Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Guía para adultos

Cómo entender el lenguaje de los adolescentes

Información general

Expresiones como "rechu" o "alta onda", las más usadas

Por momentos parece que hablan en otro idioma. Pero no. Es castellano, aunque bastante modificado y adaptado a los interlocutores, que suelen no superar la edad adolescente, que, dicho sea de paso, cada vez se extiende más. Sin embargo, a pesar de que está claro que es español, para cualquier persona que tenga más de tres décadas eso que escucha es... chino básico.

Los chicos manejan sus propios códigos en el momento de comunicarse. Y los padres -adultos que, vale recordar, también tuvieron su jerga en la etapa estudiantil- miran la escena horrorizados porque no entienden qué están diciendo sus hijos cuando usan expresiones como "alta onda", "estás rechu" o "no limes", por mencionar sólo unos pocos ejemplos.

A no dramatizar. LA NACION elaboró, sobre la base de una recorrida por colegios, una lista con las palabras y expresiones más usadas por los jóvenes para entender de qué hablan cuándo hablan.

"No es preocupante que haya un lenguaje adolescente, que es algo que existió y existirá siempre porque tiene que ver con un deseo de diferenciarse. Lo que puede ser un problema es que esto provoca una incomunicación entre generaciones, que hace que cada vez las personas se relacionen sólo con gente de su misma edad", explica Karina Weisman, abogada que realiza investigaciones sobre el lenguaje, especialmente el que se deriva de las nuevas tecnologías.

Lo que ahora diferencia a las jergas adolescentes de las de antaño es que trascienden el círculo íntimo donde se generan. "Antes sólo se quedaban en el grupo de amigos, pero a nadie se le ocurría hablar así frente a un padre o maestro. Hoy, esa jerga es adoptada por los medios audiovisuales y los chicos la toman y se dirigen de la misma manera a un adulto que a un par", cuenta Weisman.

Según la psicóloga Beatriz Goldberg, "los adolescentes quieren un lugar en el mundo. El lenguaje es su identidad. Esto fue siempre así, pero en otras épocas los adultos estaban excluidos. Hoy se oye a los mayores hablando como jóvenes. Hay menos formalidad, la jerga adolescente se usa en distintos ámbitos y en todas las edades".

Además de ser un elemento diferenciador de edades, la jerga adolescente se usa para distinguirse entre pares. Las expresiones cambian de un barrio a otro. Un chico de Palermo no habla igual que uno de Flores.

Rápido, cortado y escrito

Según los propios interlocutores, lo importante del código que manejan no es lo que dicen, sino cómo lo dicen, el tono elegido para pronunciar las palabras. Alan Soria Guadalupe, un chico de 14 años que cursa 3er. año del polimodal, lo resume así: "En general, no modulamos, cortamos las palabras y cada dos segundos decimos «tipo que», «obvio» o «na», que es «nada» abreviado. Además, hay palabras que directamente sacamos", describe con minuciosidad.

Semejante operación de sustracción tiene un porqué: "Lo que queremos es hablar más en menos tiempo. Es algo que tiene que ver con el chat, donde para comunicarte rápido tenés que cortar palabras", explica Alan.

Con sus 15 años, Antonella Spoto reconoce que a su mamá muchas veces le cuesta entenderla: "Siempre me pide que module más, que hable más despacio. A veces me pregunta las cosas dos veces porque no me entiende. Y me burla porque siempre digo «tipo que»".

Goldberg describe otras características de la jerga juvenil: "A los adolescentes les cuesta encontrar sinónimos, usan menos palabras y un lenguaje directo y resumido. Para ellos los mensajes de texto, el mail y el chat son la solución porque evitan el debate, el diálogo, y pueden contarle algo a mucha gente al mismo tiempo. Es un lenguaje mediado por la tecnología, menos comprometido".

La influencia del chat en el momento de comunicarse cara a cara también es algo comprobado por Weisman.

"Entre los chicos hablan poco y se escriben mucho. Esto no está mal, pero el problema que plantea esta forma de comunicación, más escrita que hablada, es que no es buena desde el punto de vista de los vínculos."

Otra característica de ahora es que el lenguaje teen se extendió a todas las edades. "Desde preadolescentes hasta adultos, todos incorporan esos términos y modos de hablar", sostiene Weisman. Y no exagera.

Lucas Castro, un niño de 12 años que todavía juega a ser grande, habla como lo hace su hermano Esteban, de 18. "El y sus amigos dicen todo el tiempo «tipo que», «cool», «freak» o «groso», y a mí también se me pegó", dice.

Cambio de significado

Además del lenguaje acotado, también hay cambios de significado. "Lo interesante es observar que por lo general los chicos no inventan palabras, sino que cambian el significado de las existentes", dice Weisman.

Por ejemplo, cuando un adolescente dice que algo es "alto", no se refiere al hombre de dos metros que pasa delante, sino a algo que está "buenísimo". Natalia Braceras, una estudiante de 15 años, lo explica mejor.

"Alta onda, alta tu remera es algo muy bueno", dice, y sigue dando unos constructivos ejemplos. "No limes quiere decir dejá de hablar estupideces", aclara Natalia. Otra: "Sos un caño" no hace alusión a un tubo, sino que se les dice a los chicos que son lindos, que están "refuertes".

Siguiendo con los calificativos que aluden a la belleza física, Milagros Sifón, de 14 años, pronuncia algunos términos que se usan ahora para decir si alguien es o no lindo. "Estás «redable» significa que estás «rebuena». En cambio alguien feo es un «escrache», así, con e."

En otros casos, de la inventiva adolescente surgen expresiones como "estás «rechu»", que según explican chicas del Colegio Armenio de Palermo significa "estás «recolgado»". Pero también "chu", monosílabo que en el Diccionario de la Real Academia Española no figura, sirve para describir un estado de ánimo.

"Estoy «chu-chu» significa que estoy con fiaca y con pocas ganas de salir", explica Laura, un tanto desganada.

-¿Se puede decir que hoy estás chu-chu?, pregunta la cronista.

-Sí, hoy no tengo ganas de hacer "na". .

Por Laura Reina De la Redacción de LA NACION
TEMAS DE HOYEl caso de Lázaro BáezCristina KirchnerElecciones 2015SuperclásicoConsejo de la Magistratura