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Dejaron una huella por la que siguen creciendo

Mediante el deporte quieren cultivar una convivencia mejor

Lunes 10 de abril de 2006
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LA NACION

Empezaron dando de comer. Y decidieron ir más allá. De la mano del deporte quieren sembrar valores en terrenos donde parece imperar el vale todo.

Los voluntarios de Huella Espacio Solidario aseguran que las reglas deportivas son un buen suelo donde cultivar las semillas de una convivencia mejor.

En el estallido de la crisis les resultaba insoportable ver tanta gente durmiendo en las calles. Se organizaron para repartir comida en la zona de Tribunales y hace más de cinco años que entregan viandas a 250 personas que no tienen qué comer. También reúnen donaciones para comedores y jardines de infantes de varias ciudades que ayudan a más de 1000 personas por día.

El grupo está integrado por 50 voluntarios de distintas edades. Hay estudiantes, profesionales, empleados, desocupados. Están comandados por el profesor de yoga Gabriel Rodríguez. Cuentan con una red de 100 colaboradores permanentes, empresas y particulares que los sostienen.

A fines de 2004, Gabriel viajó al interior por trabajo y empezó a conectarse con entidades de cada lugar donde llegaba. "En Viedma nos alentaron a crear un proyecto relacionado con lo deportivo y nos pareció una buena forma de atraer a los chicos", recordó Gabriel. Después conoció al jugador de voley Gastón Alvarez, que tenía experiencia en centros deportivos en lugares difíciles.

Y así arrancaron, en octubre último, con un programa de actividades deportivas y recreativas extraescolares para 110 chicos y preadolescentes que atraviesan por una situación social complicada en el Centro de Asistencia Educativa Municipal (CAEM) N° 126, en Avellaneda.

La Escuelita de Iniciación Deportiva, como la bautizaron, ofrece actividades sanas en un espacio de contención e integración. También busca inculcarles valores de solidaridad, compañerismo, tolerancia, cooperación y responsabilidad a chicos que viven realidades complejas.

Después abrieron una segunda escuela que recibe a los 40 chicos que asisten al merendero del Templo Mishkan, en Belgrano. Además, en el Club Excursionistas dejan que los chicos jueguen al fútbol y se bañen.

Ayuda a las familias

Cada escuelita tiene sus particularidades. "En Belgrano los chicos salen de su entorno, mientras que en la de Avellaneda, Huella aporta la parte deportiva y ayuda a las familias pero siempre sobre la base del trabajo del CAEM, donde reciben apoyo escolar y almuerzan", contó Gabriel.

"Se construye mucho en valores, aprenden a respetar las reglas de convivencia en el grupo a través de las reglas deportivas", explicó Gastón.

A pocas cuadras de la estación, los chicos se acercan antes de salir a "cartonear" o después de haber recorrido las calles limpiando vidrios de autos. A diferencia de lo que ocurre en Avellaneda, la mayoría de estos chicos abandonó la escuela. "Tratamos de que entiendan el valor de formarse... Pero es un trabajo a largo plazo. Por ahora nos conformamos con que sigan viniendo y poder ir construyendo un vínculo con ellos", se sinceró Gabriel.

También quieren "despegarlos" del fútbol. "En otros deportes, donde no saben las reglas y todos están aprendiendo, tienen más paciencia con el otro, empiezan a respetarse, a trabajar en equipo", confesó Gastón. Por eso los empujan hacia otras disciplinas que les permitan estar a todos en igualdad de condiciones.

El deporte funciona como disparador de una relación que crece mucho más allá de las canchas. "El año pasado viajamos a Mundo Marino, por ejemplo, y había chicos a los que no podíamos sacar del mar... Fue increíble. Nuestra idea es mostrarles otras realidades, que vean otras formas de compartir, de dialogar, que aprendan que hay otras maneras de entenderse", aseguró Gabriel.

Para este año, Huella busca financiamiento para su segunda etapa: los campamentos educativos. "Crean un espacio increíble para aprender a convivir, a respetarse, una posibilidad de diálogo y de trabajo en equipo que son únicas", se ilusionó Gastón.

"El objetivo para el 2006 es beneficiar a 350 chicos, para lo que buscamos apoyo económico de manera tal de abrir al menos dos escuelitas más en el transcurso del año", pidió Gabriel. Su página web es www.huella.org.ar , su mail es info@huella.org.ar y su teléfono: 4544-4654.

También los entusiasma la invitación que recibieron para dar clases de deporte en la Unidad N° 13 de Junín. "Tenemos el cuerpo docente y la autorización, sólo nos falta conseguir los fondos para pagar a los profesores y comprar los materiales", señaló Gabriel. Para reunir fondos abrieron en el Banco Galicia la cuenta corriente en pesos Nº 1166-0 338-7 (CBU: 0070338120000001166073).

En tanto, siguen reuniendo donaciones y aplacando el hambre. Y siguen extendiendo sus huellas: ya se formó un grupo que trabaja en Rosario y se está formando otro grupo en Cañuelas. "Esto es mucho más constructivo a largo plazo. Dar de comer es el ahora, pero no resuelve el problema de fondo... Acá estamos dando herramientas", se emocionó Gabriel.

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