Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

De la transparencia de un concurso

Miércoles 22 de marzo de 2006

Diseño El proyecto Arte a la vista-Museo urbano, en Rosario, tiene como objetivo acercar obras de artistas locales a los transeúntes, reviviendo al mismo tiempo las medianeras de los edificios; por ahora son siete obras murales, pero ambicionan que sean más de setecientas Página 4

Hay episodios que resultan, cuando menos, curiosos. Gracias a la obstinada y sólida gestión que encabezaron la Sociedad Central de Arquitectos (SCA) y el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU), la primera de las entidades ha logrado que el Presidente, en un acto en su despacho al que tuve ocasión de acudir, convalidara el llamado a un concurso internacional destinado a elegir el proyecto para que el Palacio de Correos se convierta en el Palacio de la Cultura del Segundo Centenario.

En el acto aludido, realizado el 10 de enero último, el ministro Julio De Vido y el secretario de Cultura, José Nun, se comprometieron a llevar adelante todas las gestiones tendientes a elaborar el programa de necesidades junto con los asesores designados por las entidades mencionadas anteriormente, y que serían los arquitectos Daniel Silberfaden, presidente de la SCA, y Enrique García Espil, vicepresidente del CPAU.

Después de lo enunciado hasta aquí hubo otras dos reuniones, una en el Ministerio de Infraestructura y Servicios y la última en el Correo Central, hace muy pocos días. El certamen, pues, está transitando ya su primera etapa. ¿Qué sentido tiene, entonces, divulgar como noticia la presencia en el Palacio de Correos de un arquitecto apellidado Pei, que no es el autor del East Wing de la National Gallery ni de la Pirámide del Louvre, sino su hijo?

Es más que probable que haya recorrido el magnífico edificio más de un arquitecto, argentino o extranjero, con vistas a intervenir en ese concurso, sin que nadie se haya preocupado por eso, ni fuera motivo para una noticia. Es un error mencionar la idea que se presentó en el concurso realizado con ese fin (el de hacer un relevamiento de propuestas con el objeto de efectuar después una convocatoria abarcadora para recibir, entonces sí, los anteproyectos de arquitectura) y que ya cumplió su misión. Esto amenaza con perjudicar a los mismos profesionales, que pueden verse como caballos del comisario antes de abrirse siquiera el llamado oficial.

La honorabilidad de la SCA, que está acreditada en sus 120 años y en más de una centuria de experiencia en la organización y realización de concursos de arquitectura en todas sus variantes, no debe verse empañada por una situación que se viene difundiendo ya desde el año último, cuando llegó la noticia de una propuesta privada para reciclar el Palacio de Correos con planos ejecutados en los Estados Unidos.

Para el bicentenario

El actual presidente del CPAU, arquitecto Roberto Aisenson, fue testigo durante una estada en Nueva York de un diseño que se preparaba para la remodelación del Palacio de Correos. A su regreso, preocupado por el encargo de facto de un proyecto de esas dimensiones y esa trascendencia, comunicó a los colegas el hecho, y a partir de la publicación en los diarios de la noticia se puso en marcha la Sociedad Central de Arquitectos en la campaña a la que me referí más arriba.

Me parece redundante cualquier comentario adicional. Creo que está todo dicho y que lo que se requiere ahora es poner en movimiento la dinámica operacional de la SCA para que este concurso resulte histórico en cuanto a su factura, su concreción y sus resultados, que se lucirán -Dios mediante- el 25 de mayo de 2010.

Por Luis J. Grossman

Te puede interesar