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Primer Plano

Julieta Cardinali: vivir del amor

LA NACION revista

Su carrera como actriz comenzó cuando era muy chica; participó en más de una decena de películas y programas de TV, y ahora protagoniza una campaña de la firma Clara Ibarguren. Es la novia de Andrés Calamaro, aunque de eso prefiere no hablar

Flaca, flaquísima, y seguramente muy inquieta, soporta con estoicismo retoques continuos a su maquillaje frente a un espejo ciego de luces y, para complicarlo más todavía, la persecución de un asistente que va tras ella con un enorme envase de spray que esparce, vuelta a vuelta, sobre su pelo.

Su carrera como actriz comenzó hace mucho. Lleva filmadas ocho películas, varias de la mano de su ex pareja, el director de cine Alejandro Agresti. Por estos días, en Rosario, trabaja en el nuevo film de Fito Paéz. También trabajó en numerosos programas de TV (comenzó como paquita junto a Xuxa, en 1992, y hoy está en Soy tu fan, el unitario que produce Dolores Fonzi y que se emite por Canal 9), pero su nombre se hizo mucho más conocido desde que vive un romance con el músico Andrés Calamaro (él, 45; ella, 28), a quien -según cuentan- le cambió la vida. Pero ella, de eso, no quiere hablar.

-¿Julieta Cardinali es tu verdadero nombre?

-Sí. Tengo un solo nombre.

-¿Y te gusta el nombre que te dieron?

-Sí, está relacionado con el teatro, por el personaje.

-Un personaje un poco trágico.

-Trágico, sí, pero a mí me gustan las historias así, fuertes, densas. y no por nada terminó como terminó: por amor.

-¿Tus papás te contaron por qué te pusieron ese nombre?

-Sé que mi mamá no le dio mucha vuelta al asunto: le gustaba. Mi hermano, Luciano, también tiene un solo nombre. Pero creo que a mi mamá el nombre de mi hermano no le gusta tanto. Julieta le sigue gustando.

-Complicado, porque cuando uno le elige el nombre al hijo se lo elige para toda la vida. ¿Pensaste en tener hijos?

-Sí, creo que es natural en una mujer, no en todas, pero tiene que ver con la naturaleza femenina.

-Y si no pudieras tener uno, ¿adoptarías?

-Nunca me puse a pensar tan detenidamente pero, por cómo está el mundo... tantos chicos sin casa, sin familia... la adopción me parece que es una opción más que excelente. Y no solamente por no poder tener hijos biológicos, sino que hay mucha gente que tuvo hijos propios y que después también adoptó.

-¿Y en cuánto tiempo te planteás tener hijos?

-Trato de no responder a esa urgencia social que nos impone tener hijos. Los voy a tener cuando me sienta preparada, cuando tenga ganas, cuando sea el momento.

-¿La actuación también tuvo un momento o fue desde siempre?

-No te voy a decir que desde los cuatro años; no es verdad. Cuando empecé a crecer un poco más, al principio estudiaba baile; después, ya más de grande, empecé a estudiar teatro y entonces me di cuenta de que era por ahí.

-¿Y te gustaría llegar a los 50 años habiendo hecho algo en particular?

-Hoy me siento en un momento de mucho privilegio: puedo elegir lo que quiero hacer. Me gustaría poder hacerlo siempre: elegir las cosas que me interesa contar, equivocándome o no.

-Sos muy autocrítica...

-Sí, mucho.

-¿Y con los demás?

-Perdono más. Trato de no juzgar tan duramente como me juzgo a mí.

-Físicamente, ¿también te juzgás? ¿Te mirás mucho al espejo?

-Lo justo y necesario.

-¿Cuánto es lo justo y necesario?

-No sé, cuando me lavo los dientes, cuando me despierto, cuando me cambio. Después, creo que lo típico, cuando uno pasa por un lugar donde se refleja la imagen pispeo, ¿no?

-¿Te ves linda?, ¿te gustás?

-Tengo mis días: hay días en que me veo más linda que en otros. Creo que eso le debe pasar a todo el mundo. Por lo general, me veo mejor cuando estoy relajada, en mi casa, sin mucha producción encima.

-¿Te cuidás con la comida, hacés gimnasia?

-Me cuido mucho la piel: voy a la cosmetóloga, pero gimnasia o dietas, no.

-¿Siempre fuiste así de flaquita? Aunque seguramente te gusta comer...

-Sí, por suerte. Igual, ahora, a medida que pasan los años, siento que las cosas van cambiando. Me doy cuenta de que hace 5 años yo me tomaba un Nesquik todas las noches y me levantaba genial. Por ahí, si lo hago ahora, al otro día ya lo veo en la panza.

-Suele creerse que en el ambiente artístico se consumen más drogas o alcohol que en otros ambientes, como por ejemplo una oficina. A vos, que te gusta cuidarte, ¿esos excesos te molestan?

-A mí no me molestan para nada, cada uno hace lo que quiere. Me parece que es un prejuicio eso de que en este ambiente hay más alcohol o drogas que en una oficina.

-¿Pero te parece bien que una persona se drogue?

-A mí no me parece ni mal ni bien. Por supuesto que si hay una persona que se droga y se está arruinando la vida me parece mal, seguro, pero no voy a juzgar a nadie. No juzgo ni me interesa hablar públicamente de un tema así tampoco. Me parece que en una revista, en un medio, siempre después el otro es el que escribe, y a veces no son las palabras de uno.

-Pero te estoy grabando.

-Sí, sí. No lo digo por esta situación; estoy hablando en general. Lo que sí puedo decir es que yo no juzgo a nadie y tampoco me gustaría que me juzgaran a mí. Cada uno hace lo que quiere con su vida. Lo que puede.

-¿Te considerás una persona con sensibilidad social? Es decir, ¿te conmueven las injusticias que hay en el país?

-Me da una impotencia muy grande que más del 50% de nuestro país esté en la pobreza; es insólito, no lo puedo creer. Me molesta mucho que mientan, escondan, vendan. Me preocupa el país, el mundo, la naturaleza. Pero en este momento me preocupa más que una familia se esté muriendo de hambre que si se muere una ballena.

-Todo el mundo sabe de tu relación con Andrés Calamaro. ¿Es cierto que él se tatuó el brazo con tus iniciales?

-Me dijeron que no me iban a preguntar por Andrés Calamaro.

-Decí que no querés contestar.

-Bueno, no te quiero contestar.

-¿Nada de nada? ¿Ni sobre el tatuaje? ¿Sobre él tampoco?

-El tatuaje se vio.

-¿Y?

-Le quedó relindo.

-¿Y vos no te hiciste un tatuaje?

-No. Además de tenerle miedo al dolor, me parece que un tatuaje habla mucho, no se quita, y como actriz, para ciertos personajes, te puede condicionar.

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Por Gabriela Navarra
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