Servicios
El negocio de exportar capacitación específica
El Cuerpo de Socorro Andino de Chile contrató a la Fundación Ecomed para la formación de sus integrantes en socorrismo, montañismo y rafting
Los servicios ganan espacio en la oferta exportable argentina, y aun los más inusuales encuentran su demanda. Es el caso de la Fundación Ecomed, que el mes próximo dictará un curso de socorrismo para excusionistas al Cuerpo de Socorro Andino de Chile. La capacitación, teórica y práctica, durará ocho días y ocupará diez horas por cada jornada.
El entrenamiento se realizará en Pucón y es la primera vez que se contrata especialistas argentinos para dar estos cursos, que anteriormente estuvieron a cargo de instructores norteamericanos. "El que nos hayan elegido nos llena de orgullo", dijo Federico Avellaneda, director de capacitación de la fundación.
Además de socorristas, participarán guías de montaña y de rafting. En las clases se enseñan técnicas para el tratamiento de personas accidentadas en zonas agrestes y remotas, y Avellaneda explicó la diferencia con otros cursos de primeros auxilios: "En los centros urbanos se supone que una ambulancia llega en veinte minutos y traslada a una persona a un hospital. En una zona agreste, no. Se calcula que el acceso a un centro médico de alta complejidad, o que al menos disponga de un quirófano, demorará más de dos horas. Y hay que estar preparado para asistir durante ese tiempo a alguien que se enfermó o sufrió un accidente", explicó.
En la Fundación Ecomed trabaja un equipo de 15 instructores, entre médicos, estudiantes avanzados de medicina, guardavidas, buzos y guías de montaña, y una comisión de asesores médicos integrada por diez profesionales. Diego Magaldi, presidente de la fundación y guía de montaña, conoció el curso Wilderness First Responder (WFR) mientras trabajaba como instructor en Estados Unidos y pensó en traerlo al país. En Estados Unidos se exigen estos conocimientos a guardaparques, guías de montaña y de rafting, entre otros, para poder trabajar.
Medicina express
Además de anatomía y fisiología básica, se enseña el tratamiento frente a hemorragias, fracturas, problemas médicos frecuentes como asma, diabetes, enfermedades cardíacas, y también patologías asociadas al medio ambiente, como hipotermias y golpes de calor.
La primera vez que la entidad brindó capacitación fuera del país fue en febrero, a bordo del buque noruego Skandi Patagonia que navegaba a la altura de Río Grande, en Tierra del Fuego. Con una tripulación que desarrollaba sus tareas en diferentes horarios y que incluía alemanes, españoles, ingleses, filipinos, además de noruegos y argentinos, la idea de los instructores fue organizar tres cursos, con diez personas cada uno. "Llegamos en helicóptero, recorrimos el barco y escuchamos a la tripulación para conocer cuáles eran los problemas más frecuentes que podían presentarse", señaló Avellaneda. Las prácticas se realizaron en pasillos, escaleras, cubierta y en el helipuerto del barco: "Se trata de recrear una situación real, por ejemplo, cómo evacuar a alguien en camilla pasando por la sala de máquinas y pasillos hasta llegar al helipuerto".
La fundación trabaja para expandirse en América latina, y recibió consultas de Costa Rica, Venezuela, Brasil y México, entre otros países. "No hay cursos similares en la región, y para contratar instructores norteamericanos hay que pagar unos 700 dólares por persona, cuando nuestros cursos se encuentran entre los 300 y 500 dólares. Además, hablamos el mismo idioma, y hay que tener en cuenta los tecnicismos en medicina", advirtió.
En Chile, según contó Avellaneda, también solicitaron información sobre sus cursos asociaciones de guía de montaña e instructores que trabajan para agencias de turismo de aventura. "Es que muchos chilenos nos conocen porque participaron en nuestros cursos en el país", dijo. Río Negro, Neuquén, Santa Cruz, Mendoza, Tucumán y Córdoba son algunas de las provincias en la que la fundación organiza cursos. También guías extranjeros que llegan a la Argentina acompañando un grupo de turistas, aprovechan para actualizar en la fundación su entrenamiento. "Es obligatorio tomar un curso cada tres años, porque se pueden olvidar lo que aprendieron y también hay cambios, especialmente con los nuevos medicamentos", aclaró. .
Por Graciela CañetePara LA NACION
