirchner.

A las 22, con aspecto distendido aunque cansado, Acevedo salió caminando solo de la Casa de Gobierno, donde fue saludado por algunos funcionarios. "No voy a hablar, no voy a decir nada a la prensa de lo que ya he dicho en mi renuncia", fueron sus palabras a los pocos periodistas que hacían guardia.

En los 50 metros que separan la Casa de Gobierno de la residencia de los gobernadores, sobre la calle Alcorta, fue saludado por vecinos ocasionales y estudiantes de una escuela nocturna ubicada frente a la sede del gobierno.

Los motivos de su partida es la pregunta sin respuesta de la jornada. En la renuncia presentada a las 17.12 en la mesa de entradas de la Cámara de Diputados sólo habla de "razones estrictamente personales". En las 9 líneas de la carta, Acevedo habla del carácter indeclinable de la decisión y pide que se convoque a sesión extraordinaria a los efectos de tratar la dimisión de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 119 de la Constitución provincial.

Según confirmaron a LA NACION fuentes de su círculo cercano, Acevedo tomó la decisión el fin de semana pasado, pero la determinación se reforzó cuando el presidente Néstor Kirchner no le devolvió dos llamadas telefónicas. Ayer, desde muy temprano, la versión ganó los pasillos de la Casa de Gobierno y de la ciudad.

Junto a él presentó la renuncia todo el gabinete; el ministro de la secretaría general de la Gobernación, Roque Ocampo; su par en Economía, Luis Villanueva; la titular de Gobierno, Elsa Capuchinelli, y la presidenta del Consejo de Educación, Ingrid Bordón.

Kirchner encabezará hoy, a las 11, un acto en el partido bonaerense de José C. Paz y a la tarde, según trascendió, partiría hacia Santa Cruz.

Desconcierto

El desconcierto por los motivos de su partida ganó a oficialistas y opositores. Se barajaron varias versiones, pero nadie pudo saber cuáles fueron "los motivos personales" a los que aludió el gobernador. Durante todo el día estuvo reunido en su despacho con sus funcionarios directos y sólo sus ministros sabrían los motivos de la partida de uno de los hombres más reconocidos dentro de la política santacruceña. Nadie formuló declaraciones.

Antes de firmar el texto de la renuncia, según supo LA NACION, Acevedo recibió la llamada del obispo Juan Carlos Romanín, que asumió en enero pasado y logró entablar una relación cercana con el gobernador.

La relación con el presidente Kirchner no pasaba por su mejor momento en los últimos tiempos, pero no parecía motivo suficiente para que "El Negro", como le dicen sus cercanos, partiera antes de la provincia que gobernaba con un presupuesto de 1998 millones de pesos y con recursos extaordinarios por 557 millones de dólares.

"Algo ocurrió y Acevedo no quiso aceptar, nunca lo sabremos", confió uno de sus allegados a LA NACION. Para el diputado provincial de la UCR Omar Hallar, la renuncia respondería a la puja interna peronista en la provincia, pero aclaró que tampoco sabe si es así. "Hubiéramos querido que Acevedo terminara su mandato", aseguró el legislador.

Lo cierto es que, más allá de las versiones, Acevedo, un hombre de trato amable y cálido con la gente, nunca logró la suma del poder político en su provincia. Diversos analistas locales coincidieron ayer en que no le resultó fácil gobernar la provincia del Presidente y que nunca pudo imponer su impronta ni concretar sus planes de desarrollo.

Desde el principio se explicó que la fuerte personalidad presidencial digitó los cargos más importantes. Sin embargo, Acevedo logró colocar hombres de confianza, pero el "microclima político" le jugó en contra.

En los 385 días que duró su mandato tuvo que afrontar una serie de conflictos laborales y políticos: desde el reclamo salarial de los empleados públicos hasta el asesinato del policía Jorge Sayago en Las Heras. Su gabinete sufrió reiterados cambios, hasta tal punto que en la cartera política se sucedieron cuatro ministros; la última en ocupar el cargo, Capuchinelli, había asumido hacía unos 15 días.

El acuartelamiento de la policía provincial, cuatro días antes de las elecciones de octubre pasado; la repatriación de los fondos extraordinarios que se encontraban depositados en el exterior; los reiterados cortes de rutas, y la toma de plantas petroleras en la zona norte santacruceña fueron solamente algunos de los conflictos que tuvo que afrontar en estos dos años de gestión.

Sesión extraordinaria

Para hoy, a las 14, el vicegobernador Carlos Sancho convocó a una sesión extraordinaria de la Cámara de Diputados provincial para tratar la renuncia de Acevedo. El cambio natural de mandos indicaba que Sancho asumiría en su lugar.

Sin embargo, entre las tantas versiones que circulaban ayer -a falta de declaraciones oficiales- indicaban que podría ser Daniel Peralta, interventor del Yacimiento Carbonífero de Río Turbio, con licencia en su banca de diputado, quien podría asumir en el cargo. Pero para ello se requeriría una suerte de elecciones internas entre las autoridades de la Cámara de Diputados.

Ninguno de los funcionarios consultados ayer quiso hacer declaraciones. Algunos se mostraron sorprendidos y otros parecían saber que había un final escrito de antemano. Pero, así como nunca se supo lo que había visto Carlos Reutemann y que no le había gustado, motivo por el cual decidió no ser candidato presidencial, tal vez nunca se sepa el motivo real de esta renuncia que sorprendió al país. .

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