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Kirchner tratará de contener a Moyano

El Presidente justificó ayer los reclamos sindicales y criticó a los empresarios, a quienes les pidió que sean responsables

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LA NACION
Miércoles 05 de abril de 2006

Con la mira puesta tanto en las metas inflacionarias como en la sensibilidad de la opinión pública ante las protestas, la Casa Rosada trabaja a toda marcha para evitar un recrudecimiento en los de por sí febriles reclamos del sindicalismo para obtener mejoras salariales que amenazan con romper las proyecciones económicas del oficialismo y provocar un escenario de alta conflictividad en las vísperas de la Semana Santa.

En medio de un clima de alta tensión, el presidente Néstor Kirchner recibirá hoy al jefe de la CGT, Hugo Moyano, en su despacho. El tema del encuentro, previsto en la agenda oficial para las 10, era anoche un gran misterio, pero se concreta en un momento clave. El camionero pisará el despacho presidencial cuando aumenta la presión de varios sectores del sindicalismo para obtener una fecha de convocatoria al Consejo Nacional del Salario y con el conflicto que encabeza Pablo Moyano en el sindicato de camioneros como telón de fondo.

Anteanoche, Moyano estuvo en la Casa Rosada, en un fugaz paso que se concretó en paralelo con el recalentamiento del paro camionero. No trascendió nada de ese encuentro.

En una visita que realizó ayer a la fábrica Volkswagen, Kirchner dijo que "los trabajadores no son los que generan inflación"
En una visita que realizó ayer a la fábrica Volkswagen, Kirchner dijo que "los trabajadores no son los que generan inflación". Foto: Telam

Ayer, en un intento por enfriar el conflicto, el Presidente minimizó el impacto que podría tener el reclamo de los trabajadores. "La lucha contra la inflación la tenemos que dar todos. Los trabajadores no son los que generan inflación. Usted -en referencia a Víctor Klima, presidente de Volkswagen- lo sabe igual que yo. Yo sé de la prudencia de los trabajadores", dijo Kirchner en un discurso que pronunció en la presentación del primer auto de fabricación nacional lanzado por la automotriz alemana.

Y agregó: "Me duele ver en algunos medios que les echen la culpa a los trabajadores. Tiene que haber responsabilidad empresaria. Queridos empresarios: gracias por creer en la patria. Trabajadores: gracias por aguantar y guardar el llanto".

¿Hay un tope estipulado desde el Poder Ejecutivo para los reclamos del sindicalismo? ¿Alguien en el Gobierno les puso un techo a los pedidos de Moyano? En la Casa Rosada dicen que el límite es que no se salga de cauce el orden social: esto significa que los conflictos laborales se terminen de encauzar en las paritarias y que para la Semana Santa las colas de viajeros varados por las protestas no ganen las pantallas de televisión, dijeron a LA NACION altas fuentes del Gobierno.

Además, se le reclama al titular de la CGT que actúe con la misma responsabilidad que el propio Presidente le reclama desde las tribunas al empresariado cuando se trata de impedir que remarquen los precios.

De eso no se habla

No obstante, de cifras, los funcionarios prefieren no hablar. Nadie en Balcarce 50 dice de viva voz que el tope para las subas salariales es del 16%, tal como lo alientan desde el Ministerio de Economía basándose en las proyecciones inflacionarias. Aunque, de todos modos, nadie avala la petición de que se aumenten los haberes de los gremios en pugna -camioneros, alimentación, aeronáuticos y bancarios, entre otros- en el orden del 30%.

El principal interlocutor de Moyano es el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. En rigor, Kirchner acostumbra llamarlo directamente por teléfono, aunque sólo cuando el tema es urgente. Por razones obvias, con quienes trata cotidianamente, además de De Vido y del Presidente, es con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Con este funcionario Moyano no tiene la mejor sintonía.

De hecho, el encuentro que mantuvieron una semana atrás no terminó del mejor modo. Cuando concluyó la reunión, Moyano dijo a la prensa que había estado con el jefe del Estado. Pero desde la Jefatura de Gabinete lo negaron enfáticamente. El episodio no pasó inadvertido en la Casa Rosada, donde se le recrimina a Moyano comprometer el equilibrio ensayado por el Gobierno en el tema salarial con un intento por beneficiarse hacia el interior del sindicalismo.

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