Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Más aulas para alumnos con hijos

Por Laura Casanovas De la Redacción de LA NACION

Lunes 27 de marzo de 2006

Son alumnas y alumnos de colegios secundarios. Y también son padres. Dos condiciones que, lejos de excluirse recíprocamente, pueden convivir en armonía. Desde que en 1999 el gobierno porteño puso en marcha un programa para retener en las aulas a alumnos que son madres o padres y a alumnas embarazadas, cada vez son más las escuelas secundarias públicas de la ciudad que se suman a la propuesta.

El programa comenzó en 9 escuelas. En el año 2000 ya se había extendido a 14 y un año después, a 30. Actualmente funciona en 85 de las 157 escuelas secundarias públicas de la ciudad y los responsables del programa esperan que en el transcurso de este año la cifra crezca hasta alcanzar los 90 colegios.

La Capital cuenta con algo más de 900 adolescentes estudiantes (sobre un total de 105.000) que tienen hijos, y el año pasado el programa logró retener al 70% de esos chicos.

La Secretaría de Educación porteña evaluó como muy positivo ese resultado, porque la escolaridad es uno de los primeros aspectos que se desatienden frente a la paternidad, ya sea por falta de recursos económicos o de comprensión de los adultos hacia la situación de los chicos. El programa también logró una mayor inclusión de los varones padres, que muchas veces dejan de estudiar para trabajar. Hasta diciembre de 2005 eran 165 los varones padres en las escuelas públicas de la ciudad.

Las escuelas que tienen alumnos padres e implementan el proyecto trabajan para revertir los prejuicios y preconceptos sobre la paternidad en la adolescencia en relación con la posibilidad de continuar con la escolaridad. Por ejemplo, muchas chicas abandonan la escuela cuando su embarazo comienza a hacerse evidente, porque sienten vergüenza, aunque estarían en condiciones físicas de continuar sus estudios.

En esos colegios se aplica un régimen especial de inasistencias para los alumnos padres y se desarrollan mecanismos de recuperación de los aprendizajes. Incluso, durante los recreos y a determinadas horas, un familiar puede acercar el bebe a la alumna madre para que lo amamante. Y cada 15 días hay talleres de reflexión.

“Cuesta estar con tu hijo, con una casa y estudiar, pero si uno quiere se puede”, dijo a LA NACION Jacqueline Fossa, que está cursando 5° año en la Escuela Media N° 1 de Lugano y que tuvo a su hija Melody hace dos años. Mientras está en la escuela, su mamá cuida a la pequeña, y a la hora de estudiar para algún examen lo hace por la noche o muy temprano a la mañana.

Cuando quedó embarazada, Jacqueline tenía 17 años y empezaba a cursar tercer año: “Dejé por fiaca, tenía sueño y retomé al año siguiente, cuando la nena tenía cinco meses. Durante el embarazo extrañaba la escuela; me gusta estudiar y mi mamá siempre me dijo que siguiera”. Y como ya le falta poco para terminar el secundario, está pensando en anotarse en la universidad para seguir la carrera de Obstetricia.

La escuela a la que asiste Jacqueline empezó con el proyecto de retención escolar para alumnos padres en 1999. “Vimos como una necesidad tener este plan, ya que cada vez era más frecuente la situación y continuar con los estudios es uno de los problemas que se les presentan a los chicos en ese momento. Cada 15 días hay reuniones grupales con una psicóloga, en las que se comentan las experiencias, con la idea de que el chico salga fortalecido”, explicó Carlos Mirés, director del colegio de Lugano.

En los últimos años, comentó Mariana Vera, coordinadora del proyecto, “si bien no se ha incrementado considerablemente el número de embarazos, sí se puede observar un crecimiento en la franja de 14 a 16 años con respecto a 2000-2001”. Esto significa que bajó el promedio de edad, que antes se ubicaba entre los 16 y los 18 años.

Inclusión

El objetivo del programa es lograr la inclusión educativa. “Se trata de generar estrategias para que las escuelas incluyan a los chicos, para que el proyecto del estudio sea posible. Formamos referentes institucionales en cada escuela, que van detectando necesidades” (ver aparte), comentó Vera.

“Acá te dan la contención que necesitás; si no venís, te llaman por teléfono para ver qué pasa y nadie te juzga. Yo había dejado de estudiar y me empecé a bajonear. Decidí que terminaría el secundario porque además me denigraban en los trabajos por no tener secundario completo”, contó Johanna Ugarte, que tuvo hace cuatro años a Dante. Hoy tiene 21 años y cursa 4° año en la escuela de reingreso N° 1 de Liniers y le gustaría estudiar en el futuro escenografía de cine.

Para que pueda estudiar, a Johanna la ayudan su mamá y su novio. Y por momentos se le mezclan las emociones: “Estás estudiando y el nene te llama. Te das cuenta de que estás haciendo algo propio de la adolescencia y a la vez tenés la madurez de ser madre. A veces no sé qué edad tengo”, confesó.

Ruth Elías está cursando 3er. año también en la escuela N° 1 de Liniers y hace dos años tuvo a Matías. “Lo tuve con casi 15 años, estaba en segundo año y lo terminé. Pero después dejé de estudiar un año por el nene. Me gustaría ser guía de turismo y para eso necesito terminar el secundario”, contó Ruth, que vive con sus papás y sus cuatro hermanos y aprovecha para estudiar el momento en que su hijo duerme la siesta.

Analía Milano es maestra de nivel inicial y preceptora de la escuela a la que asiste Johanna. Y desde el año pasado es referente del establecimiento para el proyecto de retención de alumnas y alumnos padres. Analía tuvo a su primera hija cuando estaba en 5° año del secundario, en 1990, cuando “no era común que una embarazada estuviera en la escuela”, dijo. Y agregó: “Es importante que los chicos guarden este lugar de la escuela y es importante poder decirles que uno los entiende y darles herramientas. Les hablo también desde la experiencia y les explico que se puede”.

Consultas

Quienes quieran ponerse en contacto con los responsables del proyecto o realizar consultas pueden llamar a la Dirección del Area de Educación Media y Técnica del gobierno porteño, en horario administrativo. Teléfonos: 4372-6764/6798, interno 108.

La figura del referente

Actualmente hay 135 referentes institucionales en las escuelas que cuentan con el proyecto. Los referentes son preceptores, profesores o asesores pedagógicos capacitados para cumplir tareas específicas:

Relevamiento de alumnas madres, embarazadas y alumnos padres. Detección de problemáticas asociadas a la escolaridad, como la continuidad, la deserción y la reinserción.

Entrevistas con el alumno, familiares, tutores y profesionales.

Articulación con los docentes para coordinar y organizar la continuidad de los contenidos pedagógicos durante los períodos de ausentismo: parto, embarazo de riesgo, internación del bebe o de la madre.

Construcción de estrategias conjuntas con jardines maternales y/o escuelas infantiles en los casos en que se requiera para el ingreso de los hijos de las alumnas.

Realización de derivaciones asistidas a centros de salud, hospitales, defensorías y acompañamiento de la situación del alumno de la consulta.

Te puede interesar