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El baby boom llena gimnasios... y consultorios

Crecen las consultas traumatológicas

Lunes 17 de abril de 2006

NUEVA YORK.- Para la generación del baby boom, esculpida en los gimnasios modernos, demasiado de algo bueno tiene consecuencias. Alentados por sus médicos a continuar ejercitándose entre tres y cinco veces por semana, una legión de adultos que corren, nadan y andan en bicicleta está desbordando los límites convencionales de las capacidades físicas de la mediana edad, y colmando las salas de operaciones y los consultorios traumatológicos. Necesitan reemplazos de rodilla y cadera, cirugía para el daño en cartílagos y ligamentos, y tratamiento para la tendinitis, artritis, bursitis y las fracturas. El fenómeno incluso tiene un nombre en los círculos médicos norteamericanos: boomeritis.

"La del baby boom es la primera generación que creció haciendo gimnasia y la primera que espera (de hecho, exige) ser capaz de mantenerse activa pasados los setenta años -dijo el doctor Nicholas A. DiNubile, cirujano ortopedista de Filadelfia que inventó la palabra-. Pero, físicamente, uno no puede hacer a los 50 lo que hacía a los 25. La garantía de algunas partes de nuestro cuerpo se vence. Por eso es que tantos exponentes del baby boom se están quebrando. Tendría que llamarse «Generación Ay»."

De acuerdo con un estudio nacional de 2003, los traumas deportivos se han convertido en la segunda razón en número de visitas al médico en los Estados Unidos, después del resfrío común. La Oficina de Estadísticas Laborales afirmó que las lesiones asociadas con las actividades atléticas de personas de mediana edad eran la causa de 488 millones de días laborales perdidos en 2006. Cuando la Comisión de Seguridad de Productos para el Consumidor analizó las visitas a las salas de emergencia en 1998, descubrió que las lesiones deportivas habían crecido un 33% en este segmento de edad desde 1991 y que representaban 18,7 mil millones de dólares en costos médicos.

"Todos tenemos vulnerabilidades que aparecen a lo largo del tiempo -dijo DiNubile-. Es una lección dolorosa."

Pero, para muchos, el ejercicio regular se ha transformado en una cuestión de calidad de vida. La actividad física, incluso para los que la practican sólo los domingos, está incluida en las agendas. Y también las visitas a un lugar que los exponentes del baby boom ayudaron a crear: el gimnasio.

Ahora, más que nunca, un cuerpo delgado y atlético es una apariencia preciada, y médicos y pacientes confiesan que la vanidad y una cierta búsqueda de la fuente de la juventud está llevando a las personas de mediana edad a ejercitarse, a veces demasiado.

"Los altos índices de divorcio también mantienen a la gente en el gimnasio -dijo Andrea Evian, 54, de Narberth, que hace gimnasia regularmente y está separada de su marido-. Veo a las mujeres divorciadas haciendo ejercicio con otras mujeres divorciadas. Todas están tratando de encontrar un hombre, y los hombres divorciados están tratando de encontrar una mujer más joven. Hay mucha competencia."

"El individuo del baby boom con un problema no se resigna -dijo el doctor Riley Williams, cirujano traumatológico del Hospital para Cirugías Especiales de Manhattan-. Su idea es que debe haber algo que pueda hacerse. Y gracias a mejores diagnósticos y avances quirúrgicos, frecuentemente lo hay."

Los especialistas afirman que "como otras lecciones en la madurez, se trata de ser astutos -dijo DiNubile-. Uno no puede hacer simplemente lo que le gusta o lo que le sale bien. Los hombres tienden a hacer pesas, cuando tendrían que hacer cosas más flexibles, y las mujeres, a hacer ejercicios de flexibilidad, cuando tendrían que hacer más pesas. Si encontramos el equilibrio, no hay razón por la que no podamos seguir haciendo ejercicio.

Por Bill Pennington De The New York Times

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