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Cazando quimeras

Buscan, encuentran y capturan confluencias; nueva modalidad mundial

Domingo 19 de marzo de 2006

El ingeniero electricista Sergio Zerega preparó su viaje para salir a cazar. Unos días antes entró a la Web, identificó el destino y mediante planos satelitales armó los posibles recorridos. Ese día, el 25 de noviembre de 2005, se despertó temprano, cargó los instrumentos en su Vitara 4x4 y llamó a su hijo para desayunar. Una vez listos, partieron rumbo a sus presas.

Así llegaron a las lagunas de General Madariaga, provincia de Buenos Aires, donde caminaron cruzando alambrados, hasta situarse en medio de un pantano.

A 99 metros de su presa dispararon seis veces, las obligatorias. Podrían haberse acercado más, pero el riesgo los detuvo. Ya habían conseguido su objetivo: capturar la confluencia 37º S 57º O. Sólo les quedaría una sola vacante en toda la provincia, la 37º S 58º O, lograda con éxito unas horas más tarde.

¿Qué es lo que hacen? Son cazadores de confluencias geográficas. Allí, donde los paralelos y meridianos con número entero de grados se cortan físicamente, donde los minutos y segundos son todos ceros, están ellos para dispararle con la cámara fotográfica. A 37 grados al sur del Ecuador y a 58 al Oeste del meridiano de Greenwich fue su última captura exitosa.

"Ser cazador de confluencia es un nuevo deporte que crece de boca en boca en el nivel mundial y que es posible gracias a la tecnología digital que se necesita para armar los recorridos y capturarlas", explica Zerega, de 45 años, en su oficina de gerente de proyectos de la empresa constructora donde recibió a LA NACION.

Nada de premios

Esta moderna modalidad de caza no permite vender ni comer las presas, sino que deben cargarse en la página de Internet www.confluence.org donde figuran, además, los requisitos para que sean catalogadas como exitosas o incompletas.

Como prueba de la victoria, debe subirse al sitio un relato del viaje y seis instantáneas del lugar tomadas, como máximo, a 100 metros del cruce: la de una vista general, la del GPS con la información de la localización y otras cuatro mirando hacia los puntos cardinales. También suelen agregarse fotografías con los participantes.

Sergio descubrió la página hace un año y medio mientras navegaba en su computadora, y desde entonces sus salidas se transformaron en cacerías fotográficas. "El trabajo que hicieron los creadores del sitio es impresionante, con información fidedigna de cada punto geográfico. Allí están las capturas que se realizan por el mundo y los resultados permanentemente actualizados", dijo.

La Argentina posee 277 confluencias de las que se cazaron 137, ubicándose como octavo en la lista de los países con mayor número de conquistas, detrás de Brasil, que tiene 219. Con 881 exitosas, Estados Unidos está primero. Se podría decir que Sergio, con 39 en su haber, mantiene el récord local, pero como en este deporte no existen los ranking, el premio no es más que la propia experiencia de viaje.

El considera que el proyecto es como una ventanita al mundo porque posibilita conocer diferentes lugares; además, sorprenderse. Como le pasó cuando descubrió que en Irak los marines capturan confluencias en sus ratos libres o que, paradójicamente, muchas de las realizadas en Buenos Aires fueron hechas por un italiano, capitán de un barco, que durante sus visitas se dedicó a la caza local.

Alicia Beltrami

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