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Aplausos y lágrimas en Gualeguaychú

Política

A las 14.07 cruzó el primer automóvil

GUALEGUAYCHU (De un enviado especial).- El acoplado chapa patente C742233 empieza a moverse tirado por un viejo pero todavía vigoroso tractor. Son las dos en punto de la tarde y el corte de la ruta 136, que conecta esta ciudad con Fray Bentos comienza a desactivarse. Hay aplausos, alguna que otra lágrima y un Himno Nacional cantado casi con timidez que le pone punto final a la protesta.

Así, el pueblo de Gualeguaychú se "bajó" ayer de la ruta y concretó el gesto tantas veces reclamado por el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez.

"Nosotros hicimos nuestro gesto, ahora falta la respuesta", advierte Juan Veronesi, uno de los líderes de la protesta que en las últimas semanas encarnó al sector más moderado de la asamblea, el que trabajó para lograr que ahora sea Uruguay quien tenga que dar el siguiente paso.

Mientras, la ruta empieza a despejarse definitivamente. De hecho ya hay automovilistas ansiosos por cruzar el retén inexpugnable durante 45 días.

La historia ahora será diferente. La carpa se ubicará a un costado del camino para controlar que ningún camión pueda alcanzar suministros para las plantas de Botnia y ENCE.

El tránsito sólo se libera a las 14.07. A esa hora pasa el primer auto rumbo a Uruguay. Del otro lado nadie viene, como si los vecinos siguieran ofendidos y no quisieran usar el camino cuya liberación reclamaron con tanta insistencia en el último mes y medio.

Cada auto que intenta pasar debe llevar la única consigna que unifica a todos los gualeguaychenses: el ya famoso "no a las papeleras" repartido en volantes que los conductores colocarán a la vista sobre el tablero de sus respectivos vehículos.

Clima

Los cantos siguen con una letanía que tiene gusto a despedida, aunque no son muchos los convencidos de que el levantamiento será definitivo.

"Chau, miren que en tres días volvemos a la ruta", saluda María Elena a un conductor que pasa en un automóvil con patente uruguaya.

Suena a broma, pero en realidad ése es el debate que viene, el que la asamblea deberá definir: cuánto tiempo tendrá el presidente uruguayo para paralizar las obras que, a paso lento pero sostenido, siguen avanzando sobre la ribera uruguaya.

Para algunos, el plazo para esperar debe ser corto, los tres días que esgrime María Elena en su despedida a cada vehículo que pasa rumbo a Uruguay.

Ella es una de los intransigentes, para quienes la flexibilización de la protesta implicaba dejar el corte de manera simultánea a la paralización de los trabajos de las empresas Botnia y ENCE.

Esa es la postura de Juan Marcón, que, en un momento de nervios, luego de que anteanoche fuera derrotada su propuesta, acusó a los moderados de traer gente en colectivos para imponer su postura en la votación y dar por finalizado el corte. No obstante, ante la pregunta de LA NACION, afirma: "Vamos a acatar la decisión de la asamblea".

Para los moderados el tiempo de espera deberá ser de "siete u ocho días", un plazo razonable para que "los presidentes se sienten a dialogar", según sostiene Veronesi ante LA NACION.

A pesar de haberse liberado el paso, el puente internacional Libertador General San Martín es un páramo y se recorre en un santiamén.

Lo mismo ocurre en la aduana uruguaya, en donde apenas unas cinco familias realizan los trámites migratorios de rigor. Las cuatro empleadas -antes del conflicto eran 30- del free shop sobran para atender a los pocos clientes que circulan por el local.

Colmo de las paradojas, en la aduana uruguaya se puede leer una serie de carteles que difunden la política antitabaco del gobierno de Tabaré Vázquez. Pero llama la atención que los afiches hablen de "aire puro" cuando al levantar la vista ,a menos de un kilómetro, se puede ver, como un cigarrillo gigante, la chimenea que la empresa finlandesa Botnia erigió como bandera de conquista.

De regreso en Arroyo Verde, sitio donde estuvo ubicada la barricada, cada vez hay menos gente. Muchos de los vecinos ya han retornado a Gualeguaychú después de haber apreciado el momento clave de la jornada de ayer.

Pero al costado de la ruta se mantiene el clima de protesta y de rebeldía. "Queremos que se cumpla el tratado del río Uruguay", avisan los asambleístas duros, mientras se repite, como un tantra, el hit "Gualeguaychú no se rinde/aire limpio/agua limpia/no a las papeleras". .

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