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Faltó el Presidente a una gala que la reina de Holanda dio en su honor

La ausencia de Néstor Kirchner cayó mal entre los presentes; fue un "desplante inédito", dijeron

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LA NACION
Sábado 01 de abril de 2006

El segundo día de la visita oficial de la reina Beatriz y los príncipes Máxima Zorreguieta y Guillermo de Orange tuvo un cierre amargo: la ausencia del presidente Néstor Kirchner en la gala que la realeza holandesa realizó en honor de la pareja en el Teatro Colón.

La ausencia del primer mandatario fue interpretada, según los periodistas holandeses acreditados para la cubrir la gala, como un "desplante inédito". La presencia en el lugar de la esposa del jefe del Estado, Cristina Fernández Kirchner, parece que no alcanzó.

El Presidente decidió descansar en Santa Cruz.

La reina Beatriz y los príncipes fueron recibidos en Tres Arroyos por cientos de niños que cantaron una canción típica holandesa
La reina Beatriz y los príncipes fueron recibidos en Tres Arroyos por cientos de niños que cantaron una canción típica holandesa. Foto: Mauro V. Rizzi

"Es un escándalo, un desplante de proporciones éticas", fueron los comentarios de la prensa holandesa en el primer piso del Teatro Colón, donde se desarrollaba el cóctel y la presentación de Introdance, una compañía de danza moderna de los Países Bajos.

Es que, de la misma manera que la reina y los príncipes fueron anteayer al Palacio San Martín para ser agasajados por el gobierno argentino, ellos esperaban la misma respuesta por parte del Presidente.

En ausencia de Kirchner, la realeza holandesa agasajó a la primera dama; al vicepresidente, Daniel Scioli, y a su mujer, Karina Rabolini.

La princesa Máxima, con una solera de gasa lila morado, a la rodilla, drapeada en la parte superior, y la reina Beatriz, que vistió un vestido morado de encaje, fueron, junto con Rabolini, las damas más elegantes de la noche.

Más allá del sabor amargo que dejó la ausencia de Kirchner, la familia real no perdió en ningún momento la sonrisa y recibió a 600 holandeses que residen en la Argentina. Con algunos de ellos, la reina y los príncipes tuvieron un encuentro personal.

En Tres Arroyos

Antes, la comitiva holandesa había estado en Tres Arroyos, localidad en la que reside la mayor colonia de ese país que se haya afincado en la Argentina.

Cientos de niños recibieron ayer a la familia real entre banderas, al ritmo de una típica canción de los Países Bajos. "Orange boven, Orange boven...", cantaban los chicos, y pronto la reina y sus herederos, siempre sonrientes, se sumaron al coro mientras ingresaban en la sede del Colegio Holandés.

Los visitantes tuvieron una breve escala en estas tierras, donde la presencia holandesa data de 1889. Poco más de 90 minutos les alcanzaron para dialogar con representantes de la comunidad.

"Se interesaron mucho por la labor de nuestros abuelos, que abrieron camino a nuestra actual organización de productores", comentó a LA NACION el ex presidente de la Cooperativa de Agricultores, Abraham Gronemberg.

Y aseguró que el príncipe prometió volver a Tres Arroyos para recorrer la ciudad y sus establecimientos rurales, tal como hizo hace 55 años su abuelo, el por entonces príncipe Bernhard.

Máxima, que para su vestuario eligió una combinación de tonos beige y bordó, fue de las más sonrientes durante todo el encuentro. "Nos agradeció la recepción y el trabajo que se hace aquí con todos los niños", contó la directora del Colegio Holandés, Valentina Pereyra.

La reina Beatriz vistió esta vez un vestido floreado y un sombrero azul. Allí recibió las llaves de la ciudad de Tres Arroyos y, ya en la ceremonia oficial, destacó la vigencia de la colectividad y sus costumbres, aun cuando muchos holandeses están casados con argentinos. "El príncipe Guillermo Alejandro y la princesa Máxima son un claro ejemplo de esa unión", dijo, durante el breve discurso que brindó en la carpa donde se realizó la recepción oficial.

La despedida fue también con otra típica canción, "Saludos a Holanda". Entre quienes se acercaron a presenciar la visita real, estaba María Josefina Carricart, que vive en Tres Arroyos y es prima de Máxima, pero como no es holandesa no pudo formar parte de la recepción oficial. Igualmente, se retiró feliz. "Nos criamos juntas -dijo y ahora me parece increíble verla aquí, viviendo un verdadero cuento de hadas.

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