Los colectivos serán los reyes de la ciudad y los automovilistas deberán conformarse con menos espacio para circular si prospera en la Legislatura porteña un proyecto que comenzará a evaluar en los próximos días la Comisión de Tránsito y Transporte.
La iniciativa tiende a mejorar la calidad del servicio prestado por el transporte público masivo de pasajeros, incluido el de los taxis, y propone crear en el Centro un sistema de calles y carriles en avenidas exclusivo para colectivos. El propósito es agilizar la circulación de las unidades y, a la vez, desalentar el ingreso de vehículos particulares en la zona céntrica.
Si avanza el plan, los colectivos tendrán prioridad –en distintas modalidades– para circular por la mayoría de las avenidas y algunas calles, incluidas en el perímetro delimitado por las avenidas Belgrano, Jujuy-Pueyrredón, Del Libertador-Leandro N. Alem-Paseo Colón, los días hábiles de 8 a 20. En los casos de las avenidas Córdoba y Santa Fe y de las calles Paraguay-Cabrera, el esquema se extenderá más allá de Pueyrredón.
Si bien el proyecto -del diputado kirchnerista Alberto Pérez- acaba de ingresar en la comisión, la discusión ya quedó instalada tanto dentro como fuera de la Legislatura.
Voces de las distintas fuerzas políticas legislativas y del gobierno porteño (ver aparte), del gremio de los colectiveros, de los empresarios del sector, especialistas en urbanismo y expertos en tránsito coincidieron, con matices, en que el borrador constituye un buen comienzo para empezar a debatir un problema central de la Capital.
Pero reclaman una planificación integral del movimiento vehicular, que también incluya, por ejemplo, el diseño de las unidades del transporte automotor de pasajeros o la búsqueda de soluciones energéticas para cuidar el medio ambiente.
Alternativa atractiva
"Debemos dar a la gente una alternativa atractiva de transporte público masivo de superficie, que funcione bien, circule rápido y sea seguro. Para eso, hay que dar prioridad a la circulación de colectivos mediante la segregación de su tráfico. Y así se libera de este tipo de vehículos a otras arterias, destinadas a autos y taxis vacíos", explicó a LA NACION el autor del proyecto.
Pérez prevé que coexistan avenidas exclusivas para colectivos y taxis ocupados (serían Santa Fe, parte de Callao, Entre Ríos hasta Belgrano, y Rivadavia), de calles exclusivas para colectivos (Talcahuano, Cerrito, Carlos Pellegrini, Bernardo de Irigoyen, Esmeralda, Piedras, Maipú, Viamonte y parte de Lavalle), de carriles exclusivos en avenidas para colectivos (Paseo Colón, Leandro N. Alem, Córdoba y parte de Corrientes) y de carriles preferenciales (parte de Callao, de Del Libertador, parte de Corrientes, Diagonal Sur, Diagonal Norte, Belgrano y parte de Entre Ríos) .
Esta última variante recibió las mayores objeciones, en función de las pruebas existentes en las avenidas Córdoba, Callao y Pueyrredón. "Son un espanto. La idea inicial era buena, pero se destruyó cuando permitieron incorporar taxis", dijo a LA NACION Alberto Sylveira, presidente de Luchemos por la Vida, aunque respaldó el resto de la iniciativa.
"Cuando los carriles eran preferenciales para el transporte masivo, tardábamos -por ejemplo- 22 minutos en llegar por Córdoba desde Alem hasta Once. Hoy tardamos 39, o sea, un 50 por ciento más de tiempo de marcha", explicó Alberto Crespo, titular de la Cámara Empresaria de Transporte Urbano de Buenos Aires.
Sin embargo, mostró su conformidad con los otros lineamientos del proyecto. "Hasta ahora, le dieron todas las prioridades al subte. Pero la red de colectivos transporta el 68% de los pasajeros que se mueven por el área metropolitana; el 20% usa el tren, y el 12%, el subte. Las calles y los carriles exclusivos permiten brindar un trayecto mayor en menos tiempo, con absoluta tranquilidad y con escasos accidentes", sostuvo.
Consultado por LA NACION, Mario Calegari, secretario de prensa de la Unión Tranviaria Automotor (UTA), encontró motivos similares para dar el visto bueno a la iniciativa.
"Toda solución que permita una mayor fluidez y calidad en el transporte público masivo, que ayude a desalentar el pernicioso y conceptualmente anticuado automóvil, será bienvenida en la ciudad. También deberían repensar el diseño de las unidades y sus recorridos", consideró el arquitecto y urbanista Carlos Libedinsky. .
